Versículo destacado
Levítico 6:8 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante
" El SEÑOR habló a Moisés, diciendo: "
Levítico 6:8
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
6 Y traerá al SEÑOR como ofrenda por su culpa un carnero sin defecto del rebaño, conforme a tu valoración, como ofrenda por la culpa, y lo llevará al sacerdote.
7 El sacerdote hará expiación por él delante del SEÑOR, y le será perdonada cualquiera de todas las cosas que haya hecho, haciéndose culpable en ellas.
8 El SEÑOR habló a Moisés, diciendo:
9 Ordena a Aarón y a sus hijos: Esta es la ley del holocausto: el holocausto permanecerá ardiendo sobre el altar toda la noche hasta la mañana, y el fuego del altar se mantendrá encendido en él.
10 El sacerdote se pondrá su vestidura de lino y se pondrá sobre su cuerpo los calzoncillos de lino. Recogerá las cenizas a las que el fuego haya reducido el holocausto sobre el altar y las pondrá junto al altar.
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Hasta ahora, Moisés les había dado al pueblo las normas acerca de los sacrificios. Ahora comienza las instrucciones para los sacerdotes y debe ordenarles a Aarón y a sus hijos, los sacerdotes que servían en el altar (Levítico 6:9). Los sacerdotes eran gobernantes en la casa de Dios, pero también tenían que obedecer sus órdenes. Quienes tenían autoridad sobre otros seguían estando bajo los mandatos de Dios. Los ministros deben recordar que Aarón y sus hijos recibieron no solo un llamado, sino también mandatos claros, y tenían que someterse a ellos.
Estos versículos describen el holocausto, especialmente la parte que correspondía administrar a los sacerdotes. El cordero diario, ofrecido por toda la nación cada mañana y cada tarde, es el sacrificio principal al que se hace referencia. Dios dio instrucciones cuidadosas para este sacrificio porque era una señal habitual de la adoración y la devoción de Israel.
El sacerdote debía ocuparse de las cenizas del holocausto y desecharlas apropiadamente (Levítico 6:10, 6:11). Cada mañana debía retirar las cenizas del altar y colocarlas en su lado oriental, el lado más alejado del santuario. Debía hacerlo mientras llevaba puesta su ropa de lino, las vestiduras especiales que usaba para el servicio del altar. Luego debía cambiarse de ropa y llevar las cenizas fuera del campamento, a un lugar limpio.
Dios exigía esto por respeto a su altar y a los sacrificios que se quemaban en él. Incluso las cenizas debían tratarse con cuidado, como señal de respeto por lo que se había ofrecido a Dios. El holocausto le rendía honor, así que también debían honrarse los restos de esa ofrenda. Algunos consideran que este manejo cuidadoso de las cenizas apuntaba de antemano al entierro de Jesús, cuyo cuerpo muerto, los restos de su sacrificio, fue colocado cuidadosamente en un sepulcro nuevo, en un huerto limpio.
Esto también ayudaba a mantener limpio el altar. Un altar limpio hacía que el fuego ardiera mejor, y un hogar limpio es apropiado en cualquier casa. Dios quería que los sacerdotes mismos hicieran este trabajo para enseñarles a ellos, y también a nosotros, a servir humildemente incluso en las tareas más sencillas para su honra. El sacerdote no solo debía encender el fuego, sino también limpiar las cenizas y sacarlas. Los siervos de Dios no deben considerar indigno ningún trabajo, excepto el pecado.
El sacerdote también debía mantener encendido en todo momento el fuego del altar (Levítico 6:9, 6:12). Dios dio este mandato con toda claridad: el fuego debía permanecer encendido sobre el altar y nunca apagarse (Levítico 6:13). Podemos suponer que cada día se ofrecían sacrificios entre el cordero de la mañana y el de la tarde, de modo que el fuego permanecía encendido durante el día. Pero mantenerlo encendido durante la noche, hasta la mañana, también requería atención y cuidado (Levítico 6:9).
Las personas que cuidan bien su hogar no dejan que se apague el fuego de la cocina, y aquí Dios muestra que le importa el orden de su casa. El primer fuego del altar había descendido del cielo (Levítico 9:24). Por eso, al mantenerlo encendido con un suministro constante de leña, Israel mostraba que todos sus sacrificios, generación tras generación, se ofrecían mediante aquel fuego celestial, como señal de que Dios los aceptaba. Si permitían que se apagara por descuido, no podían esperar que volviera a encenderse de la misma manera. La tradición judía afirma que el fuego nunca se apagó en el altar hasta el cautiverio en Babilonia. Esto también se refleja en Isaías 31:9, donde se dice que Dios tiene su fuego en Sion y su horno en Jerusalén.
Esta ley nos enseña a mantener constante en el corazón la disposición para adorar y vivir en devoción. Debemos conservar un amor permanente por las cosas santas y estar siempre preparados para toda buena palabra y obra. No solo debemos evitar apagar la obra del Espíritu, sino también avivar el don que Dios nos ha dado. Aunque no estemos ofreciendo sacrificios continuamente, debemos mantener encendido el fuego del amor santo y, de ese modo, orar siempre.
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De este capítulo
Levítico 6:1
"El SEÑOR habló a Moisés, diciendo:"
Levítico 6:2
"Si un alma peca y comete una falta contra el SEÑOR, y miente a su prójimo acerca de algo que se le entregó para guardar, o acerca de una transacción, o de algo tomado por la fuerza, o si ha engañado a su prójimo;"
Levítico 6:3
"o si ha encontrado algo perdido, y miente acerca de ello y jura en falso; si hace cualquiera de todas estas cosas en las que un hombre peca,"
Levítico 6:4
"entonces, por cuanto ha pecado y es culpable, devolverá lo que tomó por la fuerza, o lo que obtuvo mediante engaño, o lo que se le entregó para guardar, o la cosa perdida que encontró,"
Levítico 6:5
"o todo aquello acerca de lo cual haya jurado en falso. Lo restituirá por su valor completo, le añadirá una quinta parte y se lo dará a quien le pertenece, el día de su ofrenda por la culpa."
Levítico 6:6
"Y traerá al SEÑOR como ofrenda por su culpa un carnero sin defecto del rebaño, conforme a tu valoración, como ofrenda por la culpa, y lo llevará al sacerdote."
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