Versículo destacado
Job 4:1 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante
" Entonces Elifaz el temanita respondió y dijo: "
Job 4:1
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
1 Entonces Elifaz el temanita respondió y dijo:
2 Si intentamos hablar contigo, ¿te será molesto? Pero ¿quién puede abstenerse de hablar?
3 Mira, tú has instruido a muchos y has fortalecido las manos débiles.
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Elifaz comienza suavizando el golpe de lo que está a punto de decirle a Job. En esencia, le pregunta: «Si te hablamos para corregirte y aconsejarte, ¿te vas a molestar?». Sabe que Job podría tomarlo mal, pero se siente obligado a hablar de todos modos, porque no puede quedarse callado.
Habla con cierta humildad acerca de sí mismo. No pretende resolver el asunto por su cuenta, sino que dice: «Hablaremos contigo», incluyendo también a sus amigos. Tampoco promete una respuesta completa; solo intenta decir algo apropiado para la situación de Job. En asuntos difíciles, es prudente reconocer que solo estamos tratando de ayudar, sin fingir que tenemos todo resuelto.
Elifaz también muestra cierta ternura hacia el dolor de Job. No quiere que sus palabras lo hagan sentirse aún más herido, como si sus amigos estuvieran actuando con crueldad. Debemos tener cuidado de no añadir sufrimiento a quien ya está sufriendo, especialmente porque Dios mismo, aunque disciplina con justicia, no aflige de buena gana (Lamentaciones 3:33). Es mejor ser cuidadosos con palabras que sabemos que pueden doler, aun cuando sea necesario decirlas.
Al mismo tiempo, Elifaz habla como si estuviera seguro de que sus palabras son verdaderas y necesarias. Dice: «¿Quién puede contener las palabras?». Cree que debe defender el honor de Dios y cuidar el alma de Job. Pero no debemos permitir que la preocupación por la verdad se convierta en una excusa para corregir sin cuidado. Aun cuando tengamos que reprender a un amigo, debemos hacerlo con sabiduría y gentileza.
Luego Elifaz dirige su atención a una acusación contra la manera en que Job está enfrentando su sufrimiento. Dice que Job está demostrando debilidad y desánimo, y en ese aspecto su reclamo tenía cierto fundamento. Comienza recordando la utilidad que Job había tenido antes para los demás; esto pretende ser tanto un elogio como una preparación para la reprensión. Job había enseñado a muchas personas, animado a los desalentados y ayudado a los débiles a mantenerse firmes.
Esto dice mucho acerca del carácter de Job antes de su aflicción. No se preocupaba únicamente por su propia casa, sino también por sus vecinos y amigos. Aunque era un hombre importante, no consideraba indigno enseñar a otros acerca de las cosas de Dios. Se daba tiempo para ofrecer buenos consejos y sabía decir la palabra apropiada a quienes estaban cansados.
Elifaz dice que Job fortalecía las manos débiles y afirmaba las rodillas vacilantes. Es decir, ayudaba a las personas a seguir adelante en sus responsabilidades, en sus luchas espirituales y en su dolor. Nosotros también debemos hacer eso unos por otros. Una palabra sabia y bondadosa puede hacer mucho más bien de lo que solemos imaginar.
Elifaz quizá menciona esto por varias razones. Puede que primero esté elogiando a Job para que su reprensión sea más fácil de aceptar. Tal vez le está recordando que, puesto que había ayudado a otros, ahora él también debería recibir ayuda, aunque esa ayuda tuviera que comenzar con una corrección. O quizá habla con compasión, como diciendo que Job ya no puede aplicar a sí mismo el consuelo que antes ofrecía a los demás.
Sin embargo, muchos consideran que Elifaz quiso decirlo como una reprensión mordaz. Según esa interpretación, le está diciendo: «Tú enseñabas a otros; entonces, ¿por qué no te enseñas a ti mismo ahora?». Eso haría que la lucha de Job pareciera hipocresía, como si no hubiera logrado vivir conforme a sus propios consejos. Quienes reprenden a otros deben estar dispuestos a escuchar una reprensión cuando ellos mismos la necesiten.
Después, Elifaz insiste en su argumento acerca de la angustia presente de Job. Dice que ahora, cuando el problema ha llegado sobre él, se siente débil y perturbado. Sin embargo, habla con demasiada ligereza del sufrimiento de Job, como si fuera apenas algo que lo hubiera «tocado». Ese era el mismo tipo de lenguaje que Satanás había usado antes (Job 1:11; Job 2:5). Si Elifaz hubiera experimentado siquiera una parte del dolor de Job, habría hablado con mayor cuidado.
También juzga con demasiada dureza la reacción de Job. Trata su lamento como si fuera una pérdida de la razón o un hablar desenfrenado. Pero quienes atraviesan un dolor profundo necesitan que se les tenga cierta consideración y que se les escuche con justicia. Si interpretamos cada palabra de la peor manera posible, no estamos tratando a los demás como quisiéramos que nos trataran a nosotros.
Elifaz acusa a Job de maldad y de tener un corazón falso, pero esa acusación era completamente infundada e injusta. Le habla con dureza, casi burlándose de las grandes afirmaciones de fe que Job había hecho, como si todo aquello hubiera quedado reducido a nada y hubiera demostrado ser falso (Job 4:6). Su idea parece ser: «¿Este es tu temor de Dios, tu confianza, tu esperanza y la integridad de tu vida? ¿Ahora todo parece ser nada más que una apariencia? Si de verdad hubieras sido sincero, Dios no te habría afligido así, y no estarías reaccionando de esta manera ante el sufrimiento».
Eso era precisamente lo que Satanás había querido demostrar desde el principio: que Job era un hipócrita y que su buen carácter no era genuino. Cuando no pudo lograrlo directamente delante de Dios, quien todavía afirmaba que Job era un hombre íntegro y recto, intentó hacerlo por medio de los amigos de Job, esperando que lo presionaran hasta que admitiera ser un hipócrita. Si Satanás hubiera conseguido que Job hiciera esa confesión, lo habría celebrado. Pero, por la gracia de Dios, Job se aferró a su integridad y se negó a hablar falsamente contra sí mismo.
Debemos notar cuán peligroso es que las personas juzguen apresurada y cruelmente a sus hermanos y hermanas, condenándolos como hipócritas. Al hacerlo, sirven al propósito de Satanás más de lo que se dan cuenta. El sentido de las palabras de este versículo puede entenderse de una manera un poco distinta, pero la idea principal permanece. El orden más antiguo del texto coloca la esperanza de Job antes de la frase acerca de la integridad de sus caminos.
Así, podría entenderse de esta manera: «¿Este es tu temor, tu confianza, tu esperanza y la integridad de tus caminos?». O también: «¿Acaso tu fe consistía solamente en esperar hacerte rico? ¿Todo tu compromiso y tu conducta estaban realmente motivados por esa expectativa?». Esa es precisamente la sospecha que Satanás había planteado. También podría significar: «¿Pensabas que tu fe te protegería, pero ahora te has decepcionado?». O bien: «¿Una fe sincera no te habría impedido hundirte en esta desesperación?».
Es verdad que, si una persona se debilita en tiempos de angustia, su fuerza y su gracia son pequeñas (Proverbios 24:10). Pero eso no demuestra que carezca por completo de gracia. El verdadero carácter de una persona no debe juzgarse por un solo acto.
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De este capítulo
Job 4:2
"Si intentamos hablar contigo, ¿te será molesto? Pero ¿quién puede abstenerse de hablar?"
Job 4:3
"Mira, tú has instruido a muchos y has fortalecido las manos débiles."
Job 4:4
"Tus palabras han sostenido al que caía, y tú has fortalecido las rodillas débiles."
Job 4:5
"Pero ahora esto ha venido sobre ti, y tú desfalleces; te toca, y te turbas."
Job 4:6
"¿No es esto tu temor, tu confianza, tu esperanza y la rectitud de tus caminos?"
Job 4:7
"Recuerda, te ruego: ¿quién pereció jamás siendo inocente? ¿O dónde fueron exterminados los justos?"
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