Versículo destacado
Romanos 15:30 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" Hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor que el Espíritu nos da, les ruego que se unan conmigo en la lucha, orando a Dios por mí. "
Romanos 15:30
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
28 Así que, cuando haya terminado este asunto y les haya entregado a ellos la colecta, saldré hacia España y, de paso, los visitaré a ustedes.
29 Estoy seguro de que, cuando yo vaya, todos nos enriqueceremos con las bendiciones de Cristo.
30 Hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor que el Espíritu nos da, les ruego que se unan conmigo en la lucha, orando a Dios por mí.
31 Pidan a Dios que me libre de los incrédulos que están en Judea, y que la ayuda que llevo a los hermanos de Jerusalén sea bien recibida,
32 para que, si Dios quiere, yo llegue con alegría a verlos a ustedes y encuentre descanso al visitarlos.
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Aquí Pablo les pide a los romanos que participen con mucha seriedad en sus oraciones (Romanos 15:30-32). Aunque era un gran apóstol, les suplicaba las oraciones de los creyentes más humildes. Él había orado muchas veces por ellos, y ahora les pide que le devuelvan esa bondad. Intercambiar oraciones es una hermosa expresión del amor compartido. Pablo habla como alguien consciente de su propia debilidad, y nos enseña a valorar las oraciones sinceras de las personas piadosas. Debemos tener cuidado de no hacer nada que nos haga perder el amor y las oraciones de los creyentes que oran.
Pablo les hace esta petición con insistencia por dos razones. Primero, les pide que oren «por causa del Señor Jesucristo». Jesús es su Señor, y Pablo está llevando a cabo la obra de Cristo; por eso, el honor de Cristo está relacionado con el éxito de esa obra. Si ellos aman a Jesús y a su reino, deben orar por Pablo. Segundo, les pide que lo hagan «por el amor del Espíritu». El Espíritu Santo produce amor entre los creyentes, incluso entre quienes nunca se han conocido. Por lo tanto, esta oración sería una señal de ese amor dado por el Espíritu. Si alguna vez han conocido el amor del Espíritu y desean responder a ese amor, no deben descuidar este deber.
Pablo también les indica cómo deben orar. Tienen que «luchar junto» con él en oración. Esto significa orar con todo el esfuerzo, la fe y el fervor de su corazón. Deben luchar con Dios, como Jacob, y orar con verdadera intensidad, como Elías (Santiago 5:17). Deben animarse a sí mismos a aferrarse a Dios (Isaías 64:7). Esto se aplica tanto cuando oramos por otros como cuando oramos por nosotros mismos. El amor por nuestros hermanos y hermanas debe hacer que oremos por ellos con la misma sinceridad con que nuestras propias necesidades nos mueven a orar por nosotros.
Pablo dice además que deben «luchar junto conmigo». No les está pidiendo que dejen de orar por sí mismos, pues él mismo ora diariamente por sus propias necesidades y por las de otros. Más bien, quiere que se unan a él en la misma obra espiritual. Pablo y los romanos estaban lejos unos de otros y probablemente seguirían estándolo, pero aun así podían orar juntos. Las personas que están separadas por la providencia de Dios todavía pueden encontrarse ante el trono de la gracia. Quien pide las oraciones de otros tampoco debe descuidar la oración personal.
Luego Pablo menciona las cosas que quiere que le pidan a Dios. En la oración es sabio ser específicos, tanto cuando oramos por nosotros mismos como cuando oramos por otros. Cuando Cristo extiende el cetro de oro, nos dice: «¿Qué quieres que haga por ti?». Él conoce perfectamente nuestras necesidades, pero aun así desea que se las presentemos. Pablo encomienda su situación a las oraciones de ellos de tres maneras.
Primero, les pide que oren por su seguridad: «para que sea librado de los que no creen en Judea». Los judíos incrédulos eran sus enemigos más feroces, y Pablo esperaba problemas durante ese viaje. Por eso les pide a los romanos que oren para que Dios lo rescate. Podemos y debemos orar en contra de la persecución. Dios respondió a esta petición mediante varios rescates sorprendentes registrados en Hechos 21, Hechos 22, Hechos 23 y Hechos 24.
Segundo, les pide que oren por su ofrenda para Jerusalén: «para que el servicio que tengo para Jerusalén sea aceptado por los santos». Había razones reales para tener dudas al respecto. Pablo era el apóstol de los gentiles, y los judíos incrédulos lo odiaban por esa razón. Algunos creyentes también se sentían incómodos con él debido a ese llamado, y esa era una debilidad de ellos. Pablo no dice: «Que la acepten si quieren». Más bien, pide: «Oren para que sea aceptada». No solo debemos pedirle a Dios que detenga la mala voluntad de los enemigos, sino también que preserve y haga crecer la buena voluntad de los amigos, porque Dios tiene en sus manos el corazón de unos y otros.
Tercero, pide oración por su viaje a Roma: «para que pueda ir a ustedes con alegría». Si su viaje a Jerusalén salía mal, su visita planeada a Roma también sería difícil. Si no prosperaba en una visita, tendría poca alegría en la siguiente. Pide poder ir «por la voluntad de Dios», porque toda alegría depende de la voluntad de Dios. El bienestar de cada criatura llega conforme a la decisión del Creador.
Pablo termina con otra oración por ellos: «Ahora, que el Dios de paz esté con todos ustedes. Amén» (Romanos 15:33). El Señor de los ejércitos, el Dios de la batalla, también es el Dios de paz: el que da la paz y ama la paz. Pablo usa este título porque había divisiones entre ellos y quiere animarlos a vivir en paz. Si Dios es el Dios de paz, nosotros también debemos ser personas de paz. La bendición del Antiguo Testamento decía: «La paz sea contigo». Aquí Pablo dice: «El Dios de paz esté con ustedes». Si tienen la fuente, no pueden carecer de los arroyos. Al decir «con todos ustedes», incluye tanto a los débiles como a los fuertes. Al colocarlos a todos juntos bajo esta bendición, los anima a una unión más estrecha. Quienes están unidos por la bendición de Dios también deben estar unidos en amor.
De este capítulo
Romanos 15:1
"Los que somos fuertes en la fe debemos aceptar como propias las debilidades de los que son menos fuertes, y no buscar lo que nos agrada a nosotros mismos."
Romanos 15:2
"Cada uno de nosotros debe agradar a su prójimo, haciendo lo que contribuya a su bien y a la edificación mutua."
Romanos 15:3
"Porque tampoco Cristo buscó agradarse a sí mismo; al contrario, en él se cumplió lo que dice la Escritura: «Las ofensas de los que te insultaban cayeron sobre mí.»"
Romanos 15:4
"Todo lo que antes se dijo en las Escrituras fue escrito para instruirnos, a fin de que tengamos esperanza mediante la constancia y el consuelo que recibimos de ellas."
Romanos 15:5
"Que Dios, quien da constancia y consuelo, los ayude a ustedes a vivir en armonía unos con otros, siguiendo el ejemplo de Cristo Jesús,"
Romanos 15:6
"para que todos juntos y a una sola voz alaben al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo."
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