Versículo destacado
Lucas 20:1 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante
" Y sucedió que uno de aquellos días, mientras él enseñaba al pueblo en el templo y anunciaba el evangelio, los principales sacerdotes y los escribas se acercaron a él con los ancianos, "
Lucas 20:1
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
1 Y sucedió que uno de aquellos días, mientras él enseñaba al pueblo en el templo y anunciaba el evangelio, los principales sacerdotes y los escribas se acercaron a él con los ancianos,
2 y le hablaron diciendo: «Dinos, ¿con qué autoridad haces estas cosas? ¿O quién es el que te dio esta autoridad?»
3 Él les respondió: Yo también les haré una pregunta; respóndanme:
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En este relato, Lucas no añade nada nuevo a lo que ya registraron los otros evangelistas, excepto el primer versículo. Allí se nos dice que Jesús enseñaba al pueblo en el templo y anunciaba el evangelio. Cristo era un predicador de sus propias buenas noticias. Él no solo obtuvo la salvación para nosotros, sino que también nos la anunció. Esto demuestra con mucha fuerza la verdad del evangelio y nos anima a recibirlo, porque muestra cuánto deseaba Cristo que se escuchara y se creyera.
Esto también honra la labor de quienes predican el evangelio, aunque el mundo los menosprecie. Honra especialmente a quienes predican a la gente común. Cristo se acercaba a las personas tal como eran y les enseñaba de una manera que podían entender. Observemos también que esta interrupción ocurrió mientras anunciaba el evangelio. Satanás y sus siervos hacen todo lo posible por impedir que el evangelio llegue a las personas, porque nada debilita más el reino de Satanás.
Lucas dice que los enemigos de Jesús se acercaron a él. Esta expresión sugiere dos cosas. En primer lugar, esperaban tomarlo desprevenido con su pregunta. Se acercaron de repente, pensando que lo encontrarían sin preparación, como si nunca hubiera considerado ese asunto. En segundo lugar, trataron de intimidarlo al venir en grupo y actuar con firmeza. Pero ¿cómo podía sacudirlo la ira humana, cuando él tenía pleno poder para refrenarla y usarla para su propia gloria?
De esta escena podemos aprender varias cosas. Primero, no debería sorprendernos que personas que cierran los ojos ante la luz sigan negando algo que es absolutamente claro. Los milagros de Cristo mostraban claramente con qué autoridad actuaba y demostraban que había sido enviado por Dios; sin embargo, precisamente eso era lo que ahora cuestionaban. Segundo, quienes ponen en duda la autoridad de Cristo pueden quedar avergonzados por las verdades más sencillas de la religión cuando se les confronta con ellas. Jesús respondió a los sacerdotes y escribas con una pregunta sobre el bautismo de Juan, algo que hasta la gente común podía responder: si venía del cielo o de los hombres. Todos sabían que venía del cielo. No había nada terrenal en su espíritu ni en su propósito; era completamente celestial y provenía de Dios. Esa pregunta los puso en una trampa y dejó al descubierto su insensatez delante del pueblo.
Tercero, cuando las personas están dominadas por su reputación y sus intereses egoístas, pueden ocultar la verdad evidente y reprimir convicciones profundas. Eso fue lo que hicieron aquellos sacerdotes y escribas. Para proteger su posición, no quisieron admitir que el bautismo de Juan venía del cielo. La única razón por la que no dijeron que venía de los hombres fue que temían al pueblo. ¿Qué se puede esperar de personas con esa actitud? Cuarto, a quienes entierran la verdad que ya poseen se les niega justamente una luz mayor. Fue correcto que Cristo se negara a responderles acerca de su autoridad, pues ellos sabían que el bautismo de Juan venía del cielo, pero no quisieron creer en él ni reconocer lo que sabían (Lucas 20:7-8).
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De este capítulo
Lucas 20:2
"y le hablaron diciendo: «Dinos, ¿con qué autoridad haces estas cosas? ¿O quién es el que te dio esta autoridad?»"
Lucas 20:3
"Él les respondió: Yo también les haré una pregunta; respóndanme:"
Lucas 20:4
"El bautismo de Juan, ¿era del cielo o de los hombres?"
Lucas 20:5
"Entonces razonaban entre sí: Si decimos: “Del cielo”, él dirá: “¿Por qué, entonces, no le creyeron?”"
Lucas 20:6
"Pero si decimos: “De los hombres”, todo el pueblo nos apedreará, porque está convencido de que Juan era profeta."
Lucas 20:7
"Y respondieron que no podían decir de dónde era."
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