Versículo destacado
Levítico 16:1 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante
" El SEÑOR habló a Moisés después de la muerte de los dos hijos de Aarón, cuando ellos ofrecieron ante el SEÑOR y murieron. "
Levítico 16:1
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
1 El SEÑOR habló a Moisés después de la muerte de los dos hijos de Aarón, cuando ellos ofrecieron ante el SEÑOR y murieron.
2 El SEÑOR dijo a Moisés: «Dile a tu hermano Aarón que no entre en cualquier momento en el lugar santo, detrás del velo, ante el propiciatorio que está sobre el arca, para que no muera; porque yo apareceré en la nube sobre el propiciatorio».
3 Aarón entrará en el lugar santo de esta manera: con un novillo como ofrenda por el pecado y un carnero como holocausto.
Explora estudios bíblicos guiados
Sesiones estructuradas con notas, preguntas y perspectivas del asesor
Las bienaventuranzas (microestudio de 5 días)
Un estudio breve sobre las bendiciones de Jesús y el camino del Reino.
Vista previa de la sesión 1:
Dichosos los humildes
6 min
Salmos de consuelo (microestudio de 5 días)
Sesiones breves y tranquilizadoras basadas en los Salmos.
Vista previa de la sesión 1:
El cuidado del Pastor
5 min
Crea una cuenta gratis para guardar notas, dar seguimiento a tu progreso y desbloquear todas las sesiones
Crear cuenta gratisComentario de Bible Guided
Esta ley sobre el Día de la Expiación fue dada después de la muerte de los dos hijos de Aarón, Nadab y Abiú, como se relata en Levítico 10:1. Aarón pudo haber temido que la culpa de aquel pecado todavía pesara sobre su familia, o que otro pecado de sus hijos restantes trajera ruina sobre su casa. Por eso, Dios le dio una manera de hacer expiación por su familia, para que permaneciera en el favor de Dios. La expiación ayudaría a proteger a su familia y a mantener sobre ella la bendición de Dios.
La muerte de Nadab y Abiú también advirtió a los sacerdotes que debían presentarse ante Dios con reverencia y santo temor, pues acercarse a él de manera descuidada les había costado la vida. Por eso, Dios dio instrucciones sobre la manera correcta de acercarse a él, para que esto produjera seguridad, beneficio y consuelo. Los demás sacerdotes no debían decir: «Entonces nos mantendremos alejados», sino: «Entonces nos acercaremos conforme a la ley de Dios». El castigo de aquellos sacerdotes se convirtió en una lección para los demás. De esta manera, los juicios de Dios sobre algunos sirven de enseñanza para otros.
Uno de los propósitos de esta ley era mantener un profundo respeto por el lugar santísimo, la habitación que estaba dentro del velo, donde reposaba la shekiná, la manifestación visible de la gloria de Dios, entre los querubines. Dios le dijo a Aarón que no entrara en cualquier momento al lugar santísimo (Levítico 16:2). Algunos sacerdotes se presentaban cada día delante del velo para quemar incienso en el altar de oro, pero nadie entraba detrás del velo excepto el sumo sacerdote, y él solo una vez al año y con gran cuidado. El lugar donde Dios manifestaba de manera especial su presencia no debía tratarse como una habitación común.
Si nadie podía entrar en la cámara de un rey terrenal sin ser llamado, ni siquiera la reina, bajo pena de muerte (Ester 4:11), ¡cuánto más debía tratarse al Rey de reyes con honor sagrado! Sin embargo, el evangelio de Cristo trae un cambio bendito. Ahora todos los verdaderos cristianos tienen confianza para entrar cada día al lugar santísimo a través del velo (Hebreos 10:19-20). Nos acercamos con libertad, no con el temor y el temblor que tenía Aarón, al trono de la gracia, llamado también el propiciatorio (Hebreos 4:16). Cuando la presencia y la gracia de Dios se mostraban por medio de señales externas, estas tenían que limitarse, porque las cosas familiares pierden su sentido de reverencia. Pero ahora que estas realidades son espirituales, la fe se fortalece al ejercerla, y vemos más de la grandeza y la bondad de Dios cuanto más nos acercamos a él. Por eso, ahora somos bienvenidos en todo momento a entrar al lugar santísimo que no fue hecho por manos humanas, y por la fe estamos sentados con Cristo en los lugares celestiales (Efesios 2:6). Entonces Aarón no debía acercarse en cualquier momento, porque moriría. Ahora nosotros debemos acercarnos en todo momento para vivir, porque alejarnos de Dios trae muerte. Entonces Dios aparecía en la nube sobre el propiciatorio, pero ahora contemplamos la gloria del Señor a cara descubierta, no en una nube oscura, sino como en un espejo que refleja claramente (2 Corintios 3:18).
El servicio de aquel día fue encomendado únicamente al sumo sacerdote: «Aarón entrará en el lugar santísimo» (Levítico 16:3). Él debía realizar por sí mismo todo el servicio del Día de la Expiación. Aun así, otro sacerdote debía estar listo para ayudarlo o reemplazarlo si una enfermedad o una impureza ceremonial le impedía servir. Todos los cristianos son sacerdotes espirituales, pero solo Cristo es el sumo sacerdote. Solo él hace expiación, y no necesitó ayudante ni reemplazo.
El sumo sacerdote también tenía que usar ropa sencilla de lino para este servicio, no las vestiduras lujosas correspondientes a su oficio. No debía ponerse el efod con sus piedras preciosas, sino únicamente las prendas de lino que compartía con los sacerdotes de menor rango (Levítico 16:4). Esa vestimenta más sencilla correspondía mejor a un día de humildad y también le permitiría trabajar con mayor libertad, pues todo dependía de sus acciones. Cristo, nuestro sumo sacerdote, hizo expiación por el pecado en nuestra naturaleza humana. No vino vestido con las ropas de su propia gloria, sino con el sencillo lino de nuestra humanidad mortal: verdaderamente limpia, pero humilde.
Cómo puede ayudarte tu IA cristiana
Explora las Escrituras y la vida desde una perspectiva cristiana
Estudio bíblico
Orientación para la vida
Apoyo en la oración
Sabiduría diaria
Haz 3 preguntas gratis cada semana. No necesitas tarjeta de crédito. Ver planes
De este capítulo
Levítico 16:2
"El SEÑOR dijo a Moisés: «Dile a tu hermano Aarón que no entre en cualquier momento en el lugar santo, detrás del velo, ante el propiciatorio que está sobre el arca, para que no muera; porque yo apareceré en la nube sobre el propiciatorio»."
Levítico 16:3
"Aarón entrará en el lugar santo de esta manera: con un novillo como ofrenda por el pecado y un carnero como holocausto."
Levítico 16:4
"Se pondrá la túnica santa de lino, llevará sobre su cuerpo los calzoncillos de lino, se ceñirá con el cinturón de lino y se cubrirá con el turbante de lino. Estas son vestiduras santas; por eso lavará su cuerpo con agua y luego se las pondrá."
Levítico 16:5
"De la congregación de los hijos de Israel tomará dos machos cabríos jóvenes como ofrenda por el pecado y un carnero como holocausto."
Levítico 16:6
"Aarón ofrecerá su novillo de la ofrenda por el pecado, que es por él mismo, y hará expiación por sí mismo y por su casa."
Levítico 16:7
"Luego tomará los dos machos cabríos y los presentará ante el SEÑOR, a la entrada de la tienda de reunión."
Oración diaria
Recibe por correo electrónico una reflexión bíblica diaria
Comienza cada mañana con un versículo, una oración y un siguiente paso sencillo.
Aviso importante: Esta guía bíblica no sustituye la atención profesional de salud mental. Si estás experimentando síntomas de una crisis, comunícate con la Línea 988 de Prevención del Suicidio y Crisis o busca ayuda profesional inmediata.
Bible Guided ofrece orientación basada en la fe y debe complementar, no reemplazar, el apoyo terapéutico profesional.