Versículo destacado
Isaías 49:13 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante
" Canten, cielos; alégrate, tierra; prorrumpan en canto, montes, porque el SEÑOR ha consolado a su pueblo y tendrá misericordia de sus afligidos. "
Isaías 49:13
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
11 Convertiré todos mis montes en camino, y mis calzadas serán elevadas.
12 Miren, estos vendrán de lejos; estos, del norte y del oeste; y estos, de la tierra de Sinim.
13 Canten, cielos; alégrate, tierra; prorrumpan en canto, montes, porque el SEÑOR ha consolado a su pueblo y tendrá misericordia de sus afligidos.
14 Pero Sion dijo: «El SEÑOR me ha abandonado, y mi Señor se ha olvidado de mí».
15 ¿Puede una mujer olvidarse de su hijo lactante y no tener compasión del hijo de su vientre? Aun ellas pueden olvidar, pero yo no me olvidaré de ti.
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El propósito de estos versículos es mostrar que el pueblo de Dios tendría grandes motivos para alegrarse cuando regresara del cautiverio, y que ese rescate sería una imagen de la liberación mucho mayor que Cristo llevaría a cabo. Aquel rescate anterior apuntaba hacia la redención eterna por medio de Cristo, y ambos muestran cuánto se preocupa Dios por su iglesia.
Nada nos da mejores motivos para alabar y dar gracias que esto (Isaías 49:13). Que toda la creación se una al canto de alegría, porque participa de las bendiciones de la redención. Aun así, toda la creación solo puede devolver una pequeña parte de lo que ha recibido, como dice Salmos 96:11. Que haya alegría en el cielo y que los ángeles alaben al gran Redentor. Que también canten la tierra y los montes, especialmente los grandes y poderosos de la tierra, porque la esperanza anhelante de la creación por la libertad de los hijos de Dios ahora ha sido respondida (Romanos 8:19, Romanos 8:21). El pueblo de Dios es una bendición y un honor para el mundo; por eso debe haber alegría en todas partes, porque Dios ha consolado a su pueblo afligido y tendrá misericordia de los que sufren, movido por su compasión y su pacto.
Estos versículos también ofrecen una prueba contundente del tierno cuidado que Dios tiene por su iglesia y por el bien de ella. Las dificultades de la iglesia a veces hacen que algunos se pregunten si Dios todavía se preocupa por ella (Isaías 49:14). En medio de su angustia, Sion dijo: «El SEÑOR me ha abandonado, y mi Señor me ha olvidado». En ocasiones, el pueblo de Dios puede sentirse tan abatido que llega a pensar que ha sido abandonado y olvidado, y esos pensamientos pueden cobrar mucha fuerza. Los incrédulos dicen con orgullo que Dios ha abandonado la tierra (Ezequiel 8:12) y que se ha olvidado de los pecados de ellos (Salmos 10:11). Los creyentes débiles, en tiempos de tristeza, sienten la tentación de decir que Dios ha abandonado a su iglesia y ha olvidado los sufrimientos de su pueblo. Pero no tenemos más razones para dudar de su promesa y su gracia que de su providencia y su justicia. Él es tan seguro para recompensar como lo es para castigar. Por eso debemos desechar esas dudas y sospechas, que destruyen la amistad.
Con el tiempo, los triunfos posteriores de la iglesia, después de sus dificultades, dejarán el asunto completamente claro. Isaías 49:17 describe lo que Dios hará por Sion. Sus hijos, que habían sido dispersados o se habían alejado, se reunirán con ella y la ayudarán con entusiasmo y alegría. Los convertidos a la fe de Cristo son hijos de la iglesia. Se unirán con gusto a la comunión de los creyentes, como palomas que vuelan hacia sus ventanas. Algunos leen esta frase así: «Tus constructores se apresurarán». En ese caso, el sentido sería que quienes edifiquen sus casas, sus murallas y, especialmente, su templo, realizarán su trabajo rápidamente. La obra de la iglesia suele avanzar con lentitud, pero cuando llega el tiempo de Dios, se realiza de pronto. Sus destructores, aquellos que la amenazaban y la habían dejado en ruinas, se irán. Por medio de Cristo, el príncipe de este mundo, el gran destructor, es expulsado, echado fuera y despojado de su poder.
Esto demuestra que los temores de Sion no tenían fundamento. Dios no la ha abandonado, no la ha olvidado y nunca lo hará. Él ama profundamente a su iglesia y a su pueblo (Isaías 49:15). Al responder al temor de Sion, Dios habla como alguien preocupado por su propio honor, porque una queja así lo hace parecer indiferente. También habla para consolar a su pueblo, pues no quiere que se hunda en la tristeza y el desánimo. En esencia, dice: «Piensas que te he olvidado. ¿Acaso una mujer puede olvidar al hijo que amamanta?». No es probable que lo haga. La mujer, conocida por su ternura, no puede evitar sentir compasión por un niño, porque es indefenso y no hace daño. Una madre, especialmente, no puede olvidar a su propio hijo, porque le pertenece y es parte de ella. Una madre que amamanta tiene aún más presente a su hijo, pues su propio cuerpo se lo recuerda constantemente.
Sin embargo, aun una mujer podría llegar a olvidar. Podría estar tan enferma o cerca de la muerte que ya no pudiera recordar a su hijo, o podría volverse tan cruel y falta de afecto que no sintiera compasión por el hijo de su propio cuerpo, como ocurrió con algunas en tiempos terribles (Lamentaciones 4:10; Deuteronomio 28:57). Pero Dios dice: «Yo no te olvidaré». Su misericordia hacia su pueblo es mucho mayor que el amor del padre o la madre más tiernos.
Dios también presenta una imagen de su cuidado constante (Isaías 49:16): «Te he grabado en las palmas de mis manos». Esto no se refiere a la quiromancia, esa idea insensata de que el destino de una persona puede leerse en las líneas de la mano. Más bien, alude a la costumbre de atar un cordón en la mano o en el dedo para ayudar a alguien a recordar algo importante. También trae a la mente los anillos con sello o los recuerdos que se llevan para tener presente a un amigo querido. Con estas palabras, Dios muestra que siempre tiene a su pueblo delante de él, como un sello en su brazo, y que nunca olvida a su pueblo ni sus necesidades (Cantares 8:6).
Si atamos la ley de Dios a nuestra mano como una señal (Deuteronomio 6:8, Deuteronomio 6:11, Deuteronomio 6:18), por así decirlo, Dios grabará nuestros intereses en su mano y recordará su pacto cuando nos mire. También dice: «Tus murallas están siempre delante de mí». Incluso las murallas arruinadas de Sion, aunque sean tristes de contemplar, están presentes en sus pensamientos llenos de misericordia. A los amigos de Sion les importa su polvo (Salmos 102:14), y a su Dios también. O puede significar que el plan para reconstruir sus murallas está siempre delante de él y que sin duda serán reconstruidas conforme a ese plan. También puede significar que sus murallas, es decir, su seguridad, están siempre bajo su cuidado, así como los vigilantes permanecen sobre las murallas. Algunos también ven aquí una imagen de las heridas en las manos de Cristo cuando fue crucificado. Dios mirará esas marcas y recordará a aquellos por quienes Cristo sufrió y murió.
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De este capítulo
Isaías 49:1
"Escúchenme, islas, y presten atención, pueblos lejanos: el SEÑOR me llamó desde el vientre; desde las entrañas de mi madre hizo mención de mi nombre."
Isaías 49:2
"Hizo mi boca como una espada afilada; me escondió bajo la sombra de su mano, me convirtió en una flecha pulida y me ocultó en su aljaba."
Isaías 49:3
"Y me dijo: «Tú eres mi siervo, Israel, en quien seré glorificado»."
Isaías 49:4
"Entonces dije: «En vano he trabajado; para nada y en vano he gastado mis fuerzas. Sin embargo, ciertamente mi juicio está con el SEÑOR, y mi obra, con mi Dios»."
Isaías 49:5
"Y ahora dice el SEÑOR, quien me formó desde el vientre para que fuera su siervo, para hacer volver a Jacob a él: Aunque Israel no sea reunido, seré glorioso ante los ojos del SEÑOR, y mi Dios será mi fuerza."
Isaías 49:6
"Y él dijo: «Es poca cosa que seas mi siervo para levantar las tribus de Jacob y restaurar a los preservados de Israel; también te daré como luz para los gentiles, para que seas mi salvación hasta el extremo de la tierra»."
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