Versículo destacado
Génesis 16:7 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" Pero un ángel del Señor la encontró en el desierto, junto al manantial que está en el camino de Sur, "
Génesis 16:7
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
5 Entonces Sarai le dijo a Abram: —¡Tú tienes la culpa de que Agar me desprecie! Yo misma te la di por mujer, y ahora que va a tener un hijo, se cree superior a mí. Que el Señor diga quién tiene la culpa, si tú o yo.
6 Abram le respondió: —Mira, tu esclava está en tus manos; haz con ella lo que te parezca mejor. Entonces Sarai comenzó a maltratarla tanto que Agar huyó.
7 Pero un ángel del Señor la encontró en el desierto, junto al manantial que está en el camino de Sur,
8 y le preguntó: —Agar, esclava de Sarai, ¿de dónde vienes y adónde vas? —Estoy huyendo de mi señora Sarai —respondió ella.
9 Entonces el ángel del Señor le dijo: —Regresa al lado de tu señora y obedécela en todo.
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Esta es la primera vez que la Escritura registra que un ángel se aparece a alguien. Agar era una figura de la ley, que fue dada por medio de ángeles; pero el mundo venidero no está sujeto al dominio de ellos (Hebreos 2:5). Observemos cómo el ángel la detuvo mientras huía (Hebreos 2:7).
Parece que se dirigía de regreso a su propio país, pues estaba en el camino de Shur, que llevaba hacia Egipto. Sería bueno que nuestras dificultades nos hicieran pensar en nuestro verdadero hogar, en la patria mejor. Pero Agar estaba fuera del lugar que le correspondía, fuera del camino de su deber, y se estaba desviando aún más cuando el ángel la encontró. Es una gran misericordia que alguien sea detenido en un camino pecaminoso, ya sea por la conciencia o por la providencia de Dios. A veces Dios permite que quienes se están desviando permanezcan perdidos por un tiempo, para que, al reconocer su necedad y el daño que se han causado, estén más dispuestos a regresar. Agar no fue detenida sino hasta que llegó al desierto, se sentó agotada y se alegró de encontrar agua clara para refrescarse. Dios nos lleva al desierto y allí se encuentra con nosotros (Oseas 2:14).
Observemos también cómo el ángel le hizo preguntas (Génesis 16:8). La llamó Agar, criada de Sarai. Lo hizo, en primer lugar, para corregir su orgullo. Aunque era esposa de Abram y, por tanto, tenía la obligación de regresar, aun así la llamó criada de Sarai para humillarla. Es verdad que la cortesía nos enseña a dar a los demás sus títulos más honorables, pero la humildad y la sabiduría nos enseñan a hablar de nosotros mismos en los términos más sencillos. En segundo lugar, lo hizo para reprender su huida. La criada de Sarai debía estar en la tienda de Sarai, no vagando por el desierto ni deteniéndose junto a una fuente de agua. Nos hace bien recordar con frecuencia cuál es nuestro lugar y nuestro llamado (Eclesiastés 10:4).
Las preguntas del ángel fueron sabias y apropiadas. Al preguntarle de dónde había venido, le recordaba que estaba huyendo tanto del deber que tenía como de las bendiciones de las que disfrutaba en la casa de Abram. Es una gran ventaja vivir en un hogar piadoso, y quienes tienen ese privilegio deben pensarlo detenidamente antes de apresurarse a abandonarlo. Al preguntarle adónde iba, le advertía que se dirigía hacia el pecado en Egipto, pues, si regresaba con aquel pueblo, probablemente también regresaría a sus dioses. Además, le advertía del peligro del desierto por el que tendría que viajar (Deuteronomio 8:15). Quienes se alejan de Dios y del deber deben recordar no solo de dónde han caído, sino también hacia dónde están cayendo. Véanse Jeremías 2:18 y Juan 6:68.
Su respuesta fue honesta y directa: «Estoy huyendo de mi ama». Con esa respuesta, reconoce su culpa por haber huido de su ama, pero también explica que la impulsó el trato severo que había recibido. A los niños y a los siervos se les debe tratar con bondad y gentileza, para no empujarlos hacia acciones descuidadas y equivocadas y terminar siendo parcialmente responsables de sus pecados. El pecado de ellos todavía los condenará, pero no nos excusará a nosotros.
Entonces el ángel la envió de regreso con un consejo sabio y tierno: «Regresa con tu ama y sométete a ella» (Génesis 16:9). En otras palabras, vuelve a casa, humíllate por lo que has hecho mal, pide perdón y decide actuar mejor en el futuro. Sin duda, sería recibida de nuevo, aunque Abram no parece haber enviado a buscarla. Quienes han abandonado el lugar y el deber que les corresponden, cuando reconocen que actuaron mal, deben regresar pronto y cambiar su manera de actuar, sin importar lo doloroso que pueda ser.
De este capítulo
Génesis 16:1
"Sarai no podía darle hijos a su esposo Abram, pero tenía una esclava egipcia llamada Agar."
Génesis 16:2
"Entonces le dijo a Abram: —Mira, el Señor no me ha permitido tener hijos, pero te ruego que te unas a mi esclava Agar, pues quizá tenga hijos por medio de ella. Abram aceptó lo que Sarai le dijo,"
Génesis 16:3
"y entonces ella tomó a Agar la egipcia y se la dio como mujer a Abram, cuando ya llevaban diez años viviendo en Canaán."
Génesis 16:4
"Abram se unió a Agar, y ella quedó embarazada; pero cuando se dio cuenta de su estado, comenzó a mirar con desprecio a su señora."
Génesis 16:5
"Entonces Sarai le dijo a Abram: —¡Tú tienes la culpa de que Agar me desprecie! Yo misma te la di por mujer, y ahora que va a tener un hijo, se cree superior a mí. Que el Señor diga quién tiene la culpa, si tú o yo."
Génesis 16:6
"Abram le respondió: —Mira, tu esclava está en tus manos; haz con ella lo que te parezca mejor. Entonces Sarai comenzó a maltratarla tanto que Agar huyó."
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