Versículo destacado
2 Corintios 6:11 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" Hermanos corintios, les hemos hablado con toda franqueza; les hemos abierto por completo nuestro corazón. "
2 Corintios 6:11
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
9 Nos tratan como a desconocidos, a pesar de que somos bien conocidos. Estamos medio muertos, pero seguimos viviendo; nos castigan, pero no nos matan.
10 Parecemos tristes, pero siempre estamos contentos; parecemos pobres, pero enriquecemos a muchos; parece que no tenemos nada, pero lo tenemos todo.
11 Hermanos corintios, les hemos hablado con toda franqueza; les hemos abierto por completo nuestro corazón.
12 No tenemos con ustedes ninguna clase de reserva; son ustedes quienes tienen reservas.
13 Les ruego, por lo tanto, como un padre ruega a sus hijos, que me abran su corazón, como yo lo he hecho con ustedes.
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El apóstol ahora se dirige a los corintios de manera más directa y les advierte que no se unan estrechamente con los incrédulos. Lo hace con gran calidez y ternura, como un padre que habla con sus hijos (2 Corintios 6:11-13). Aunque Pablo tenía el don de expresarse con muchas palabras, parecía no encontrar palabras suficientemente fuertes para demostrar cuánto los amaba.
En efecto, les está diciendo: «Corintios, quiero que vean cuánto me importan. Deseamos el bien espiritual y eterno de todos aquellos a quienes predicamos, pero ustedes ocupan un lugar especial en nuestro corazón». Como su corazón estaba lleno de amor, les hablaba con toda franqueza y sinceridad. «Ustedes no están limitados por nosotros», les dice. «Con gusto haríamos todo lo que estuviera a nuestro alcance para su consuelo y crecimiento, como colaboradores de su fe y su gozo. Si existe alguna distancia entre nosotros, no es porque hayamos cerrado nuestro corazón. Es porque ustedes no han respondido como debían, quizá porque nos han entendido mal».
Pablo solo les pide una respuesta justa de amor, como la que los hijos deben tener hacia un padre. Es bueno que los ministros y las personas a quienes sirven compartan un afecto genuino. Ese vínculo trae consuelo y ayuda a ambas partes.
Luego presenta la advertencia misma: no unirse estrechamente con los incrédulos ni estar unidos en un yugo desigual con ellos (2 Corintios 6:14). Esto se aplica de varias maneras. En primer lugar, está mal elegir el matrimonio u otros vínculos familiares estrechos con personas malvadas y descuidadas en su relación con Dios. Esas relaciones avanzan en direcciones opuestas y se vuelven dolorosas. Nuestras relaciones elegidas deben estar guiadas por la voluntad de Dios, y para los hijos de Dios es más seguro unirse a quienes también le pertenecen.
En segundo lugar, también debemos tener cuidado con las amistades comunes y la compañía cercana. No podemos evitar ver a los incrédulos ni relacionarnos con ellos, pero no debemos escogerlos como nuestros amigos más íntimos. En tercer lugar, y sobre todo, no debemos unirnos a ellos en la comunión religiosa. No debemos participar en la idolatría, la falsa adoración ni ninguna práctica malvada. No podemos mezclar la mesa del Señor con la mesa de los demonios, ni la casa de Dios con la casa de un ídolo.
Pablo presenta varias razones para rechazar esta mezcla corrupta. Primero, es una contradicción grave (2 Corintios 6:14-15). Es como poner bajo el mismo yugo cosas que no pueden trabajar juntas. Sería tan incorrecto como poner un buey y un burro bajo un mismo yugo, o mezclar distintas clases de semillas en un campo. La justicia y la injusticia, la luz y la oscuridad, el fuego y el agua no pueden unirse. Los creyentes están llamados a vivir en justicia, mientras que los incrédulos permanecen en la oscuridad. Cristo y Belial —es decir, Satanás y todo poder del mal— tienen propósitos opuestos; no puede haber un verdadero acuerdo entre ellos.
Segundo, esa mezcla deshonra la vida cristiana (2 Corintios 6:16). Los cristianos son, por profesión y deberían ser en realidad, templos del Dios viviente. Un templo es un lugar apartado para el uso de Dios. Él ha prometido vivir entre su pueblo, caminar con ellos y reconocerlos como su propio pueblo. No puede haber armonía entre el templo de Dios y los ídolos, porque los ídolos compiten con Dios por la gloria. Dios tiene celo por su honor y no se lo dará a otro.
Tercero, existe un peligro real en mezclarse con incrédulos e idólatras. Existe el peligro de mancharnos con su pecado y de ser rechazados por Dios. Por eso el mandato es salir de en medio de ellos, mantener una distancia apropiada y apartarnos, como alguien que evita a las personas con lepra o una enfermedad contagiosa por temor a infectarse (2 Corintios 6:17). No debemos tocar lo impuro, porque quedaremos contaminados. Nadie puede manipular brea sin ensuciarse; de la misma manera, debemos tener cuidado de no contaminarnos por el contacto estrecho con personas que se contaminan a sí mismas con el pecado. Esta es la voluntad de Dios si esperamos que él nos acepte y no nos rechace.
Cuarto, mezclarnos de esa manera sería una ingratitud vergonzosa hacia Dios por todo lo que ha hecho y ha prometido a los creyentes (2 Corintios 6:18). Dios ha prometido ser su Padre, y ellos serían sus hijos y sus hijas. No podría haber un honor más elevado ni una felicidad mayor. Qué ingrato sería que quienes tienen un privilegio tan grande se rebajaran al mezclarse estrechamente con los incrédulos. Pagarle al Señor de una manera tan insensata e imprudente sería despreciar sus dones y sus promesas.
De este capítulo
2 Corintios 6:1
"Ahora pues, como colaboradores en la obra de Dios, les rogamos que no desaprovechen la bondad que Dios les ha mostrado."
2 Corintios 6:2
"Porque él dice en las Escrituras: «En el momento oportuno te escuché; en el día de la salvación te ayudé». Y ahora es el momento oportuno. ¡Ahora es el día de la salvación!"
2 Corintios 6:3
"En nada damos mal ejemplo a nadie, para que nuestro trabajo no caiga en descrédito."
2 Corintios 6:4
"Al contrario, en todo damos muestras de que somos siervos de Dios, soportando con mucha paciencia los sufrimientos, las necesidades, las dificultades,"
2 Corintios 6:5
"los azotes, las prisiones, los alborotos, el trabajo duro, los desvelos y el hambre."
2 Corintios 6:6
"También lo demostramos por nuestra pureza de vida, por nuestro conocimiento de la verdad, por nuestra tolerancia y bondad, por la presencia del Espíritu Santo en nosotros, por nuestro amor sincero,"
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