Versículo destacado
Gálatas 4:12 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
Hermanos, les ruego que sean como yo, porque yo me he vuelto como ustedes. No es que ustedes me hayan causado ningún daño.
Gálatas 4:12
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
10 Ustedes celebran ciertos días, meses, fechas y años...
11 ¡Temo mucho que mi trabajo entre ustedes no haya servido de nada!
12 Hermanos, les ruego que sean como yo, porque yo me he vuelto como ustedes. No es que ustedes me hayan causado ningún daño.
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Pablo quiere que estos cristianos se avergüencen de haberse apartado de la verdad del evangelio que él les había predicado. Por eso les recuerda el profundo amor que antes le mostraban a él y a su ministerio, y les pide que comparen ese amor con la manera en que ahora están actuando. Su conducta presente no correspondía al respeto que antes habían expresado.
Les habla con afecto. Los llama hermanos, aunque sabe que en gran medida sus corazones se han apartado de él. Quiere que dejen a un lado cualquier enojo o resentimiento, y que sientan hacia él lo mismo que él siente hacia ellos. Les dice que no le han hecho ningún daño. Aunque los había corregido con firmeza, no estaba reaccionando ante una ofensa personal. Su preocupación nacía del celo por la verdad y la pureza del evangelio, y del amor por el bien de ellos.
Esta es una lección útil para nosotros. Cuando corregimos a otros, debemos dejar claro que nuestras palabras no nacen de una herida personal ni del resentimiento. Deben surgir de una preocupación sincera por el honor de Dios, por la verdadera fe y por el bienestar real de la otra persona. La reprensión tiene más probabilidades de ayudar cuando los demás pueden ver que se ofrece sin motivos egoístas.
Pablo también les recuerda el afecto que antes sentían por él, para que perciban lo vergonzosa que es su actitud actual. Les hace recordar las circunstancias difíciles en las que les predicó por primera vez. Dice que les anunció el evangelio a causa de una debilidad física, es decir, alguna debilidad o dificultad que afectaba su cuerpo o su apariencia exterior. No podemos saber con certeza cuál era, aunque algunos piensan que se trataba de la persecución, mientras que otros creen que tenía que ver con su cuerpo o con su manera de hablar, como se menciona en (2 Corintios 10:10) y (2 Corintios 12:7-10).
Cualquiera que haya sido esa debilidad, no hizo que ellos lo despreciaran. Al contrario, lo recibieron como a un ángel de Dios, como a Cristo Jesús mismo. Lo acogieron con gran respeto, como si el propio mensajero de Dios, o el mismo Cristo, hubiera llegado a ellos. Su amor por Pablo era tan grande que, si eso le hubiera ayudado, habrían estado dispuestos a sacarse sus propios ojos para dárselos.
Esto muestra cuán cambiantes pueden ser las personas. Pueden pasar rápidamente de un gran respeto a un profundo desprecio, y de un fuerte afecto a un rechazo frío. Más adelante pueden volverse contra las mismas personas a quienes antes habrían honrado más que a nadie. Por eso debemos procurar ser aprobados por Dios. Es poca cosa que nos juzgue la opinión humana (1 Corintios 4:3).
Pablo entonces les hace una pregunta dolorosa: ¿Dónde quedó la felicidad de la que hablaban? En otras palabras, ¿dónde quedó el gozo y la satisfacción que antes experimentaban en el evangelio? Alguna vez se alegraron de recibir las buenas noticias y estaban deseosos de bendecir a Pablo como quien se las había llevado. Ahora habían cambiado tanto que parecían tener poco interés en el evangelio y poco respeto por él. Los que se han apartado de su primer amor harían bien en preguntarse lo mismo: ¿Dónde está ahora el gozo del que antes hablaban? ¿Qué ha sido de su deleite en Dios y en la comunión con sus siervos?
En (Gálatas 4:16) vuelve a preguntar: ¿Me he convertido en su enemigo por decirles la verdad? En esencia, está diciendo: «¿Cómo es que yo, quien antes era su amigo y la persona que más apreciaban, ahora me he convertido en su enemigo? ¿Pueden dar alguna razón, aparte de que les dije la verdad y procuré afirmarlos en la verdad del evangelio? Si esa es la única razón, entonces su rechazo es profundamente injusto». Esto es triste, pero muy común. A menudo las personas tratan como enemigos a quienes en realidad son sus mejores amigos, especialmente cuando esos amigos hablan con claridad acerca de lo que es bueno para su alma.
A veces los ministros pueden ganarse enemigos por cumplir fielmente con su deber, y Pablo se encontraba precisamente en esa situación. Sin embargo, no deben dejar de decir la verdad por miedo a ofender a la gente. Pueden descansar en la certeza de que, si otros se vuelven contra ellos, tal vez sea sencillamente porque hablaron con honestidad.
De este capítulo
Gálatas 4:1
"Lo que quiero decir es esto: mientras el heredero es menor de edad, no se diferencia en nada de un esclavo de la familia, aunque en realidad sea el dueño de todo."
Gálatas 4:2
"Hay personas que lo cuidan y se encargan de sus asuntos hasta el tiempo señalado por su padre."
Gálatas 4:3
"Lo mismo sucedía con nosotros: cuando éramos menores de edad, estábamos sometidos a los poderes que dominan este mundo."
Gálatas 4:4
"Pero cuando se cumplió el tiempo, Dios envió a su Hijo, quien nació de una mujer y estuvo sometido a la ley de Moisés,"
Gálatas 4:5
"para rescatarnos a quienes estábamos bajo esa ley y concedernos disfrutar de los derechos de hijos de Dios."
Gálatas 4:6
"Y porque ya somos sus hijos, Dios envió el Espíritu de su Hijo a nuestros corazones; y el Espíritu clama: «¡Abbá! ¡Padre!»"
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