Versículo destacado
Hechos 17:32 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante
" Cuando oyeron hablar de la resurrección de los muertos, algunos se burlaron, pero otros dijeron: «Te escucharemos otra vez acerca de este asunto». "
Hechos 17:32
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
30 «Dios pasó por alto los tiempos de esta ignorancia, pero ahora manda a todos los hombres en todo lugar que se arrepientan».
31 «Porque ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia por medio de aquel hombre a quien designó. De esto ha dado seguridad a todos al resucitarlo de entre los muertos».
32 Cuando oyeron hablar de la resurrección de los muertos, algunos se burlaron, pero otros dijeron: «Te escucharemos otra vez acerca de este asunto».
33 Entonces Pablo salió de en medio de ellos.
34 Sin embargo, ciertos hombres se unieron a él y creyeron. Entre ellos estaban Dionisio el Areopagita, una mujer llamada Dámaris y otros con ellos.
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Este es un breve relato del resultado de la predicación de Pablo en Atenas.
Pocos se convencieron. El evangelio tuvo en Atenas tan poco éxito como en cualquier otro lugar, porque los filósofos orgullosos de aquella ciudad, al igual que los fariseos en Jerusalén, estaban predispuestos contra el mensaje de Cristo. Algunos se burlaron de Pablo y de su predicación. Escucharon con paciencia hasta que habló de la resurrección de los muertos (Hechos 17:32); entonces comenzaron a ridiculizarlo. Lo que había dicho antes les sonaba un poco a cosas que habían escuchado en sus propias escuelas, y tenían alguna idea acerca de una vida futura. Pero cuando habló de la resurrección de los muertos, incluso de la resurrección de Cristo, pensaron que era imposible. Su filosofía afirmaba que, una vez que la vida termina, nunca regresa. Habían honrado a sus héroes después de su muerte, pero jamás imaginaron que aquellos muertos pudieran volver a vivir. Por eso, cuando escucharon esta gran verdad, que es el gozo de los creyentes, la trataron como una broma. No debería sorprendernos que las mentes dominadas por los valores del mundo se burlen de verdades sagradas de la mayor importancia.
Otros estuvieron dispuestos a reflexionar sobre el asunto. Dijeron: «Te escucharemos otra vez acerca de este asunto». No estuvieron de acuerdo con Pablo, pero tampoco se opusieron a él. Querían dejar para otro momento la cuestión de la resurrección. Parece que pasaron por alto lo que era claro y debía obedecerse, y en cambio siguieron planteando objeciones acerca de un punto más difícil que podía debatirse. Muchas personas pierden el beneficio de la enseñanza práctica del cristianismo porque pasan por alto lo que entienden y se pierden en discusiones. Si alguien realmente desea hacer la voluntad de Dios hasta donde la conoce, descubrirá que la enseñanza de Cristo viene de Dios y no de los seres humanos (Juan 7:17). Quienes no quieren someterse a la luz que ya tienen, a menudo intentan escapar de ella posponiendo la decisión, como hizo Félix. Dicen que escucharán acerca de eso en otra ocasión, pero no saben cuándo llegará esa ocasión. De esta manera, el diablo los priva de todo su tiempo al quitarles el momento presente.
Después de eso, Pablo se apartó de ellos por el momento (Hechos 17:33), pues veía poca esperanza de hacerles bien en ese momento. Aun así, es probable que les dijera a quienes estaban dispuestos a escucharlo otra vez que se reuniría con ellos cuando quisieran.
Sin embargo, algunos cambiaron (Hechos 17:34). Si unos no quisieron creer, otros sí lo hicieron. Ciertas personas se unieron a Pablo y creyeron. Cuando él se fue, no querían separarse de él. Adondequiera que fuera, estaban dispuestos a seguirlo, decididos a aferrarse a la doctrina que él había predicado y en la que había creído.
Se mencionan dos personas por nombre. Una era Dionisio el areopagita, miembro del alto tribunal de Atenas que se reunía en el Areópago, o la Colina de Marte. Era uno de los jueces o miembros del consejo ante quienes habían llevado a Pablo. Su juez se convirtió en uno de sus convertidos. Escritores antiguos afirman que Dionisio se crio en Atenas, estudió astrología en Egipto, observó el extraño eclipse ocurrido cuando murió nuestro Señor, regresó más tarde a Atenas como senador, debatió con Pablo y se convirtió de la idolatría. También dicen que Pablo le enseñó plenamente y que llegó a ser el primer obispo de Atenas. La otra persona era Dámaris. Algunos creen que era la esposa de Dionisio, aunque es más probable que fuera otra mujer de posición social elevada. Aunque la cosecha en Atenas no fue tan abundante como en otros lugares, Pablo todavía no tenía razón para pensar que su trabajo allí había sido en vano.
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De este capítulo
Hechos 17:1
"Después de pasar por Anfípolis y Apolonia, llegaron a Tesalónica, donde había una sinagoga de los judíos."
Hechos 17:2
"Pablo, como era su costumbre, entró adonde estaban ellos y durante tres sábados razonó con ellos basándose en las Escrituras,"
Hechos 17:3
"explicando y demostrando que era necesario que Cristo sufriera y resucitara de entre los muertos, y que este Jesús, a quien yo les predico, es Cristo."
Hechos 17:4
"Algunos de ellos creyeron y se unieron a Pablo y a Silas; también lo hicieron una gran multitud de griegos devotos y no pocas mujeres prominentes."
Hechos 17:5
"Pero los judíos que no creyeron, movidos por la envidia, reclutaron a ciertos hombres malvados de la peor calaña, reunieron una multitud y alborotaron toda la ciudad. Asaltaron la casa de Jasón e intentaron sacar a Pablo y a Silas ante el pueblo."
Hechos 17:6
"Como no los encontraron, arrastraron a Jasón y a ciertos hermanos ante las autoridades de la ciudad, gritando: «Estos que han trastornado el mundo también han venido aquí»."
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