Versículo destacado
2 Crónicas 28:16 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante
" En aquel tiempo, el rey Acaz envió mensajeros a los reyes de Asiria para que lo ayudaran. "
2 Crónicas 28:16
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
14 Entonces los hombres armados dejaron a los cautivos y el botín delante de los jefes y de toda la congregación.
15 Los hombres designados por nombre se levantaron, tomaron a los cautivos y, con el botín, vistieron a todos los que estaban desnudos entre ellos. Los vistieron, les pusieron calzado, les dieron de comer y de beber, los ungieron y montaron sobre asnos a todos los débiles. Luego los llevaron a Jericó, la ciudad de las palmeras, junto a sus hermanos; después regresaron a Samaria.
16 En aquel tiempo, el rey Acaz envió mensajeros a los reyes de Asiria para que lo ayudaran.
17 Porque los edomitas habían vuelto, habían atacado a Judá y se habían llevado cautivos.
18 También los filisteos habían invadido las ciudades de la región baja y del sur de Judá, y habían tomado Bet-semes, Ajalón, Gederot, Soco y sus aldeas, Timna y sus aldeas, y también Gimzo y sus aldeas; y se establecieron allí.
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Esto muestra el gran sufrimiento en el que Judá cayó por causa del pecado de Acaz. En general, el Señor humilló a Judá (2 Crónicas 28:19). Poco antes habían sido ricos y poderosos, pero Dios encontró la manera de humillarlos, debilitarlos y hacerlos despreciables. Quienes no se humillan bajo la palabra de Dios justamente serán humillados por sus juicios. El pecado hace caer a las personas (Salmo 106:43).
Acaz también dejó a Judá expuesta y sin defensa. Su pecado le quitó su honor y la dejó vulnerable al ataque, como una persona que ha quedado sin ropa o sin armas (Éxodo 32:25). Los edomitas se vengaron del trato cruel que Amasías les había dado (2 Crónicas 25:12), atacaron a Judá y se llevaron cautivos a muchos de sus habitantes (2 Crónicas 28:17). Los filisteos también humillaron a Judá, se apoderaron de varias ciudades y aldeas cercanas a su frontera (2 Crónicas 28:18), y le devolvieron los ataques que Uzías había lanzado contra ellos (2 Crónicas 26:6). Para mostrar que el pecado de Acaz realmente había traído a los filisteos contra Judá, Isaías predijo más adelante su destrucción en el año en que murió Acaz (Isaías 14:28-29).
Acaz empeoró aún más la situación de la nación al buscar ayuda de reyes extranjeros. Cuando los edomitas y los filisteos lo acosaron, envió mensajeros a los reyes de Asiria para pedirles ayuda (2 Crónicas 28:16). Había visto cómo su reino se debilitaba y, como no confiaba en Dios, gastó grandes sumas para ganarse el favor del rey de Asiria. Tomó plata y oro del templo, del palacio real y de las casas de los príncipes para pagar esa ayuda (2 Crónicas 28:21). Pero los asirios no se preocupaban realmente por él. Fueron, pero lo perjudicaron en vez de fortalecerlo (2 Crónicas 28:20-21). Establecieron sus fuerzas en su territorio, lo que solo lo empobreció y debilitó más, y se volvieron crueles y opresores para él, como una caña quebrada que falla y hiere la mano.
Acaz también aumentó la culpa de la nación al acudir a dioses falsos cuando estaba en problemas. En vez de arrepentirse de su idolatría, que tenía todas las razones para reconocer como una necedad, se volvió todavía más infiel (2 Crónicas 28:22). Esto lo identifica como un rey verdaderamente malvado, una vergüenza para la casa de David y una maldición para su generación. Las personas están profundamente corrompidas cuando el sufrimiento las hace peores en vez de mejores, y cuando los problemas solo endurecen su corazón.
Su pecado contra el templo fue grave. Desarmó los utensilios del templo para que los sacerdotes no pudieran llevar a cabo correctamente el servicio, y finalmente cerró las puertas del templo para que el pueblo ya no pudiera adorar allí (2 Crónicas 28:24). También levantó altares por toda Jerusalén, como dice el profeta, semejantes a montones en un campo arado (Oseas 12:11). En las ciudades de Judá, usó su autoridad o su dinero —tal vez ambas cosas— para construir lugares altos donde la gente pudiera quemar incienso a los ídolos que quisiera (2 Crónicas 28:25). Era como si se propusiera provocar al Dios de sus antepasados.
También se apartó del Señor mismo. Ofreció sacrificios a los dioses de Damasco (2 Crónicas 28:23), no porque los amara, sino porque les tenía miedo. Pensaba que ellos habían ayudado a Siria contra él, y por eso quería tenerlos de su lado. Pero fue un necio. Era el Señor quien lo estaba castigando y fortaleciendo a los sirios contra él, no los dioses de Damasco. Si hubiera servido solamente al Señor, el Señor lo habría ayudado. Pero cuando las personas confunden la verdadera fuente de sus problemas y de su ayuda, su adoración también se pervierte. Los dioses de Siria no ayudaron a Acaz más de lo que lo ayudaron los reyes de Asiria. Al contrario, esas decisiones lo arruinaron a él y a todo Israel.
Este pecado trajo juicio sobre Acaz y también perjudicó a toda la nación. Murió a la mitad de su vida, a los treinta y seis años, lo cual mostró el desagrado de Dios. Además, extendió la idolatría tan profundamente entre el pueblo que la reforma del rey siguiente no pudo eliminarla por completo. La nación conservó aquella raíz de amargura hasta que el cautiverio en Babilonia finalmente la arrancó.
El capítulo termina con el final del reinado de Acaz (2 Crónicas 28:26-27). Hasta donde podemos saber, murió sin arrepentirse y, por eso, murió sin honor. No fue sepultado en las tumbas de los reyes, y con razón, porque no fue como ellos. Usó su poder real para perjudicar al pueblo de Dios en vez de protegerlo y edificarlo.
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De este capítulo
2 Crónicas 28:1
"Acaz tenía veinte años cuando comenzó a reinar, y reinó dieciséis años en Jerusalén; pero no hizo lo recto ante los ojos del SEÑOR, como David, su padre."
2 Crónicas 28:2
"Pues siguió los caminos de los reyes de Israel y también hizo imágenes fundidas para los baales."
2 Crónicas 28:3
"Además, quemó incienso en el valle del hijo de Hinom y quemó a sus hijos en el fuego, conforme a las abominaciones de las naciones que el SEÑOR había expulsado de delante de los hijos de Israel."
2 Crónicas 28:4
"También ofreció sacrificios y quemó incienso en los lugares altos, sobre las colinas y debajo de todo árbol frondoso."
2 Crónicas 28:5
"Por eso, el SEÑOR su Dios lo entregó en manos del rey de Siria; ellos lo derrotaron, tomaron cautiva a una gran multitud de los suyos y los llevaron a Damasco. También fue entregado en manos del rey de Israel, quien lo derrotó con una gran matanza."
2 Crónicas 28:6
"Pues Peka hijo de Remalías mató en Judá a ciento veinte mil en un solo día, todos hombres valientes, porque habían abandonado al SEÑOR, Dios de sus padres."
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