Versículo destacado
Apocalipsis 11:14 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante
" El segundo ay ha pasado; y he aquí, el tercer ay viene pronto. "
Apocalipsis 11:14
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
12 Y oyeron una gran voz del cielo que les decía: «Suban acá». Y subieron al cielo en una nube, y sus enemigos los contemplaron.
13 En aquella misma hora hubo un gran terremoto, y cayó la décima parte de la ciudad; y en el terremoto fueron muertos siete mil hombres. Los restantes se llenaron de temor y dieron gloria al Dios del cielo.
14 El segundo ay ha pasado; y he aquí, el tercer ay viene pronto.
15 Y el séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo que decían: «Los reinos de este mundo han venido a ser los reinos de nuestro Señor y de su Cristo, y él reinará por los siglos de los siglos».
16 Y los veinticuatro ancianos que estaban sentados delante de Dios en sus asientos cayeron rostro en tierra y adoraron a Dios,
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Aquí encontramos el toque de la séptima y última trompeta, introducido con la advertencia acostumbrada que llama la atención: «El segundo ay ha pasado; y he aquí, el tercer ay viene pronto». Entonces el séptimo ángel tocó la trompeta. Esto había sido retenido por un tiempo, hasta que al apóstol se le mostraron algunos acontecimientos importantes que ocurrirían entre tanto. Ahora finalmente sucedió lo que él esperaba: el séptimo ángel tocó la trompeta.
Debemos observar los efectos y resultados de este toque de trompeta. Primero, hubo alabanzas fuertes y gozosas de los santos y los ángeles en el cielo. Se levantaron de sus asientos, cayeron rostro en tierra y adoraron a Dios con reverencia y humildad. En su adoración reconocieron con gratitud que nuestro Dios y Salvador tiene el derecho de gobernar todo el mundo: «Los reinos de este mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo» (Apocalipsis 11:15). Esos reinos siempre le pertenecieron legítimamente, por la creación y por la redención; es decir, porque él hizo el mundo y lo redimió.
También dieron gracias porque ahora había tomado su gran poder y comenzado a gobernar abiertamente. Hizo valer sus derechos, ejerció su poder y convirtió su legítimo reclamo en un gobierno real. Se regocijaron además porque su reinado nunca terminaría. Él reinará por los siglos de los siglos, hasta que todos sus enemigos sean puestos debajo de sus pies. Nadie quitará jamás el cetro de su mano.
Otro resultado fue la ira del mundo contra estas obras justas del poder de Dios (Apocalipsis 11:18). Las naciones se airaron, y continuaban airadas. Sus corazones se levantaron contra Dios, y respondieron a su ira con su propia furia. Este fue el tiempo en que Dios estaba tomando justa venganza contra los enemigos de su pueblo y devolviendo aflicción a quienes lo habían afligido. También era el tiempo en que comenzaba a recompensar a su pueblo por su servicio fiel y sus sufrimientos. Sus enemigos no pudieron soportarlo; por eso se llenaron de amargura contra Dios, aumentaron su culpa y se apresuraron hacia su propia ruina.
Otro resultado fue la apertura del templo de Dios en el cielo. Esto podría significar que ahora había una comunicación más libre entre el cielo y la tierra: las oraciones y alabanzas subían con mayor libertad, y las bendiciones descendían con mayor abundancia. Sin embargo, parece más probable que señale a la iglesia de Dios en la tierra, semejante a un templo celestial. Esto alude a la condición del primer templo. Bajo reyes idólatras y malvados, el templo permanecía cerrado y descuidado. Bajo reyes piadosos y reformadores, volvía a abrirse y a utilizarse. De la misma manera, durante el dominio del anticristo, el templo de Dios parecía estar cerrado, y en gran medida lo estaba. Ahora volvía a abrirse.
Al abrirse, allí se observaron dos cosas. Primero, se vio el arca del pacto de Dios. El arca estaba en el lugar santísimo, y dentro de ella estaban las tablas de la ley. Así como la ley de Dios había sido extraviada antes del tiempo de Josías y luego fue hallada de nuevo, durante el reinado del anticristo la ley de Dios fue desplazada y privada de su autoridad por tradiciones y decretos humanos. Las Escrituras permanecieron cerradas para el pueblo, que no tenía permitido examinar esas palabras divinas. Ahora se abrían y se ponían delante de todos. Esto fue una bendición indescriptible y de valor incalculable. Al igual que el arca del pacto, era una señal de que la presencia de Dios había vuelto a su pueblo y de que él les mostraba su favor en Jesucristo, quien hace la paz entre nosotros y Dios y es nuestra propiciación.
Segundo, hubo relámpagos, voces, truenos, un terremoto y una fuerte granizada. La gran bendición de la Reforma estuvo acompañada por actos muy solemnes de la providencia. Por medio de cosas terribles hechas con justicia, Dios respondió las oraciones ofrecidas en su santo templo, que ahora estaba abierto. Todos los grandes cambios del mundo son planeados en el cielo y constituyen respuestas a las oraciones de los santos.
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De este capítulo
Apocalipsis 11:1
"Y se me dio una caña semejante a una vara; y el ángel estaba de pie y decía: «Levántate y mide el templo de Dios, el altar y a los que adoran en él»."
Apocalipsis 11:2
"Pero deja fuera el atrio que está fuera del templo y no lo midas, porque ha sido entregado a los gentiles; y ellos pisotearán la ciudad santa durante cuarenta y dos meses."
Apocalipsis 11:3
"Y daré poder a mis dos testigos, y ellos profetizarán durante mil doscientos sesenta días, vestidos de tela áspera."
Apocalipsis 11:4
"Estos son los dos olivos y los dos candelabros que están de pie delante del Dios de la tierra."
Apocalipsis 11:5
"Si alguien quiere hacerles daño, fuego sale de la boca de ellos y devora a sus enemigos; y si alguien quiere hacerles daño, de esta manera debe ser muerto."
Apocalipsis 11:6
"Estos tienen poder para cerrar el cielo, a fin de que no llueva durante los días de su profecía; y tienen poder sobre las aguas para convertirlas en sangre y para herir la tierra con toda clase de plagas cuantas veces quieran."
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