Salmos 131:1
SEÑOR, mi corazón no es altivo ni mis ojos son arrogantes; tampoco me ocupo en grandes asuntos ni en cosas demasiado elevadas para mí.
Salmo 131:1 enseña que la humildad comienza en el corazón: David no se cree superior ni pretende entender o controlar asuntos fuera de su alcance. …
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