El capítulo se sitúa en las llanuras de Moab, junto al Jordán, cerca de Jericó, en el momento en que Israel se prepara para entrar en la tierra prometida. El tema surge de la herencia de las hijas de Zelofehad, tratada anteriormente en Números 27. En este contexto, la tierra se entiende como una herencia asignada a las tribus y a sus familias; por eso, un matrimonio fuera de la tribu podía afectar la distribución de esa herencia. La respuesta establece una solución específica para proteger la porción tribal sin negar por completo la posibilidad de que las mujeres eligieran esposo.