Versículo destacado
Lucas 20:39 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante
" Entonces algunos de los escribas respondieron: «Maestro, has hablado bien». "
Lucas 20:39
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
37 Pero que los muertos resucitan, aun Moisés lo mostró en la zarza, cuando llama al Señor el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob.
38 Porque él no es Dios de muertos, sino de vivos, pues todos viven para él.
39 Entonces algunos de los escribas respondieron: «Maestro, has hablado bien».
40 Y después de esto no se atrevieron a hacerle ninguna otra pregunta.
41 Él les dijo: ¿Cómo dicen que el Cristo es hijo de David?
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Los escribas eran maestros e intérpretes de la ley. La gente los respetaba por su sabiduría y honor, pero la mayoría de ellos eran enemigos de Cristo y de su evangelio. Sin embargo, en esta ocasión algunos lo estaban escuchando, y estos versículos muestran cuatro cosas acerca de ellos.
En primer lugar, elogiaron la respuesta de Cristo a los saduceos acerca de la resurrección. Algunos escribas dijeron: «Maestro, has hablado bien» (Lucas 20:39). En este punto, Cristo incluso contó con el apoyo de sus opositores. Los escribas eran sus enemigos porque él no seguía las tradiciones de los ancianos, pero cuando defendió las verdades y prácticas fundamentales de la fe, admitieron que había respondido bien. Muchos que se llaman cristianos ni siquiera muestran ese grado de imparcialidad.
En segundo lugar, estaban llenos de asombro ante Cristo, su sabiduría y su autoridad (Lucas 20:40). No se atrevieron a hacerle más preguntas, porque vieron que era demasiado fuerte para cualquiera que lo desafiara. Sus propios discípulos, aunque eran débiles, todavía le hacían preguntas porque querían aprender de él. Pero los saduceos, que discutían contra sus enseñanzas, no se atrevieron a preguntarle nada más.
En tercer lugar, quedaron desconcertados ante una pregunta acerca del Mesías, Cristo (Lucas 20:41). Las Escrituras mostraban claramente que el Mesías sería descendiente de David, y hasta el ciego lo había reconocido (Lucas 18:39). Sin embargo, David también llamó al Mesías su Señor, su gobernante y benefactor (Lucas 20:42, Lucas 20:44). «El Señor dijo a mi Señor» significa que Dios le habló así al Mesías (Salmo 110:1). Si el Mesías es descendiente de David, ¿cómo puede David llamarlo Señor? Y si es el Señor de David, ¿por qué lo llamamos descendiente de David? Cristo los dejó reflexionando sobre esto, pero no pudieron resolver la aparente dificultad. Nosotros sí podemos hacerlo con la ayuda de Dios, porque Cristo era el Señor de David como Dios, pero descendiente de David como hombre. Él era tanto la raíz como el descendiente de David (Apocalipsis 22:16). En su naturaleza humana, pertenecía a la familia de David. En su naturaleza divina, era la fuente de la vida, la existencia y toda provisión de gracia de David.
En cuarto lugar, Cristo dejó al descubierto su mal carácter y advirtió a sus discípulos que se mantuvieran alejados de ellos (Lucas 20:45-47). Esta es la misma advertencia que aparece en Marcos 12:38 y que se desarrolla con más detalle en Mateo 23. Cristo les dice a sus discípulos que tengan cuidado con los escribas, y con ello se refiere a dos cosas. Primero, que no se dejen llevar al pecado por ellos. No deben adoptar su manera de vivir ni su espíritu. No deben convertirse, dentro de la iglesia cristiana, en lo que ellos eran dentro de la comunidad judía. Segundo, que no permitan que los metan en problemas, como dice Mateo 10:17: «Tengan cuidado con la gente, porque los entregarán a los tribunales».
Eran orgullosos y se daban demasiada importancia. Les gustaba andar con ropas largas, demostrando que estaban por encima del trabajo común, pues los trabajadores se ceñían el cinturón para estar listos para la acción. Querían que la gente los saludara en las plazas y valoraban mucho que los consideraran importantes. Les encantaban los primeros asientos en las sinagogas y los lugares más honorables en los banquetes. Cuando obtenían esos lugares, miraban a todos los demás con desprecio. Se consideraban como miembros de la realeza, por encima de toda corrección.
También eran codiciosos y duros, y usaban la religión como una cubierta para el pecado. Devastaban las casas de las viudas: se apoderaban de sus bienes y luego encontraban maneras de quedárselos, o vivían de ellos hasta agotarlos. Las viudas eran blancos fáciles porque podían ser engañadas por sus palabras suaves. Para aparentar piedad, hacían oraciones largas, quizá incluso oraban extensamente con las viudas en medio de su dolor, como si sintieran por ellas una preocupación tierna y santa. De esa manera trataban de ganarse su confianza para después quedarse con su dinero y sus bienes. Hombres que parecían tan devotos podían parecer dignos de confianza cuando se trataba de grandes riquezas, pero tendrán que rendir cuentas por la manera en que las hayan utilizado.
Cristo expresa su sentencia en pocas palabras: recibirán un juicio más severo, una condena más pesada, tanto por abusar de las viudas pobres cuyas casas devastaban como por abusar de la religión, especialmente de la oración, que usaban como una cubierta para sus planes mundanos y perversos. La santidad fingida es un pecado doble.
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De este capítulo
Lucas 20:1
"Y sucedió que uno de aquellos días, mientras él enseñaba al pueblo en el templo y anunciaba el evangelio, los principales sacerdotes y los escribas se acercaron a él con los ancianos,"
Lucas 20:2
"y le hablaron diciendo: «Dinos, ¿con qué autoridad haces estas cosas? ¿O quién es el que te dio esta autoridad?»"
Lucas 20:3
"Él les respondió: Yo también les haré una pregunta; respóndanme:"
Lucas 20:4
"El bautismo de Juan, ¿era del cielo o de los hombres?"
Lucas 20:5
"Entonces razonaban entre sí: Si decimos: “Del cielo”, él dirá: “¿Por qué, entonces, no le creyeron?”"
Lucas 20:6
"Pero si decimos: “De los hombres”, todo el pueblo nos apedreará, porque está convencido de que Juan era profeta."
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