Versículo destacado
Jueces 15:1 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante
" Pero sucedió algún tiempo después, durante la cosecha del trigo, que Sansón visitó a su esposa llevando un cabrito. Dijo: «Entraré en la habitación de mi esposa». Pero el padre de ella no le permitió entrar. "
Jueces 15:1
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
1 Pero sucedió algún tiempo después, durante la cosecha del trigo, que Sansón visitó a su esposa llevando un cabrito. Dijo: «Entraré en la habitación de mi esposa». Pero el padre de ella no le permitió entrar.
2 Su padre dijo: «En verdad pensé que la odiabas por completo; por eso se la di a tu compañero. ¿No es su hermana menor más hermosa que ella? Te ruego que tomes a la menor en lugar de ella».
3 Sansón dijo acerca de ellos: «Ahora seré más inocente que los filisteos, aunque les haga daño».
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Aquí vemos a Sansón regresar con su esposa, a quien había dejado enojado. Es posible que no supiera que ella había sido entregada a otro hombre. Después de que pasó el tiempo y se calmó su resentimiento, volvió con ella llevando un cabrito (Jueces 15:1). El regalo tenía poco valor, pero era una señal de paz. Tal vez en aquel tiempo era costumbre que quienes habían estado enemistados llevaran un regalo semejante cuando buscaban reconciliarse.
Sansón actuó con generosidad, aunque él era el ofendido y ocupaba una posición más elevada. Por su deber, ella debió haber sido la primera en buscar la paz. Cuando hay conflictos entre familiares cercanos, las personas más sabias y nobles son las que están dispuestas a perdonar con mayor rapidez, dejar atrás la ofensa y ceder por amor a la paz.
Pero a Sansón no le permitieron entrar. Su suegro se negó a dejarlo pasar porque había entregado a su hija a otro hombre (Jueces 15:2). Intentó justificarse diciendo: «Estaba seguro de que la odiabas». Era una excusa muy pobre. Juzgó a Sansón según la conducta común de los filisteos y, aun así, simplemente supuso lo peor. Sin embargo, eso era todo lo que tenía para defender su maldad. Nadie puede justificar el mal diciendo: «Pensé que la otra persona quería hacer daño».
Entonces trató de calmar a Sansón ofreciéndole a su hija menor. Pensó que ella era más atractiva y que Sansón tal vez la aceptaría en lugar de la hija que ya había entregado. Cuántos problemas llegan a las familias cuando no se gobiernan por el temor de Dios ni por su ley. Una hija es entregada esta semana y otra la siguiente, como si el matrimonio fuera algo que pudiera cambiarse de un lado a otro. Sansón rechazó la propuesta. Sabía que no debía tomar una esposa y después casarse con su hermana, porque eso estaba prohibido por la ley (Levítico 18:18).
Entonces Sansón se vengó de los filisteos por aquella injusticia. Si solo hubiera querido defenderse, habría atacado únicamente al hombre que le había hecho mal y a su suegro. Pero se veía a sí mismo actuando en favor de todo Israel, porque probablemente el insulto dirigido contra él también estaba dirigido contra él como israelita. Por eso decidió hacerles daño a los filisteos, y no dudó de que el trato que había recibido hacía justa su acción (Jueces 15:3). Él había hecho lo correcto al intentar reconciliarse con su esposa; como ella había hecho imposible la reconciliación, no podían culparlo por mostrar su enojo.
La manera que escogió para castigarlos fue incendiar sus campos de trigo (Jueces 15:4-5). Eso debilitaría mucho la tierra y la dejaría en la pobreza. Su método fue extraño. Capturó trescientas zorras, las amarró por parejas, cola con cola, y colocó una antorcha entre cada par de colas. Luego las soltó en los campos de los filisteos. Los animales, aterrorizados, correrían entre el trigo y extenderían el fuego por muchos lugares al mismo tiempo, de modo que sería difícil apagarlo, especialmente si ocurría de noche.
Sansón pudo haber usado hombres, pero quizá no encontró suficientes israelitas con el valor necesario para ayudarlo. O tal vez un solo hombre no habría podido provocar el incendio en tantos lugares a la vez. En sus hazañas, Sansón nunca parece haber usado sirvientes ni soldados; por eso aquí empleó zorras como portadoras del fuego. Los filisteos lo habían herido con engaño y malicia, y ahora él les respondió con astutas zorras y antorchas encendidas. Al utilizar criaturas tan débiles y despreciadas, también humilló a los enemigos contra los que luchaba.
Este hecho suele usarse como una imagen de los enemigos de la iglesia. Aunque tengan intereses distintos y parezcan dirigirse en sentidos opuestos en otros asuntos, con frecuencia se unen en algún plan perverso para hacer daño al pueblo de Dios, especialmente para sembrar división entre sus miembros. El daño que Sansón causó fue enorme. Ocurrió durante la cosecha del trigo (Jueces 15:1), cuando la paja estaba seca; por eso el fuego se extendió rápidamente al grano cortado, al trigo que aún estaba en pie, a las viñas y a los olivos. Fue la destrucción de bienes valiosos.
Sin embargo, en tiempos de guerra, destruir las provisiones de alimento del enemigo está justamente permitido. Si Sansón podía quitarles la vida, también podía quitarles el sustento. Dios fue justo también en esto. El grano, el vino y el aceite que los filisteos habían preparado para Dagón, su ídolo, se convirtieron en el momento apropiado en una ofrenda quemada a la justicia de Dios.
Entonces se desató la ira de los filisteos contra la esposa traicionera de Sansón y contra su padre. Sabían que aquellos dos habían provocado a Sansón y habían causado ese daño al país, así que la multitud los atacó y los quemó vivos, quizá en su propia casa (Jueces 15:6). No se atrevieron a atacar al mismo Sansón. Por eso se volvieron contra quienes claramente le habían dado motivos para enojarse. Al hacerlo, se convirtieron en instrumentos de justicia, aunque esa no fuera su intención. No tomaron venganza contra Sansón; aun así, la venganza se ejecutó a su favor, pues él no había querido castigarlos directamente por respeto a los vínculos que antes lo unían con aquella familia.
Quienes actúan con traición a menudo reciben traición a cambio. El Señor se da a conocer por medio de estos juicios, especialmente cuando usa a los enemigos de su pueblo para castigarse unos a otros por conflictos relacionados con su pueblo. Cuando un filisteo cruel quema a otro que ha sido infiel, los justos pueden alegrarse al ver que se hace justicia (Salmo 58:10-11). De esta manera, la ira humana termina alabando a Dios (Salmo 76:10).
En otra ocasión, los filisteos habían amenazado a la esposa de Sansón con quemarla a ella y a la casa de su padre si no conseguía que él le revelara la respuesta de su acertijo (Jueces 14:15). Para salvarse y agradar a su pueblo, ella traicionó a su esposo. ¿Y qué ocurrió? Precisamente aquello que temía cayó sobre ella. Tanto ella como la casa de su padre fueron quemadas, y los filisteos a quienes quiso agradar fueron los que trajeron ese mal sobre ella.
Los problemas que intentamos evitar por medios ilícitos con frecuencia regresan sobre nuestra propia cabeza. Quien intenta salvar su vida de esa manera terminará perdiéndola. Entonces Sansón aprovechó la ocasión para hacerles a los filisteos un daño todavía mayor, un daño que llegó hasta su carne y sus huesos (Jueces 15:7-8). Parece decir, en efecto: «Aunque les hayan hecho esto, y hayan mostrado lo que me harían si pudieran, eso no impedirá que siga causándoles problemas». O quizá quiso decir: «Tal vez piensen que con este acto me han pagado la ofensa que sufrí entre ustedes, pero todavía tengo que defender la causa de Israel como representante público. Por los males que le han hecho, me vengaré de ustedes. Si entonces dejan de ofender, yo también dejaré de hacerlo, porque mi propósito es únicamente la liberación de Israel».
El texto dice que los golpeó en la cadera y el muslo con un gran golpe. Esto puede significar que les causó heridas probablemente mortales, pues las lesiones en la cadera o el muslo a menudo lo eran. Algunos piensan que solo significa que los dejó incapacitados, como cuando se inutiliza a los caballos cortándoles los tendones. En cualquier caso, describe un ataque feroz. Sansón los derrotó por completo, con una gran matanza, o los hizo huir a todos juntos, tanto soldados de infantería como jinetes.
La frase también sugiere que empleó toda la fuerza que tenía, no solo los brazos y las manos, sino también las caderas y los muslos. Los pateó y los derribó, aplastándolos con ira y pisoteándolos con furor (Isaías 63:3). Cuando terminó, se retiró a la fortaleza natural situada sobre la peña de Etam. Allí esperó para ver si los filisteos se apaciguarían después del castigo que les había infligido.
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De este capítulo
Jueces 15:2
"Su padre dijo: «En verdad pensé que la odiabas por completo; por eso se la di a tu compañero. ¿No es su hermana menor más hermosa que ella? Te ruego que tomes a la menor en lugar de ella»."
Jueces 15:3
"Sansón dijo acerca de ellos: «Ahora seré más inocente que los filisteos, aunque les haga daño»."
Jueces 15:4
"Sansón fue y atrapó trescientos zorros, tomó antorchas, juntó cola con cola y puso una antorcha en medio, entre cada dos colas."
Jueces 15:5
"Después de encender las antorchas, soltó los zorros en los sembrados de los filisteos y quemó tanto las gavillas como el trigo que estaba en pie, junto con las viñas y los olivares."
Jueces 15:6
"Entonces los filisteos preguntaron: «¿Quién hizo esto?». Y les respondieron: «Sansón, el yerno del timnita, porque este tomó a su esposa y se la dio a su compañero». Los filisteos subieron y quemaron con fuego a ella y a su padre."
Jueces 15:7
"Sansón les dijo: «Aunque han hecho esto, me vengaré de ustedes, y después cesaré»."
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