Versículo destacado
Jueces 14:1 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante
" Sansón bajó a Timnat y vio allí a una mujer de entre las hijas de los filisteos. "
Jueces 14:1
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
1 Sansón bajó a Timnat y vio allí a una mujer de entre las hijas de los filisteos.
2 Luego subió y se lo contó a su padre y a su madre. Les dijo: «He visto en Timnat a una mujer de entre las hijas de los filisteos; ahora, pues, consíganmela como esposa».
3 Su padre y su madre le dijeron: «¿No hay ninguna mujer entre las hijas de tus hermanos ni entre todo mi pueblo, para que vayas a tomar esposa de entre los filisteos incircuncisos?». Sansón dijo a su padre: «Consíguemela, porque ella me agrada mucho».
Explora estudios bíblicos guiados
Sesiones estructuradas con notas, preguntas y perspectivas del asesor
Las bienaventuranzas (microestudio de 5 días)
Un estudio breve sobre las bendiciones de Jesús y el camino del Reino.
Vista previa de la sesión 1:
Dichosos los humildes
6 min
Salmos de consuelo (microestudio de 5 días)
Sesiones breves y tranquilizadoras basadas en los Salmos.
Vista previa de la sesión 1:
El cuidado del Pastor
5 min
Crea una cuenta gratis para guardar notas, dar seguimiento a tu progreso y desbloquear todas las sesiones
Crear cuenta gratisComentario de Bible Guided
Aquí Sansón, bajo la dirección especial de Dios, busca una razón para enfrentarse a los filisteos uniéndose a ellos por medio del matrimonio. Es una manera extraña de hacerlo, pero Sansón mismo es una especie de acertijo: un hombre cuya vida estuvo llena de aparentes contradicciones. Hizo cosas verdaderamente grandes y buenas por medio de lo que parecía débil y malo, porque estaba destinado a ser un tipo, una imagen de Cristo, quien no tuvo pecado, pero fue hecho pecado por nosotros y vino en semejanza de carne de pecado para condenar el pecado en la carne (Romanos 8:3).
En cuanto a su matrimonio, podemos notar varias cosas. Primero, Sansón actuó neciamente al poner su corazón en una mujer filistea. Era una mala elección para alguien que no solo era israelita, sino también nazareo, una persona apartada para el Señor, que deseaba unirse a una adoradora de Dagón, el ídolo de los filisteos. Debía representar a su pueblo, pero escogió a una mujer de entre sus enemigos jurados. Vio a la mujer (Jueces 14:1), y ella le agradó mucho (Jueces 14:3). No hay ninguna señal de que tuviera razones para pensar que ella fuera sabia, piadosa o adecuada para ser su ayuda idónea. Se dejó llevar por lo que vio, y eso le bastó. Quien escoge esposa solamente por su apariencia y por un capricho tendrá que culparse a sí mismo si después encuentra dificultades en su matrimonio.
Sin embargo, hizo bien en una cosa: no siguió adelante sin antes informar a sus padres. Les contó lo sucedido y les pidió que se la consiguieran como esposa (Jueces 14:2). En esto es un buen ejemplo para todos los hijos. De acuerdo con el quinto mandamiento, los hijos no deben casarse, ni siquiera comenzar a buscar matrimonio, sin el consejo y consentimiento de sus padres. Quienes actúan así, como dice el obispo Hall, dejan conscientemente de comportarse como hijos y reemplazan el afecto natural por una independencia áspera. Los padres tienen un derecho legítimo sobre sus hijos, pues estos son parte de ellos, y el matrimonio cambia esa relación. El hombre deja a su padre y a su madre y se une a su esposa; por eso es cruel e injusto dar ese paso sin su aprobación. Alejarse de ellos a escondidas mientras se pretende que no hay nada malo en hacerlo es comportarse como un destructor (Proverbios 28:24).
Sus padres también hicieron bien al advertirle que no se uniera en yugo desigual con los incrédulos. Cualquiera que afirme tener una religión, pero esté buscando establecer vínculos familiares estrechos con personas que no temen ni adoran a Dios, debería escuchar sus palabras y reflexionar seriamente en ellas: «¿No hay ninguna mujer entre tu propio pueblo, o entre todo Israel, que te agrade, para que tengas que casarte con una filistea?». En el mundo antiguo, los hijos de Dios se arruinaron a sí mismos, a sus familias y a la iglesia primitiva al casarse con las hijas de los hombres (Génesis 6:2). Dios había prohibido que Israel se casara con las naciones destinadas a la destrucción, y los filisteos estaban entre ellas (Deuteronomio 7:3).
Aun así, si no hubiera existido una razón especial, habría sido malo que Sansón insistiera en su elección, y también habría sido malo que sus padres aceptaran. Su disposición afectuosa a ceder ante el deseo de su hijo también puede enseñarles a los padres a no ser ásperos cuando sus hijos toman decisiones distintas de las que ellos preferirían, especialmente cuando los hijos han pedido su consentimiento con respeto y a su debido tiempo. Los hijos deben obedecer a sus padres en el Señor, y los padres no deben provocar a sus hijos a ira, para que no se desanimen. Al someterse a sus padres y esperar su aprobación, Sansón no solo fue un ejemplo para todos los hijos, sino también un tipo del santo niño Jesús, quien bajó con sus padres a Nazaret y estuvo sujeto a ellos (Lucas 2:51).
Se dice que este plan matrimonial venía del Señor (Jueces 14:4). Esto significa no solo que Dios lo usaría después para cumplir sus propósitos contra los filisteos, sino también que puso ese deseo en el corazón de Sansón para darle una razón de enfrentarse a ellos. El matrimonio no era malo en sí mismo. Estaba prohibido por el peligro de que los idólatras hicieran daño al pueblo de Dios, pero cuando ese peligro se convirtió en una oportunidad para atacar a los filisteos en beneficio de Israel, el mandamiento podía ceder ante el propósito especial de Dios. Antes se nos dice que el Espíritu del Señor comenzó a impulsar a Sansón en ciertas ocasiones (Jueces 13:25), y parece probable que aquí percibiera la dirección de ese mismo Espíritu. De otro modo, habría cedido ante las objeciones de sus padres, y ellos no habrían aceptado a menos que estuvieran convencidos de que aquello venía del Señor.
Esta decisión también lo pondría en contacto cercano con los filisteos y le daría oportunidades de afligirlos que de otro modo no habría tenido. Parece que los filisteos oprimían a Israel no principalmente mediante grandes ejércitos, sino por medio de incursiones secretas de sus hombres fuertes y pequeños grupos de saqueadores. De la misma manera, Sansón se encontraría con ellos. Si solo podía entrar entre ellos mediante este matrimonio, se convertiría en una espina clavada en su costado. De una manera más elevada y perfecta, Jesucristo vino a este mundo contaminado y hostil para salvarnos de él y expulsar a su gobernante. Al tomar un cuerpo humano, en cierto sentido se unió a nuestra raza para destruir a nuestros enemigos espirituales y traer salvación por su propio poder.
Segundo, por una providencia especial, Sansón recibió fuerza y ánimo para atacar a los filisteos. Como esta era la obra para la que había sido apartado, Dios lo preparó mediante dos acontecimientos. Primero, durante un viaje a Timnat, mató a un león (Jueces 14:5-6). Muchas personas se niegan a hacer cosas que son capaces de hacer porque no conocen su propia fuerza. Dios permitió que Sansón descubriera lo que podía hacer mediante el poder del Espíritu del Señor, para que nunca tuviera miedo de enfrentarse a grandes peligros. David, quien más adelante terminaría de quebrantar el poder de los filisteos, primero se probó contra un león y un oso. A partir de eso pudo razonar, como podemos suponer que lo hizo Sansón, que aquel filisteo incircunciso sería como uno de ellos (1 Samuel 17:36).
El encuentro de Sansón con el león fue peligroso. Era un león joven, de los más feroces, y lo atacó rugiendo mientras se abalanzaba sobre su presa y clavaba en él la mirada.
Estaba solo entre los viñedos, pues se había alejado de su padre y de su madre, que permanecieron en el camino principal. Probablemente estaba allí para comer uvas. Los hijos no suelen pensar en cómo se exponen al peligro cuando, por un amor insensato a la libertad, se alejan del cuidado de padres sabios y piadosos. Los jóvenes tampoco suelen pensar en los peligros ocultos en los viñedos, lugares que pueden ser tan peligrosos como las serpientes entre la hierba verde.
Si Sansón se hubiera encontrado con el león en el camino, quizá habría esperado más fácilmente recibir ayuda tanto de Dios como de los hombres que estando allí solo, entre los viñedos y fuera de su camino. Pero Dios tenía un propósito especial en ello, y cuanto mayor es el peligro, más gloriosa es la victoria. Sansón venció sin dificultad. Estranguló al león y le desgarró la garganta con la misma facilidad con que habría estrangulado a un cabrito, pero no usó ninguna arma. No tenía espada, arco, bastón ni cuchillo en la mano.
Cristo se enfrentó al león rugiente, Satanás, y lo derrotó al comienzo de su ministerio público (Mateo 4:1 y siguientes). Más tarde desarmó a los principados y a las autoridades, y triunfó sobre ellos en sí mismo, como lo expresan algunas traducciones, sin ninguna arma humana. Fue levantado por su propio poder. Lo que también añadió mucho al honor de Sansón fue que, después de esta gran hazaña, no presumió de ella. Ni siquiera se lo contó a su padre o a su madre, aunque muchas personas lo habrían divulgado de inmediato por todas partes. La modestia y la humildad son la corona más brillante de los grandes logros.
Dios también proveyó para él en su siguiente viaje al darle miel del cuerpo de aquel león (Jueces 14:8-9). Cuando más tarde bajó para celebrar su boda acompañado de sus padres, se desvió hacia el viñedo donde había matado al león. Tal vez quería recordar aquella gran liberación y darle gracias a Dios por ella. Es bueno que recordemos las bondades que Dios nos ha mostrado en el pasado.
Allí encontró el cadáver del león. Probablemente las aves o los animales salvajes habían comido la carne, y un enjambre de abejas había formado una colmena en el esqueleto. No habían estado inactivas allí, sino que habían almacenado una buena cantidad de miel. La miel era uno de los principales productos de Canaán, y se decía que la tierra fluía leche y miel porque había tanta abundancia de ella. Sansón, que tenía más derecho a la colmena que cualquier otra persona, tomó la miel con sus manos.
Eso significaba que tenía que enfrentarse a las abejas, pero el hombre que no temió las garras del león no tenía razón para temer sus aguijones. Su victoria sobre el león también lo preparó para enfrentarse a los gigantes filisteos si fuera necesario, a pesar de su fuerza y su furia. De la misma manera, al ahuyentar a las abejas aprendió a no temer a los filisteos, aunque lo rodearan como un enjambre. En el nombre del Señor los destruiría (Salmo 118:12).
Cuando encontró la miel, hizo dos cosas. Primero, comió un poco sin preocuparse por un asunto de conciencia, porque los huesos muertos de un animal impuro no producían la misma impureza ceremonial que el cadáver de una persona. Juan el Bautista, un nazareo del Nuevo Testamento, se alimentaba de miel silvestre. Segundo, les dio un poco a sus padres, y ellos también comieron. No se la guardó toda para sí. «¿Hallaste miel? Come solo lo necesario» (Proverbios 25:16). La compartió con sus padres.
Los hijos deben corresponder a sus padres con el fruto de su propio trabajo y demostrar piedad en el hogar (1 Timoteo 5:4). De la misma manera, quienes han encontrado dulzura en la fe por la gracia de Dios deben compartir esa experiencia con sus amigos y familiares, invitándolos también a disfrutarla. Sansón no les dijo a sus padres de dónde provenía la miel, porque no quería inquietar su conciencia. El obispo Hall señala sabiamente que las personas son menos sensatas y más escrupulosas que Sansón cuando rechazan los dones de Dios simplemente porque vienen en recipientes desagradables. La miel sigue siendo miel, aun cuando se encuentre dentro de un león muerto.
Lo mismo sucede con nuestro Señor Jesucristo. Después de vencer a Satanás, el león rugiente, los creyentes encuentran miel en el cadáver: una fuerza abundante y una satisfacción profunda, suficientes para ellos y para todos sus amigos, gracias a esa victoria.
Cómo puede ayudarte tu IA cristiana
Explora las Escrituras y la vida desde una perspectiva cristiana
Estudio bíblico
Orientación para la vida
Apoyo en la oración
Sabiduría diaria
Haz 3 preguntas gratis cada semana. No necesitas tarjeta de crédito. Ver planes
De este capítulo
Jueces 14:2
"Luego subió y se lo contó a su padre y a su madre. Les dijo: «He visto en Timnat a una mujer de entre las hijas de los filisteos; ahora, pues, consíganmela como esposa»."
Jueces 14:3
"Su padre y su madre le dijeron: «¿No hay ninguna mujer entre las hijas de tus hermanos ni entre todo mi pueblo, para que vayas a tomar esposa de entre los filisteos incircuncisos?». Sansón dijo a su padre: «Consíguemela, porque ella me agrada mucho»."
Jueces 14:4
"Pero su padre y su madre no sabían que aquello procedía del SEÑOR, pues él buscaba una ocasión contra los filisteos; porque en aquel tiempo los filisteos dominaban a Israel."
Jueces 14:5
"Entonces Sansón bajó con su padre y su madre a Timnat. Cuando llegaron a los viñedos de Timnat, un león joven rugió contra él."
Jueces 14:6
"El Espíritu del SEÑOR vino poderosamente sobre él, y lo despedazó como se despedaza un cabrito, aunque no tenía nada en la mano. Pero no contó a su padre ni a su madre lo que había hecho."
Jueces 14:7
"Luego bajó y habló con la mujer, y ella agradó mucho a Sansón."
Oración diaria
Recibe por correo electrónico una reflexión bíblica diaria
Comienza cada mañana con un versículo, una oración y un siguiente paso sencillo.
Aviso importante: Esta guía bíblica no sustituye la atención profesional de salud mental. Si estás experimentando síntomas de una crisis, comunícate con la Línea 988 de Prevención del Suicidio y Crisis o busca ayuda profesional inmediata.
Bible Guided ofrece orientación basada en la fe y debe complementar, no reemplazar, el apoyo terapéutico profesional.