Versículo destacado
Josué 13:1 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante
" Josué ya era anciano y de edad avanzada; y el SEÑOR le dijo: «Tú eres anciano y de edad avanzada, y todavía queda muchísima tierra por poseer». "
Josué 13:1
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
1 Josué ya era anciano y de edad avanzada; y el SEÑOR le dijo: «Tú eres anciano y de edad avanzada, y todavía queda muchísima tierra por poseer».
2 Esta es la tierra que todavía queda: todos los territorios de los filisteos y todo Gesur,
3 desde Sihor, que está frente a Egipto, hasta el territorio de Ecrón al norte, que se considera territorio cananeo; los cinco gobernantes de los filisteos: los gazeos, los asdodeos, los ascalonitas, los geteos y los ecronitas; también los aveos.
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Aquí, Dios le recuerda a Josué su avanzada edad. Josué ya era anciano y de edad avanzada. Él y Caleb eran los únicos hombres mayores que quedaban entre los miles de israelitas; de todos los que habían sido contados en el monte Sinaí, solo ellos seguían con vida. Josué había sido un hombre de guerra desde su juventud (Éxodo 17:10), pero ahora tenía que ceder ante la debilidad propia de la edad. Ni siquiera la persona más fuerte puede vencer la batalla contra la vejez.
Al parecer, Josué no conservó en su vejez la misma fortaleza que Moisés. No todos envejecen de la misma manera. En general, la vejez puede ser una etapa difícil, con pocos placeres y menos fuerzas para servir. Dios le señaló a Josué su edad con un propósito sabio. Las personas mayores necesitan recordar que están envejeciendo. Algunos tienen canas y no se dan cuenta (Oseas 7:9). Tal vez no quieran pensar en la edad, pero necesitan reconocerla para seguir adelante con las responsabilidades de la vida y prepararse para la muerte, que se acerca.
Dios menciona la edad y la debilidad de Josué por dos razones. Primero, Josué debía dejar de pensar en dirigir más guerras. No podía esperar que la conquista terminara pronto, porque todavía quedaba mucha tierra, distribuida en lugares distantes. No era razonable esperar que, a su edad, asumiera el duro trabajo de reanudar la guerra en un territorio tan extenso. Ya había sometido la parte principal de la tierra. Ahora podía ser reunido con su pueblo para descansar con honra, mientras ellos agradecían su fiel servicio. Las partes que quedaban podían ser conquistadas por quienes vendrían después de él. Así como Josué había continuado la obra de Moisés, otros continuarían la suya y la completarían; más adelante, David colocaría la piedra final. Dios conoce las fuerzas de su pueblo y no quiere cargarlo con más de lo que puede soportar. No se debe esperar que las personas mayores hagan por Dios y por su país todo lo que antes podían hacer.
Segundo, la edad de Josué era una razón para que se apresurara a repartir la tierra que ya había conquistado. Esa tarea todavía debía realizarse, y era necesario hacerla pronto. Josué tenía que supervisarla y, puesto que era anciano y probablemente no viviría mucho más, esta debía ser su última obra de servicio a Dios y a Israel. Todas las personas, especialmente las mayores, deben hacer con prontitud lo que deba quedar terminado antes de morir, para que la muerte no les impida concluirlo (Eclesiastés 9:10).
Entonces Dios le da a Josué un informe detallado de la tierra que todavía no había sido conquistada, pero que estaba destinada a Israel. A su debido tiempo, ellos la poseerían, si no se acarreaban problemas por su propia desobediencia. Se mencionan varias regiones: algunas al sur, como el territorio de los filisteos, gobernado por cinco jefes, y la tierra que se extendía hacia Egipto (Josué 13:2-3); otras al occidente, hacia los sidonios (Josué 13:4); otras al oriente, incluido todo el Líbano (Josué 13:5); y otras al norte, hacia la entrada de Hamat (Josué 13:5).
Josué recibió esta información y se la comunicó al pueblo por varias razones. Debían dejarse conmover por la bondad de Dios al darles una tierra tan buena, y así ser guiados a amarlo y servirlo. Si lo que ya poseían les parecía insuficiente, Dios podía añadir más, como después lo hizo con David (2 Samuel 12:8). También debían cuidarse de no hacer alianzas ni formar amistades estrechas con esos vecinos, para no aprender sus costumbres. Debían mantener cierta distancia de ellos, pues esas naciones se interponían entre Israel y lo que legítimamente le pertenecía. Además, debían mantenerse preparados para la guerra y no dejar las armas mientras todavía quedara tierra por tomar. De la misma manera, nosotros no debemos dejar a un lado nuestra armadura espiritual ni dejar de velar hasta que nuestra victoria sea completa en el reino de gloria.
Dios también promete que él mismo hará que Israel tome posesión de las tierras que quedaban, aunque Josué fuera anciano, no pudiera hacerlo personalmente y quizá ni siquiera viviera para verlo. Pase lo que pase con nosotros, e incluso si somos apartados como vasijas quebradas, Dios llevará a cabo su obra en el tiempo que él ha establecido (Josué 13:6). «Yo los expulsaré», dice. El énfasis es claro: él mismo lo hará; él puede hacerlo aun después de que Josué haya muerto, y lo hará si Israel no se hace daño por su propia infidelidad. La interpretación caldea expresa esta idea diciendo que Dios lo hará por medio de su Palabra, es decir, por medio de la Palabra eterna, el capitán de los ejércitos del SEÑOR.
Esta promesa de que Dios expulsaría a las naciones delante de Israel supone claramente que Israel debía intentar expulsarlas primero. Tenían que enfrentarlas; de otro modo, no podría decirse que serían expulsadas delante de ellos. Si después Israel, por pereza, temor o afecto hacia esos idólatras, se quedaba quieto y los dejaba en paz, no tendría que culpar a Dios si las naciones no eran expulsadas, sino a sí mismo.
Debemos ocuparnos en nuestra salvación, y entonces Dios obrará en nosotros y con nosotros. Debemos resistir a nuestros enemigos espirituales, y entonces Dios los pondrá bajo nuestros pies. Debemos avanzar en nuestra labor y batalla cristianas, y entonces Dios irá delante de nosotros.
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De este capítulo
Josué 13:2
"Esta es la tierra que todavía queda: todos los territorios de los filisteos y todo Gesur,"
Josué 13:3
"desde Sihor, que está frente a Egipto, hasta el territorio de Ecrón al norte, que se considera territorio cananeo; los cinco gobernantes de los filisteos: los gazeos, los asdodeos, los ascalonitas, los geteos y los ecronitas; también los aveos."
Josué 13:4
"Desde el sur, toda la tierra de los cananeos y Meará, que está junto a los sidonios, hasta Afec y el territorio de los amorreos;"
Josué 13:5
"la tierra de los giblitas y todo el Líbano hacia el oriente, desde Baal-gad, al pie del monte Hermón, hasta la entrada de Hamat."
Josué 13:6
"A todos los habitantes de la región montañosa, desde el Líbano hasta Misrefot-maim, y a todos los sidonios, yo los expulsaré de delante de los hijos de Israel. Solamente reparte la tierra por sorteo entre los israelitas como herencia, tal como te he ordenado."
Josué 13:7
"Ahora, pues, reparte esta tierra como herencia entre las nueve tribus y la media tribu de Manasés,"
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