Versículo destacado

Job 22:15 - Significado y aplicación

Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy

Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante

" ¿Has observado el antiguo camino que recorrieron los hombres malvados? "

Job 22:15

menu_book El versículo en contexto

13 Y tú dices: «¿Cómo sabe Dios? ¿Puede juzgar a través de la nube oscura?»

14 Nubes espesas lo cubren para que no vea, y él camina por la bóveda del cielo.

15 ¿Has observado el antiguo camino que recorrieron los hombres malvados?

16 Ellos fueron cortados antes de tiempo, y su fundamento fue inundado por un diluvio.

17 Ellos dijeron a Dios: «Apártate de nosotros. ¿Y qué puede hacer por ellos el Todopoderoso?»

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auto_stories Comentario de Bible Guided

Elifaz ya había intentado demostrar que Job era culpable, presentándole en orden los pecados que él le atribuía. Ahora trata de despertarlo a la realidad de su miseria y del peligro que trae el pecado, señalando a los pecadores del mundo antiguo. En otras palabras, le está diciendo: «Tu situación es mala ahora, pero si no te arrepientes, empeorará, tal como les sucedió a ellos». Se refiere a los que fueron arrasados por el diluvio (Job 22:16) y a los sobrevivientes que fueron destruidos por el fuego (Job 22:20), es decir, a los habitantes de Sodoma. La Escritura suele unir estos dos ejemplos para advertir a un mundo descuidado, como lo hace nuestro Señor (Lucas 17:26 y otros pasajes) y también el apóstol Pedro (2 Pedro 2:5, 2 Pedro 2:6).

Elifaz quiere que Job observe el antiguo camino por el que anduvieron los malvados (Job 22:15) y vea dónde terminó. En efecto, existe un camino antiguo que los malvados han transitado. El pecado entró temprano en la historia humana, casi tan pronto como la religión. Aunque este camino es antiguo, ancho y muy transitado, sigue siendo peligroso y conduce a la destrucción. Es sabio examinarlo con cuidado, para no atrevernos a caminar por él.

Elifaz quizá también está respondiendo a las palabras de Job acerca de la prosperidad de los malvados. Parece decirle: «Tal vez encuentres algunos casos en los que una persona malvada termina su vida en paz, pero ¿qué dices de esos dos grandes ejemplos del juicio final: el mundo entero ahogado y Sodoma consumida por el fuego?». Fueron destrucciones inmensas, y Elifaz piensa que Job puede ver reflejada en ellas su propia situación, como en un espejo.

Primero, Elifaz señala la ruina de aquellos pecadores (Job 22:16). Fueron «cortados antes de tiempo», es decir, fueron eliminados a la mitad de la vida, antes de que llegaran a cumplir sus años naturales. En aquella época, muchos de ellos podrían haber vivido mucho más tiempo según el curso normal de la vida, así que su destrucción repentina fue aún más dolorosa. Fueron cortados y llevados apresuradamente a la eternidad. Sus cimientos —la tierra en la que confiaban y sobre la cual edificaban sus esperanzas— fueron cubiertos por un diluvio, el diluvio que cayó sobre el mundo de los impíos (2 Pedro 2:5).

Quienes edifican sobre la arena eligen un fundamento que quedará cubierto cuando caiga la lluvia y crezcan los ríos (Mateo 7:27). Entonces su construcción tiene que caer, y ellos perecen entre sus ruinas. Solo después comprenden lo insensatos que fueron.

Segundo, Elifaz señala su pecado, que provocó esa ruina (Job 22:17). Ellos le dijeron a Dios: «Aléjate de nosotros». Job había hablado de algunos que dijeron eso y aun así prosperaron (Job 21:14). Pero Elifaz afirma que esas personas no prosperaron al final. Aprendieron por amarga experiencia lo que significa desafiar a Dios. Quienes deciden entregar por completo el control a sus apetitos y pasiones suelen comenzar de esta manera: le dicen a Dios: «Aléjate». Rechazan la religión, aborrecen pensar en ella y quieren vivir sin Dios en el mundo. Evitan su palabra y silencian la conciencia, que es su representante en el alma.

Algunos entienden estas palabras como una muestra de la justicia de su castigo. Ellos le dijeron a Dios que se alejara, así que ¿qué otra cosa podía hacer el Todopoderoso sino eliminarlos? Quienes no se someten al gobierno bondadoso de Dios deben esperar ser quebrantados por su vara poderosa. Otros las entienden como una muestra de lo malo de su pecado: «¿Qué les ha hecho el Todopoderoso? ¿Qué mal han encontrado en él, o de qué manera los ha cansado?» (Miqueas 6:3; Jeremías 2:5). Otros ven aquí la razón que estaba detrás de su pecado: le dicen a Dios «Aléjate», mientras preguntan qué puede hacerles el Todopoderoso. ¿Qué ha hecho él para merecer nuestro servicio? ¿Qué puede hacer, ya sea mediante el juicio para hacernos desdichados o mediante su misericordia para hacernos felices? Este es el tipo de pensamiento descrito en Sofonías 1:12.

Elifaz responde a esto con una sola palabra, al llamar a Dios «el Todopoderoso». Si él es verdaderamente todopoderoso, entonces ¿qué no puede hacer? No sorprende que las personas desechen toda religión cuando no temen la ira de Dios ni desean su favor.

Tercero, Elifaz recalca la gravedad de su pecado: aun así, Dios había llenado de bienes sus casas (Job 22:18). La gente del mundo antiguo y los habitantes de Sodoma disfrutaban en abundancia de los placeres de la vida. Comían, bebían, compraban y vendían, como dice Lucas 17:27. Por eso no tenían excusa para preguntar qué podía hacer el Todopoderoso por ellos, pues vivían de su bondad. No tenían razón para decirle que se alejara después de que él había sido tan bueno con ellos. Muchas personas tienen casas llenas, pero corazones vacíos, y esa es una señal segura de ruina.

Cuarto, Elifaz expresa su rechazo a las creencias y los caminos de personas tan malvadas: «Pero el consejo de los malvados está lejos de mí». Job había dicho lo mismo (Job 21:16), y Elifaz no quiere quedarse atrás. Aunque no estén de acuerdo en todos los puntos acerca de Dios, sí coinciden en rechazar el camino de quienes viven sin Dios en el mundo. Quienes difieren en algunos asuntos religiosos, e incluso discuten por ellos, todavía deben permanecer unidos contra el ateísmo y la irreverencia. Deben asegurarse de que sus desacuerdos no debiliten su unidad ni su fervor en esa causa común de Dios, que es una causa justa.

Quinto, Elifaz describe la satisfacción que los justos tendrán ante esto. Verán destruidos a los malvados (Job 22:19). Lo observarán y tomarán nota de ello (Oseas 14:9). Se alegrarán, no porque disfruten del sufrimiento humano ni porque obtengan alguna ventaja terrenal, sino porque Dios es glorificado, su palabra se cumple, los opresores son quebrantados y los oprimidos son liberados. También verán el pecado avergonzado, a los ateos e incrédulos confundidos y una advertencia para que otros eviten esos caminos malvados.

En efecto, podrán reírse de ellos con desprecio; es decir, podrán hacerlo correctamente, de una manera santa, como lo hace Dios (Salmo 2:4; Proverbios 1:26). Aprovecharán la ocasión para mostrar la necedad de los pecadores y lo ridículas que son sus ideas, aunque ellos se consideren sabios. «Este es el hombre que no hizo de Dios su fortaleza»; y vean lo que le sucedió (Salmo 52:7). Algunos entienden esto como una referencia al justo Noé y su familia, quienes observaron la destrucción del mundo antiguo y se alegraron por ella, así como antes se habían entristecido por su maldad. Lot, que vio la caída de Sodoma, también tuvo motivos para alegrarse (2 Pedro 2:7, 2 Pedro 2:8).

También se verán apartados de un juicio semejante (Job 22:20). Sus bienes no han sido destruidos, como sucedió con los de aquellos pecadores y con los de Job. Continúan prosperando y toman esto como una señal de que el cielo los favorece y de que están en lo correcto. La misma regla que Elifaz usa aquí para condenar a Job la usa para alabarse a sí mismo y a sus amigos. Los bienes de Job fueron destruidos, así que él es malvado; los nuestros no lo fueron, así que somos justos. Pero esa regla es falsa. Nadie puede determinar el amor o el rechazo de Dios basándose en todo lo que sucede delante de sus ojos.

Si otros son destruidos y nosotros no, en vez de juzgarlos y exaltarnos, como lo hace Elifaz aquí, debemos darle gracias a Dios. También debemos permitir que esto nos advierta y prepararnos para enfrentar ese mismo tipo de dificultades.

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