Versículo destacado
Génesis 39:19 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante
Cuando su señor oyó las palabras que su esposa le dijo: «Así me trató tu siervo», se encendió su ira.
Génesis 39:19
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
18 Pero cuando alcé la voz y grité, dejó su ropa junto a mí y huyó afuera.
19 Cuando su señor oyó las palabras que su esposa le dijo: «Así me trató tu siervo», se encendió su ira.
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Aquí José fue tratado injustamente por su señor. Potifar creyó la acusación, y José quizá no se atrevió a defenderse porque la verdad habría dejado mal a su esposa, o quizá Potifar no quiso escucharlo ni creerle. Así que no hubo remedio, y José fue condenado a pasar su vida en prisión (Génesis 39:19-20). Dios refrenó la ira de Potifar, porque de otro modo pudo haberlo matado. Aun así, Dios convirtió aquella sentencia de prisión en una ocasión para honrar a José. Su providencia dispuso que fuera encerrado con los prisioneros del rey, es decir, con los presos del Estado. Potifar probablemente escogió esa prisión porque era la más severa, aquella donde, como dice el Salmo 105:18, el hierro penetró en su alma. Pero Dios la usó para preparar el camino para la liberación de José. Fue enviado a la prisión del rey para que después pudiera ser elevado junto al rey. Un día, muchas condenas injustas serán atribuidas a los enemigos y perseguidores del pueblo de Dios. Nuestro Señor Jesús también, como José en este pasaje, fue atado y contado entre los malhechores.
José también pertenecía a Dios y contaba con su defensa. Dios es, y siempre será, el amigo justo y poderoso de quienes sufren una injusticia y son oprimidos. José estaba lejos de toda su familia y de sus amigos; allí no tenía a nadie que lo consolara, lo ayudara o hablara en su favor. Pero el Señor estaba con José y le mostró misericordia (Génesis 39:21). Dios no desprecia a sus prisioneros (Salmo 69:33). Ninguna puerta ni ninguna reja puede impedir que su presencia bondadosa acompañe a su pueblo, porque él ha prometido no abandonarlo jamás.
Quienes tienen una buena conciencia en la prisión también tienen allí un Dios bueno. La integridad y la rectitud nos hacen aptos para recibir el favor de Dios, dondequiera que estemos. José no permaneció mucho tiempo como prisionero antes de convertirse, en cierta medida, en un gobernante aun dentro de la prisión. Bajo la dirección de Dios, esto ocurrió por dos razones. Primero, el encargado de la prisión le mostró favor. Dios hizo que José hallara gracia ante los ojos del encargado de la prisión. Dios puede levantar amigos para su pueblo en los lugares menos esperados y hacer que quienes lo mantienen cautivo sientan compasión por él (Salmo 106:46). Segundo, José estaba bien capacitado para esa tarea. El encargado vio que Dios estaba con él y que todo lo que hacía prosperaba en sus manos. Por eso confió a José la administración de los asuntos de la prisión (Génesis 39:22-23). La sabiduría y la bondad se manifiestan aun en los lugares más pequeños. Una persona buena hará el bien dondequiera que esté y será de bendición aun estando encadenada y en el exilio, porque el Espíritu del Señor no puede ser encadenado ni expulsado, como se vio en el caso de Pablo (Filipenses 1:12-13).
De este capítulo
Génesis 39:1
"José fue llevado a Egipto; y Potifar, funcionario del faraón, capitán de la guardia y egipcio, lo compró de manos de los ismaelitas que lo habían llevado allí."
Génesis 39:2
"El SEÑOR estaba con José, y él era un hombre próspero; y estaba en la casa de su señor, el egipcio."
Génesis 39:3
"Su señor vio que el SEÑOR estaba con él y que el SEÑOR hacía prosperar en su mano todo lo que él hacía."
Génesis 39:4
"José halló favor ante sus ojos y lo servía; y él lo puso a cargo de su casa y puso en su mano todo lo que tenía."
Génesis 39:5
"Y sucedió que, desde que lo puso a cargo de su casa y de todo lo que tenía, el SEÑOR bendijo la casa del egipcio por causa de José; y la bendición del SEÑOR estaba sobre todo lo que tenía, tanto en la casa como en el campo."
Génesis 39:6
"Y dejó en manos de José todo lo que tenía; y no sabía nada de lo que tenía, excepto el pan que comía. José era de hermosa figura y de buen parecer."
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