Versículo destacado
Esdras 9:1 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante
" Cuando terminaron estas cosas, los príncipes se acercaron a mí y dijeron: El pueblo de Israel, los sacerdotes y los levitas no se han separado de los pueblos de las tierras, sino que practican sus abominaciones, las de los cananeos, los hititas, los ferezeos, los jebuseos, los amonitas, los moabitas, los egipcios y los amorreos. "
Esdras 9:1
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
1 Cuando terminaron estas cosas, los príncipes se acercaron a mí y dijeron: El pueblo de Israel, los sacerdotes y los levitas no se han separado de los pueblos de las tierras, sino que practican sus abominaciones, las de los cananeos, los hititas, los ferezeos, los jebuseos, los amonitas, los moabitas, los egipcios y los amorreos.
2 Pues han tomado a algunas de sus hijas para sí mismos y para sus hijos, de modo que el linaje santo se ha mezclado con los pueblos de esas tierras. Sí, la mano de los príncipes y de los gobernantes ha sido la principal en esta transgresión.
3 Cuando oí esto, rasgué mi túnica y mi manto, me arranqué cabellos de la cabeza y de la barba, y me senté consternado.
Explora estudios bíblicos guiados
Sesiones estructuradas con notas, preguntas y perspectivas del asesor
Las bienaventuranzas (microestudio de 5 días)
Un estudio breve sobre las bendiciones de Jesús y el camino del Reino.
Vista previa de la sesión 1:
Dichosos los humildes
6 min
Salmos de consuelo (microestudio de 5 días)
Sesiones breves y tranquilizadoras basadas en los Salmos.
Vista previa de la sesión 1:
El cuidado del Pastor
5 min
Crea una cuenta gratis para guardar notas, dar seguimiento a tu progreso y desbloquear todas las sesiones
Crear cuenta gratisComentario de Bible Guided
Es probable que Esdras se alegrara, como Bernabé cuando llegó a Jerusalén, vio la gracia de Dios entre los creyentes y animó a todos a permanecer fieles al Señor con firmeza de corazón (Hechos 11:23). Al principio no vio nada malo, porque aun los líderes más cuidadosos pueden pasar por alto pecados ocultos. Pero su alegría se oscureció cuando supo que muchos del pueblo, e incluso algunos líderes, se habían casado con mujeres de las naciones paganas vecinas y se habían unido a extranjeros.
Observemos en qué consistía este pecado. Se mezclaban con los pueblos de aquellas tierras (Esdras 9:2): se relacionaban con ellos en el comercio y en la vida diaria, se hacían amigos cercanos y luego sellaban esa cercanía mediante el matrimonio. Podemos esperar que no adoraran a los dioses de aquellas naciones, pues al menos el exilio los había librado de la idolatría. Sin embargo, su conducta todavía imitaba a los paganos al casarse sin tomar en cuenta la ley de Dios, y eso los conduciría gradualmente de vuelta a la idolatría.
Con esto quebrantaron el mandato claro de Dios, que prohibía la amistad íntima con los paganos, especialmente por medio del matrimonio (Deuteronomio 7:3). También menospreciaron el honor especial que Dios les había dado como su pueblo escogido, colocándose al mismo nivel que las naciones a las que Dios había distinguido, tanto recientemente como en tiempos anteriores, con su favor especial. Demostraron desconfianza en el poder de Dios para protegerlos y hacerlos prosperar; en vez de eso, siguieron estrategias humanas, esperando que esas alianzas los fortalecieran y les ganaran el favor de sus vecinos. Detrás de muchos de nuestros débiles intentos de ayudarnos a nosotros mismos se encuentra una incredulidad práctica en que Dios es completamente suficiente.
Además, se pusieron en peligro ellos mismos y, especialmente, sus hijos, al exponerse a la idolatría. Este era el mismo pecado, y seguía el mismo camino, que ya había traído ruina sobre su comunidad y su nación. Por eso, el peligro no era solamente personal, sino también nacional y espiritual.
Los culpables no eran únicamente algunos israelitas descuidados que no sabían lo que hacían. Muchos sacerdotes y levitas estaban involucrados, aunque tenían el deber de enseñar la ley, incluida esta misma ley. Por causa de su llamado, su culpa era mayor. Para los hombres de la tribu de Leví, casarse fuera de su tribu ya habría sido un descenso en honor, aunque rara vez lo hacían, excepto cuando se casaban con alguien de la tribu real. Pero que se casaran con mujeres paganas, como cananeas e hititas, demostraba un vergonzoso desprecio tanto por su deber como por su honor.
Lo peor de todo era que los príncipes y gobernantes estaban principalmente involucrados en esta transgresión. Debían haberla detenido o corregido con su autoridad, pero en vez de eso fueron los primeros en cometerla. Cuando los gobernantes caen en pecado, se les considera los principales responsables, porque su ejemplo tiene mucho peso sobre los demás. Muchos seguirán sus caminos dañinos. Es una desgracia cuando los líderes de un pueblo lo corrompen y lo hacen extraviarse.
El informe llegó a Esdras por medio de las personas más indicadas para presentar la denuncia: los príncipes que habían conservado su integridad y dignidad. No habrían podido acusar a otros si ellos mismos hubieran sido culpables de lo mismo. Llevaron el asunto ante quien tenía autoridad para resolverlo. Como maestro capacitado en la ley de Dios, Esdras podía razonar con ellos; y como comisionado del rey, podía exigir respeto y obediencia. Es posible que estos príncipes ya hubieran intentado corregir el problema sin éxito, y por eso acudieron a Esdras, esperando que su sabiduría, autoridad e influencia lograran lo que ellos no habían podido lograr. Quienes no pueden reformar por sí mismos el mal público todavía pueden servir bien al denunciarlo ante quienes sí tienen la capacidad de hacerlo.
La respuesta de Esdras fue un profundo dolor. Rasgó su ropa, se arrancó parte del cabello y se sentó aturdido (Esdras 9:3). Estaba abrumado, ante todo, porque Dios había sido deshonrado. Le partía el corazón que un pueblo que llevaba el nombre de Dios quebrantara su ley tan abiertamente, demostrara tan poco fruto de la disciplina recibida y correspondiera tan mal a su bondad. También le preocupaban el daño que se habían causado a sí mismos y el peligro de que la ira de Dios se desatara contra ellos.
Debemos aprender de esto que los pecados de otros deberían causarnos dolor, especialmente cuando deshonran a Dios y dañan el alma de las personas. El pesar por el pecado debe ser profundo, y el dolor de Esdras era como el duelo por un hijo único o un primogénito. Los pecados vergonzosos de quienes profesan tener fe deberían dejarnos asombrados. Es razonable sorprendernos de que las personas actúen de manera tan insensata y en contra de su propio bien. Las personas rectas se asombran al ver semejante autodestrucción.
El dolor de Esdras también afectó a otros. Probablemente subió a la casa del Señor para humillarse allí, pues su tristeza estaba dirigida a Dios y ese era el lugar apropiado para buscar misericordia. Pronto la gente lo notó, y todas las personas devotas y serias que estaban cerca se reunieron con él por iniciativa propia. Nada indica que las hubieran convocado. Las personas que reverencian a Dios tiemblan ante su palabra. Respetan la autoridad de sus mandamientos y la seriedad de sus advertencias, y Dios mira con favor a quienes actúan así (Isaías 66:2).
Quienes tiemblan ante la palabra de Dios no pueden evitar temblar ante los pecados de los seres humanos, porque esos pecados quebrantan la ley de Dios y atraen su ira y su maldición. El celo piadoso de una persona contra el pecado puede despertar la misma preocupación en muchos otros, como Pablo dice en otro asunto (2 Corintios 9:2). Muchos seguirán adelante cuando vean que se ha comenzado una buena obra, aunque no tengan suficiente discernimiento, valor o determinación para dirigirla por sí mismos. Todas las personas piadosas deben apoyar a quienes se mantienen firmes y actúan por Dios contra el mal y la irreverencia, y deben hacer lo que puedan para fortalecerlos.
Cómo puede ayudarte tu IA cristiana
Explora las Escrituras y la vida desde una perspectiva cristiana
Estudio bíblico
Orientación para la vida
Apoyo en la oración
Sabiduría diaria
Haz 3 preguntas gratis cada semana. No necesitas tarjeta de crédito. Ver planes
De este capítulo
Esdras 9:2
"Pues han tomado a algunas de sus hijas para sí mismos y para sus hijos, de modo que el linaje santo se ha mezclado con los pueblos de esas tierras. Sí, la mano de los príncipes y de los gobernantes ha sido la principal en esta transgresión."
Esdras 9:3
"Cuando oí esto, rasgué mi túnica y mi manto, me arranqué cabellos de la cabeza y de la barba, y me senté consternado."
Esdras 9:4
"Entonces se reunieron junto a mí todos los que temblaban ante las palabras del Dios de Israel, a causa de la transgresión de los que habían sido llevados cautivos; y permanecí sentado, consternado, hasta el sacrificio de la tarde."
Esdras 9:5
"A la hora del sacrificio de la tarde me levanté de mi abatimiento y, con la túnica y el manto rasgados, caí de rodillas y extendí las manos al SEÑOR mi Dios,"
Esdras 9:6
"y dije: Dios mío, estoy avergonzado y me sonrojo al levantar mi rostro hacia ti, Dios mío, porque nuestras iniquidades han aumentado hasta sobrepasar nuestra cabeza, y nuestra transgresión ha crecido hasta los cielos."
Esdras 9:7
"Desde los días de nuestros padres hasta hoy hemos vivido en gran transgresión; y por nuestras iniquidades, nosotros, nuestros reyes y nuestros sacerdotes hemos sido entregados en manos de los reyes de las tierras, a la espada, al cautiverio, al saqueo y a la vergüenza pública, como sucede hoy."
Oración diaria
Recibe por correo electrónico una reflexión bíblica diaria
Comienza cada mañana con un versículo, una oración y un siguiente paso sencillo.
Aviso importante: Esta guía bíblica no sustituye la atención profesional de salud mental. Si estás experimentando síntomas de una crisis, comunícate con la Línea 988 de Prevención del Suicidio y Crisis o busca ayuda profesional inmediata.
Bible Guided ofrece orientación basada en la fe y debe complementar, no reemplazar, el apoyo terapéutico profesional.