Versículo destacado
Esdras 7:1 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante
" Después de estas cosas, durante el reinado de Artajerjes, rey de Persia, Esdras, hijo de Seraías, hijo de Azarías, hijo de Hilcías, "
Esdras 7:1
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
1 Después de estas cosas, durante el reinado de Artajerjes, rey de Persia, Esdras, hijo de Seraías, hijo de Azarías, hijo de Hilcías,
2 hijo de Salum, hijo de Sadoc, hijo de Ahitob,
3 hijo de Amarías, hijo de Azarías, hijo de Meraiot,
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Aquí encontramos, en primer lugar, la línea familiar de Esdras. Era descendiente de Aarón, por lo que pertenecía a la familia sacerdotal. Dios lo escogió para hacer el bien por Israel y para devolverle honor al sacerdocio, cuyo brillo se había apagado durante el exilio. Se le llama hijo de Seraías, el sumo sacerdote que fue ejecutado cuando Babilonia destruyó Jerusalén (2 Reyes 25:18, 2 Reyes 25:21). Esto no significa necesariamente que Seraías fuera su padre directo, porque la genealogía se presenta de manera abreviada, remontándose a antepasados más antiguos; pero Seraías era el primer nombre reconocido de la ascendencia de Esdras.
Esdras también estaba estrechamente relacionado con la familia del sumo sacerdote por medio de Jesúa. Así que, aunque él mismo no era el sumo sacerdote, era pariente cercano de este. A menudo Dios levanta siervos útiles de familias honorables, pero lo que hizo destacar a Esdras no fue solamente su origen. Sus propios dones y su carácter lo hicieron muy útil.
En segundo lugar, el carácter de Esdras era excelente. Era un hombre instruido, un escriba bien preparado en la ley de Moisés (Esdras 7:6). Conocía bien las Escrituras, especialmente los escritos de Moisés, y tenía a la mano tanto sus palabras como su significado. La enseñanza entre los judíos en Babilonia quizá se había debilitado, pero Esdras ayudó a renovarla. Parece que reunió y comparó las copias de la ley que pudo encontrar, y después preparó una edición cuidadosa de ella junto con los demás libros inspirados.
Si Dios lo levantó y lo capacitó para esta obra, entonces las generaciones posteriores deben alabar a Dios por haberlo dado. Dios les dio a los judíos profetas y escribas (Mateo 23:34), y Esdras pertenecía a este último grupo. Cuando la profecía estaba por llegar a su fin, era tiempo de volver a dirigir al pueblo hacia la ley escrita, como había exhortado el último profeta: «Acuérdense de la ley de Moisés» (Malaquías 4:4). Los ministros cristianos también son como escribas instruidos para el reino de los cielos (Mateo 13:52). Es triste que más adelante el nombre «escriba» llegara a asociarse con hombres que se oponían a Cristo y a su evangelio, aunque conocían la letra de la ley.
Esdras también era un hombre de profunda devoción y santo celo (Esdras 7:10). Había dispuesto su corazón para estudiar la ley del Señor, vivir conforme a ella y enseñarla en Israel. Escogió la ley de Dios como su principal objeto de estudio. Había nacido y crecido entre los caldeos, rodeado de sus conocimientos, especialmente de su estudio de los astros, y quizá se sintió tentado por ello. Sin embargo, venció esa tentación. La ley de su Dios significaba para él más que los escritos de magos y astrólogos, que tenía buenas razones para rechazar.
Buscó la ley del Señor; es decir, se dedicó a examinarla y a conocer por medio de ella la mente y la voluntad de Dios. Esa verdad se encuentra en las Escrituras, pero solo cuando la buscamos allí con cuidado. También hizo de la obediencia a lo aprendido un deber personal. Puso la ley delante de sí como su norma y amoldó a ella tanto sus pensamientos como su conducta. Así es como debe usarse el conocimiento de las Escrituras, porque es una bendición conocer la voluntad de Dios y luego ponerla en práctica.
Esdras también se dedicó a enseñar a Israel los estatutos y los decretos del Señor. Lo que aprendía, lo transmitía con gusto para beneficio de los demás. Pero aprendió antes de enseñar, y vivió antes de instruir. Primero guardó la verdad en su corazón y después la compartió. Primero practicó él mismo los mandamientos y luego animó a otros a obedecerlos. De esa manera, su vida daba autoridad a su enseñanza.
Había preparado su corazón para todo esto. Había fijado su mente en la obra, se había esforzado para capacitarse para ella y había decidido perseverar. Por eso llegó a ser un escriba preparado y competente para el servicio que se le había encomendado. Moisés en Egipto y Esdras en Babilonia fueron preparados de manera extraordinaria para prestar un gran servicio al pueblo de Dios, aun mientras estaban en cautividad.
En tercer lugar, Esdras subió a Jerusalén para el bien de su pueblo (Esdras 7:6, Esdras 7:8). Llama la atención que un hombre así permaneciera tanto tiempo en Babilonia después de que otros ya habían regresado. Pero Dios no lo envió hasta que tuvo una obra para él allí, y solo subieron aquellos cuyo espíritu Dios movió. Esdras hizo el viaje en aproximadamente cuatro meses.
El rey fue bondadoso con él y le concedió todo lo que pidió para que pudiera servir a su pueblo. Sus compañeros también fueron bondadosos, porque muchos se fueron con él. Ya no quisieron permanecer en Babilonia después de su partida y estuvieron dispuestos a vivir en Jerusalén porque él había ido allí. Sobre todo, Dios fue bondadoso con él. Esdras recibió el favor del rey y de su pueblo porque la buena mano del Señor estaba sobre él (Esdras 7:6, Esdras 7:9). Todo lo bueno que hay en nuestra vida viene de la mano de Dios. Debemos aprender a reconocer su mano en cada circunstancia y, cuando recibimos su misericordia, darle gracias por su buena mano.
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De este capítulo
Esdras 7:2
"hijo de Salum, hijo de Sadoc, hijo de Ahitob,"
Esdras 7:3
"hijo de Amarías, hijo de Azarías, hijo de Meraiot,"
Esdras 7:4
"hijo de Zeraías, hijo de Uzi, hijo de Buqui,"
Esdras 7:5
"hijo de Abisúa, hijo de Finees, hijo de Eleazar, hijo de Aarón, el sumo sacerdote:"
Esdras 7:6
"Este Esdras subió de Babilonia. Era un escriba hábil en la ley de Moisés, que el SEÑOR, Dios de Israel, había dado; y el rey le concedió todo lo que pidió, porque la mano del SEÑOR su Dios estaba sobre él."
Esdras 7:7
"También subieron a Jerusalén algunos de los hijos de Israel, de los sacerdotes, de los levitas, de los cantores, de los porteros y de los netineos, en el séptimo año del rey Artajerjes."
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