Versículo destacado
Ezequiel 8:16 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante
" Luego me llevó al atrio interior de la casa del SEÑOR; y a la entrada del templo del SEÑOR, entre el pórtico y el altar, había unos veinticinco hombres, de espaldas al templo del SEÑOR y con el rostro hacia el oriente; y adoraban al sol hacia el oriente. "
Ezequiel 8:16
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
14 Entonces me llevó a la entrada de la puerta de la casa del SEÑOR que estaba hacia el norte; y allí estaban sentadas unas mujeres que lloraban por Tamuz.
15 Entonces me dijo: «¿Has visto esto, Hijo del Hombre? Vuélvete de nuevo y verás abominaciones mayores que estas».
16 Luego me llevó al atrio interior de la casa del SEÑOR; y a la entrada del templo del SEÑOR, entre el pórtico y el altar, había unos veinticinco hombres, de espaldas al templo del SEÑOR y con el rostro hacia el oriente; y adoraban al sol hacia el oriente.
17 Entonces me dijo: ¿Has visto esto, Hijo del Hombre? ¿Es cosa insignificante para la casa de Judá cometer las abominaciones que cometen aquí? Porque han llenado la tierra de violencia y han vuelto a provocarme a ira; y ponen la rama junto a su nariz.
18 Por tanto, yo también actuaré con furor; mi ojo no perdonará ni tendré compasión. Aunque clamen a mis oídos con voz fuerte, no los escucharé.
Explora estudios bíblicos guiados
Sesiones estructuradas con notas, preguntas y perspectivas del asesor
Las bienaventuranzas (microestudio de 5 días)
Un estudio breve sobre las bendiciones de Jesús y el camino del Reino.
Vista previa de la sesión 1:
Dichosos los humildes
6 min
Salmos de consuelo (microestudio de 5 días)
Sesiones breves y tranquilizadoras basadas en los Salmos.
Vista previa de la sesión 1:
El cuidado del Pastor
5 min
Crea una cuenta gratis para guardar notas, dar seguimiento a tu progreso y desbloquear todas las sesiones
Crear cuenta gratisCómo puede ayudarte tu IA cristiana
Explora las Escrituras y la vida desde una perspectiva cristiana
Estudio bíblico
Orientación para la vida
Apoyo en la oración
Sabiduría diaria
Haz 3 preguntas gratis cada semana. No necesitas tarjeta de crédito. Ver planes
De este capítulo
Ezequiel 8:1
"Y sucedió en el sexto año, en el sexto mes, el día cinco del mes, mientras yo estaba sentado en mi casa y los ancianos de Judá estaban sentados delante de mí, que allí cayó sobre mí la mano del Señor DIOS."
Ezequiel 8:2
"Entonces miré, y vi una figura con apariencia de fuego: desde la apariencia de sus lomos hacia abajo, había fuego; y desde sus lomos hacia arriba, había una apariencia de resplandor, como el color del ámbar."
Ezequiel 8:3
"Extendió la figura de una mano y me tomó por un mechón de mi cabeza; el espíritu me levantó entre la tierra y el cielo, y en visiones de Dios me llevó a Jerusalén, a la entrada de la puerta interior que mira hacia el norte, donde estaba el asiento de la imagen de los celos, la que provoca celos."
Ezequiel 8:4
"Y allí estaba la gloria del Dios de Israel, conforme a la visión que vi en la llanura."
Ezequiel 8:5
"Entonces me dijo: «Hijo del Hombre, levanta ahora los ojos hacia el norte». Así que levanté los ojos hacia el norte, y vi que al norte, a la entrada de la puerta del altar, estaba aquella imagen de los celos."
Ezequiel 8:6
"Además, me dijo: «Hijo del Hombre, ¿ves lo que hacen, las grandes abominaciones que la casa de Israel comete aquí, para que yo me aleje de mi santuario? Pero vuélvete de nuevo y verás abominaciones aún mayores»."
Oración diaria
Recibe por correo electrónico una reflexión bíblica diaria
Comienza cada mañana con un versículo, una oración y un siguiente paso sencillo.
Aviso importante: Esta guía bíblica no sustituye la atención profesional de salud mental. Si estás experimentando síntomas de una crisis, comunícate con la Línea 988 de Prevención del Suicidio y Crisis o busca ayuda profesional inmediata.
Bible Guided ofrece orientación basada en la fe y debe complementar, no reemplazar, el apoyo terapéutico profesional.