Versículo destacado
Éxodo 33:7 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante
" Moisés tomó el tabernáculo, lo instaló fuera del campamento, lejos del campamento, y lo llamó el Tabernáculo de Reunión. Y todo el que buscaba al SEÑOR salía al Tabernáculo de Reunión, que estaba fuera del campamento. "
Éxodo 33:7
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
5 Porque el SEÑOR había dicho a Moisés: «Di a los hijos de Israel: “Ustedes son un pueblo terco. Yo subiré en medio de ti en un momento y te consumiré. Por tanto, quítate ahora tus adornos, para que yo sepa qué he de hacer contigo”».
6 Y los hijos de Israel se despojaron de sus adornos junto al monte Horeb.
7 Moisés tomó el tabernáculo, lo instaló fuera del campamento, lejos del campamento, y lo llamó el Tabernáculo de Reunión. Y todo el que buscaba al SEÑOR salía al Tabernáculo de Reunión, que estaba fuera del campamento.
8 Cuando Moisés salía hacia el tabernáculo, todo el pueblo se levantaba, y cada uno permanecía de pie a la entrada de su tienda y miraba a Moisés hasta que él entraba en el tabernáculo.
9 Cuando Moisés entraba en el tabernáculo, la columna de nube descendía y permanecía a la entrada del tabernáculo, y el SEÑOR hablaba con Moisés.
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Aquí vemos otra señal del desagrado de Dios, destinada a humillar aún más al pueblo: Moisés tomó el tabernáculo, no su propia tienda familiar, sino la tienda donde atendía al pueblo, resolvía disputas y buscaba la dirección de Dios. Lo instaló fuera del campamento, lejos de ellos (Éxodo 33:7). Esto les mostró que se habían hecho indignos de aquel lugar y que, mientras no se restableciera la paz, el tabernáculo no volvería a estar en medio de ellos.
Dios les estaba dando a entender que se mantenía apartado de ellos. El Señor está lejos de los malvados. De la misma manera, la gloria del Señor salió del templo cuando este fue contaminado por el pecado (Ezequiel 10:4; Ezequiel 11:23). Cuando Dios retira su tabernáculo, es una señal de su enojo, porque sus ordenanzas y los actos de adoración que él ha establecido son regalos de su favor y señales de su presencia. Mientras los tenemos, lo tenemos a él con nosotros.
Es posible que este tabernáculo solo haya sido un plan o un modelo del que más tarde se construiría. Tal vez fue un dibujo sencillo basado en el modelo que Dios le había mostrado a Moisés en el monte, preparado para orientar a los trabajadores. Por el momento, servía como un lugar de encuentro entre Dios y Moisés para tratar los asuntos del pueblo. Fue colocado a cierta distancia para que el pueblo sintiera lo que había perdido, pues había cambiado la misericordia de Dios por ídolos inútiles. Debían ver aquello a lo que habían renunciado.
Aun así, había muchas señales de que todavía podían esperar la misericordia de Dios. Aunque el tabernáculo había sido retirado, cualquiera que quisiera buscar al Señor podía acercarse a él (Éxodo 33:7). No solo Moisés; también las personas del pueblo estaban invitadas a ir y pedirle a Dios que volviera a recibirlos. Se había apartado un lugar fuera del campamento al que podían acudir para suplicar que Dios regresara a ellos.
Así ocurrió también cuando Esdras, un líder posterior semejante a un segundo Moisés, intercedió por Israel. Muchos de los que temblaban ante la palabra de Dios se reunieron con él (Esdras 9:4). Cuando Dios se dispone a mostrar misericordia, mueve a las personas a orar. Él quiere que lo busquen (Ezequiel 36:37), y hasta la persona más pobre puede buscarlo. Todo israelita que buscara al Señor era bienvenido en aquel tabernáculo, tal como lo era Moisés, el hombre de Dios.
Moisés también se presentó para mediar entre Dios e Israel. Salió hacia el tabernáculo, el lugar donde se encontraban ambas partes, probablemente ubicado entre el campamento y el monte, y entró en él (Éxodo 33:8-9). Un asunto difícilmente puede fracasar cuando cuenta con un mediador tan bueno. Si el juez del pueblo bajo la autoridad de Dios se convierte en su defensor, y el hombre designado para comunicar la ley actúa como su intercesor, todavía hay esperanza para Israel.
El pueblo también parecía dispuesto a hacer las paces. Cuando Moisés salía hacia el tabernáculo, ellos lo observaban (Éxodo 33:8). Esto mostraba el respeto que ahora tenían por el hombre a quien antes habían despreciado, así como su plena confianza en la mediación de Moisés. También demostraba cuánto les preocupaba la situación y cuánto deseaban saber si Dios se reconciliaría con ellos.
En esto se parecían a los discípulos que observaron al Señor Jesús cuando ascendió al cielo para entrar en el lugar santo no hecho por manos humanas, hasta que una nube lo ocultó de su vista. Nosotros también debemos seguirlo con los ojos de la fe, allí donde ahora se presenta delante de Dios a nuestro favor. Entonces participaremos de los beneficios de su mediación.
Cuando vieron que la columna de nube, señal de la presencia de Dios, se encontraba con Moisés, todos adoraron, cada uno a la entrada de su tienda (Éxodo 33:10). Esto mostró su humilde adoración a la Majestad divina, a quien ahora honrarían en lugar de los ídolos de oro. También mostró la alegría agradecida que sentían porque Dios les había dado aquella señal de bondad y cierta esperanza de reconciliación. Si hubiera tenido la intención de destruirlos, no les habría mostrado tales cosas, ni habría levantado un mediador semejante, ni le habría concedido su favor.
También estaban demostrando que apoyaban todo lo que Moisés prometiera en su nombre y que esperaban que el encuentro terminara bien. Del mismo modo, nosotros debemos adorar a Dios en nuestras casas, con la mirada puesta en Cristo, nuestro Mediador. Al adorar a la entrada de sus tiendas, ellos dejaron claro que no se avergonzaban de reconocer públicamente a Dios y a Moisés, así como públicamente habían adorado al becerro.
Por medio de Moisés, Dios estaba reconciliando a Israel consigo mismo y mostrando que estaba dispuesto a hacer las paces. Dios se encontró con Moisés en el lugar donde ambas partes trataban el asunto (Éxodo 33:9). La columna de nube, que se había alejado del campamento cuando este fue contaminado por la idolatría, ahora regresó a aquel tabernáculo apartado. Volvió poco a poco. Si nuestro corazón se vuelve hacia Dios para encontrarse con él, él bondadosamente descenderá para encontrarse con nosotros.
Dios también habló con Moisés (Éxodo 33:9), cara a cara, como habla un amigo con otro (Éxodo 33:11). Esto significa que Dios se reveló a Moisés con mayor claridad que a cualquier otro profeta y con una bondad y una gracia especiales. No le habló como un gobernante a un súbdito, sino como una persona habla con su amigo, alguien a quien ama y con quien comparte una comunión íntima.
Esto era un gran motivo de ánimo para Israel, porque su defensor gozaba de un favor tan especial delante de Dios. Para fortalecer al pueblo con esta esperanza, Moisés regresó al campamento y les comunicó lo que creía que podía resultar de aquel asunto, para que no se desanimaran si él permanecía fuera por un tiempo. Pero como tenía la intención de regresar pronto al Tabernáculo de Reunión, dejó allí a Josué. No era correcto que el lugar quedara vacío mientras la nube de gloria permanecía a la entrada (Éxodo 33:9). Y si Dios tenía algo que decir desde aquella nube mientras Moisés estaba fuera, Josué estaría allí, listo para escucharlo.
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De este capítulo
Éxodo 33:1
"Y el SEÑOR dijo a Moisés: «Sal y sube de aquí, tú y el pueblo que sacaste de la tierra de Egipto, a la tierra acerca de la cual juré a Abraham, a Isaac y a Jacob, cuando dije: “Se la daré a tu descendencia”»."
Éxodo 33:2
"Enviaré un ángel delante de ti y expulsaré al cananeo, al amorreo, al hitita, al ferezeo, al heveo y al jebuseo."
Éxodo 33:3
"A una tierra que fluye leche y miel; porque yo no subiré en medio de ti, porque eres un pueblo terco, no sea que te consuma en el camino."
Éxodo 33:4
"Cuando el pueblo oyó estas malas noticias, se puso de luto, y ninguno se puso sus adornos."
Éxodo 33:5
"Porque el SEÑOR había dicho a Moisés: «Di a los hijos de Israel: “Ustedes son un pueblo terco. Yo subiré en medio de ti en un momento y te consumiré. Por tanto, quítate ahora tus adornos, para que yo sepa qué he de hacer contigo”»."
Éxodo 33:6
"Y los hijos de Israel se despojaron de sus adornos junto al monte Horeb."
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