Versículo destacado
Éxodo 2:5 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante
" La hija de Faraón bajó al río para lavarse, mientras sus doncellas caminaban por la orilla del río. Cuando vio el arca entre los juncos, envió a su sierva para que la trajera. "
Éxodo 2:5
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
3 Cuando ya no pudo seguir escondiéndolo, tomó para él un arca de juncos, la recubrió con asfalto y brea, puso al niño dentro y la dejó entre los juncos, a la orilla del río.
4 La hermana del niño se quedó a cierta distancia para saber qué le sucedería.
5 La hija de Faraón bajó al río para lavarse, mientras sus doncellas caminaban por la orilla del río. Cuando vio el arca entre los juncos, envió a su sierva para que la trajera.
6 Cuando la abrió, vio al niño; y he aquí que el bebé lloraba. Ella tuvo compasión de él y dijo: «Este es uno de los hijos de los hebreos».
7 Entonces la hermana del niño dijo a la hija de Faraón: «¿Quieres que vaya y te llame una nodriza de entre las mujeres hebreas para que te amamante al niño?»
Explora estudios bíblicos guiados
Sesiones estructuradas con notas, preguntas y perspectivas del asesor
Las bienaventuranzas (microestudio de 5 días)
Un estudio breve sobre las bendiciones de Jesús y el camino del Reino.
Vista previa de la sesión 1:
Dichosos los humildes
6 min
Salmos de consuelo (microestudio de 5 días)
Sesiones breves y tranquilizadoras basadas en los Salmos.
Vista previa de la sesión 1:
El cuidado del Pastor
5 min
Crea una cuenta gratis para guardar notas, dar seguimiento a tu progreso y desbloquear todas las sesiones
Crear cuenta gratisComentario de Bible Guided
Aquí vemos, en primer lugar, a Moisés salvado de la muerte. Pensemos en el lugar donde yacía aquel gran hombre cuando era apenas un niño: en una canasta de juncos junto al río. Si lo hubieran dejado allí, pronto habría muerto de hambre, si antes no se lo llevaba la corriente o lo devoraba un cocodrilo. Si hubiera caído en otras manos, nadie habría hecho —o se habría atrevido a hacer— otra cosa que arrojarlo de inmediato al río. Pero la providencia de Dios llevó a la hija de Faraón hasta allí en ese preciso momento, la condujo al lugar donde estaba aquel bebé indefenso y ablandó su corazón para que tuviera compasión de él, cuando nadie más se habría atrevido a hacerlo.
Nunca un bebé lloró en un momento más oportuno. El niño lloró, y eso despertó la compasión de la princesa, junto con la belleza del pequeño (Éxodo 2:5, 2:6). Observemos aquí cuatro cosas. Los corazones endurecidos son verdaderamente culpables si no pueden enternecerse ante los bebés indefensos. Dios usa un lenguaje semejante para describir su propia compasión por Israel cuando se encontraba en una condición miserable (Ezequiel 16:5, 16:6). Es bueno y honorable que las personas de posición se fijen en las dificultades de los más pobres y los ayuden. También deberíamos hablar con frecuencia y gratitud del cuidado de Dios por nosotros cuando éramos bebés. Aunque no fuimos expuestos de esa manera —y eso fue misericordia de Dios—, muchos peligros nos rodearon durante nuestra infancia, y el Señor nos libró de ellos (Salmo 22:9, 22:10). Dios suele levantar amigos para su pueblo incluso entre sus enemigos. Faraón busca destruir a Israel, pero su propia hija muestra bondad a un niño hebreo y, sin proponérselo, preserva al libertador de Israel. ¡Señor, qué maravillosos son tus planes!
En segundo lugar, Moisés recibe una buena nodriza: nada menos que su propia madre (Éxodo 2:7-9). La hija de Faraón considera que lo mejor es que el niño tenga una nodriza hebrea, y la hermana de Moisés, con habilidad y buen juicio, lleva a su madre para que cumpla esa función. Esto fue una gran bendición para el niño, pues las madres son las mejores cuidadoras, y quienes tienen la dicha de tener hijos también deben cuidarlos con alegría. Fue además un profundo consuelo para la madre, que recibió de vuelta a su hijo como si hubiera regresado de la muerte y ahora podía disfrutar de él sin temor. Podemos imaginar cuán grande debió ser su alegría ante aquel cambio repentino; fue una alegría tan evidente que incluso un observador menos perspicaz que Salomón la habría reconocido (1 Reyes 3:27).
En tercer lugar, Moisés es adoptado como hijo de la hija de Faraón (Éxodo 2:10). Es posible que sus padres hayan aceptado esto no solo porque se vieron obligados a hacerlo, después de haberlo amamantado para ella, sino también porque les agradaba el honor que eso le otorgaba a su hijo. El favor del mundo puede tentarnos con más fuerza que sus amenazas. La tradición judía dice que la hija de Faraón no tenía hijos propios y que era la única hija de su padre; por eso, como hijo adoptivo, Moisés habría estado en la línea de sucesión al trono. Aunque esto no es seguro, sí queda claro que tenía acceso a las mejores oportunidades de la corte y recibió la mejor educación disponible. Gracias a su gran capacidad y a esa formación, llegó a conocer toda la sabiduría que los egipcios enseñaban (Hechos 7:22).
Observemos también que Dios a veces se deleita en levantar al pobre del polvo y sentarlo entre príncipes (Salmo 113:7, 113:8). Muchos que, por su nacimiento, parecen destinados a la pobreza y al sufrimiento son elevados repentinamente por la providencia de Dios, para que todos vean que el cielo gobierna. Además, cuando Dios prepara a alguien para un servicio importante, sabe cómo prepararlo de antemano. La educación de Moisés en la corte lo capacitó para ser príncipe y gobernante en Jesurún, es decir, en Israel. Su formación en una corte culta lo preparó para escribir historia. Y haber crecido en Egipto lo capacitó para regresar, en el nombre de Dios, como mensajero ante esa misma corte.
Por último, a Moisés se le da su nombre. Los judíos dicen que su padre lo llamó Joaquín en la circuncisión, pero que la hija de Faraón lo llamó Moisés, nombre que en el idioma egipcio significa «sacado del agua». Es una señal esperanzadora para el mundo gentil que el legislador judío lleve un nombre egipcio, y anticipa el día en que se dirá: «Bendito sea Egipto, mi pueblo» (Isaías 19:25). Su educación en la corte también anticipaba la promesa de que los reyes cuidarían del pueblo de Dios, sirviendo como padres protectores, y las reinas como madres protectoras (Isaías 49:23).
Cómo puede ayudarte tu IA cristiana
Explora las Escrituras y la vida desde una perspectiva cristiana
Estudio bíblico
Orientación para la vida
Apoyo en la oración
Sabiduría diaria
Haz 3 preguntas gratis cada semana. No necesitas tarjeta de crédito. Ver planes
De este capítulo
Éxodo 2:1
"Un hombre de la casa de Leví fue y tomó por esposa a una hija de Leví."
Éxodo 2:2
"La mujer concibió y dio a luz un hijo. Al ver que era un niño hermoso, lo escondió durante tres meses."
Éxodo 2:3
"Cuando ya no pudo seguir escondiéndolo, tomó para él un arca de juncos, la recubrió con asfalto y brea, puso al niño dentro y la dejó entre los juncos, a la orilla del río."
Éxodo 2:4
"La hermana del niño se quedó a cierta distancia para saber qué le sucedería."
Éxodo 2:6
"Cuando la abrió, vio al niño; y he aquí que el bebé lloraba. Ella tuvo compasión de él y dijo: «Este es uno de los hijos de los hebreos»."
Éxodo 2:7
"Entonces la hermana del niño dijo a la hija de Faraón: «¿Quieres que vaya y te llame una nodriza de entre las mujeres hebreas para que te amamante al niño?»"
Oración diaria
Recibe por correo electrónico una reflexión bíblica diaria
Comienza cada mañana con un versículo, una oración y un siguiente paso sencillo.
Aviso importante: Esta guía bíblica no sustituye la atención profesional de salud mental. Si estás experimentando síntomas de una crisis, comunícate con la Línea 988 de Prevención del Suicidio y Crisis o busca ayuda profesional inmediata.
Bible Guided ofrece orientación basada en la fe y debe complementar, no reemplazar, el apoyo terapéutico profesional.