Versículo destacado
Génesis 34:1 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante
" Dina, la hija que Lea le había dado a Jacob, salió a ver a las hijas de aquella tierra. "
Génesis 34:1
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
1 Dina, la hija que Lea le había dado a Jacob, salió a ver a las hijas de aquella tierra.
2 Cuando Siquem, hijo de Hamor el heveo, príncipe del país, la vio, la tomó, se acostó con ella y la deshonró.
3 Su alma se apegó a Dina, la hija de Jacob; amó a la joven y le habló con ternura.
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Hasta donde podemos saber, Dina era la única hija de Jacob. Es razonable pensar que, por eso, era la favorita especial de su madre y la consentida de toda la familia. Sin embargo, terminó sin ser ni una alegría ni un motivo de honra para ellos, porque los hijos que reciben más mimos no siempre son los mejores ni los más felices.
Probablemente solo tenía quince o dieciséis años cuando provocó tantos problemas. Primero, vemos su insensata curiosidad, que la puso en peligro. Salió, quizá sin que su padre lo supiera y tal vez con el permiso de su madre, para ver a las hijas de aquella tierra (Génesis 34:1). Es posible que fuera a un baile o a alguna reunión pública. Como era la única hija, quizá se sentía sola en casa, sin nadie de su edad ni de su mismo sexo con quien conversar. Por eso pudo haber salido en busca de diversión, para escapar de la tristeza y para adquirir, mediante la vida social, una elegancia que no podía alcanzar dentro de las tiendas de su padre.
Es muy bueno que los hijos amen su hogar. Los padres muestran sabiduría cuando hacen que la casa sea un lugar agradable, y los hijos tienen el deber de sentirse satisfechos allí. Dina dijo que quería ver a las hijas de aquella tierra: observar cómo se vestían, cómo bailaban y qué estaba de moda entre ellas. Fue para mirar, pero no solo para eso; también fue para que la miraran. Fue a encontrarse con las hijas de aquella tierra, y quizá también tenía en mente a los hijos de aquella tierra. Me temo que salió para entablar amistad con los cananeos y aprender sus costumbres. El orgullo y la vanidad de los jóvenes los llevan a muchas trampas.
Segundo, esto condujo a la pérdida de su honra (Génesis 34:2). Siquem, el príncipe de aquella región, pero esclavo de sus propios deseos, la tomó y se acostó con ella, aparentemente no tanto por la fuerza como por medio de un ataque inesperado. Los poderosos creen que pueden hacer lo que quieran. Nada es más peligroso que los jóvenes que no reciben enseñanza ni límites. Basta ver lo que resultó de que Dina saliera sin cuidado. Las jóvenes deben aprender a conducirse con modestia y a permanecer en casa, tal como Pablo relaciona ambos deberes en Tito 2:5, porque quienes no permanecen en casa exponen su castidad y su pureza sexual. Dina salió a mirar a su alrededor, pero si hubiera mirado a su alrededor como debía, no habría caído en aquella trampa. El comienzo del pecado es como dejar escapar el agua de una represa. Una pequeña chispa puede iniciar un gran incendio. Por eso debemos evitar cuidadosamente toda ocasión de pecar y cada paso que conduzca hacia el pecado.
Tercero, después de deshonrarla, Siquem intentó ganársela por medio del matrimonio. Esto fue justo y digno de elogio, y permitió sacar el mejor resultado posible de una situación mala. Él la amaba, a diferencia de Amnón en 2 Samuel 13:15, y le pidió a su padre que arreglara el matrimonio con ella (Génesis 34:4).
Cuarto, el pobre Jacob se enteró de la noticia (Génesis 34:5). En cuanto sus hijos crecieron, comenzaron a causarle tristeza. Los padres piadosos que sufren por los fracasos de sus hijos no deben pensar que su situación es extraña o que nadie más la ha vivido. El buen hombre guardó silencio, como alguien aturdido, sin saber qué decir. O quizá no dijo nada porque temía decir algo equivocado, como David (Salmo 39:1-2). Contuvo sus sentimientos para que no estallaran y lo llevaran a actuar de manera inapropiada. También es posible que hubiera dejado demasiado —quizá incluso en exceso— el manejo de sus asuntos en manos de sus hijos, y que no quisiera actuar sin ellos. Al menos, sabía que ellos le causarían inquietud si lo hacía, pues recientemente habían demostrado ser audaces, impetuosos y autoritarios en todo.
Las cosas nunca marchan bien cuando la autoridad del padre se debilita en la familia. Que cada hombre gobierne su propia casa y mantenga a sus hijos bajo control, con la dignidad y la firmeza apropiadas.
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De este capítulo
Génesis 34:2
"Cuando Siquem, hijo de Hamor el heveo, príncipe del país, la vio, la tomó, se acostó con ella y la deshonró."
Génesis 34:3
"Su alma se apegó a Dina, la hija de Jacob; amó a la joven y le habló con ternura."
Génesis 34:4
"Siquem habló con su padre Hamor y le dijo: Consígueme a esta joven como esposa."
Génesis 34:5
"Jacob oyó que él había deshonrado a su hija Dina. Sus hijos estaban con su ganado en el campo, y Jacob guardó silencio hasta que regresaron."
Génesis 34:6
"Hamor, padre de Siquem, salió para hablar con Jacob."
Génesis 34:7
"Cuando los hijos de Jacob lo oyeron, salieron del campo. Aquellos hombres se entristecieron y se enfurecieron mucho, porque él había cometido una infamia en Israel al acostarse con la hija de Jacob, algo que no debía hacerse."
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