Versículo destacado
Eclesiastés 5:18 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante
" Mira lo que he visto: es bueno y agradable que uno coma, beba y disfrute del bien de todo el trabajo que realiza bajo el sol durante todos los días de la vida que Dios le da, porque esa es su porción. "
Eclesiastés 5:18
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
16 También esto es un grave mal: que en todo, tal como vino, así se irá. ¿Y qué provecho tiene quien ha trabajado para el viento?
17 Además, todos sus días come en oscuridad, y tiene mucho dolor e ira junto con su enfermedad.
18 Mira lo que he visto: es bueno y agradable que uno coma, beba y disfrute del bien de todo el trabajo que realiza bajo el sol durante todos los días de la vida que Dios le da, porque esa es su porción.
19 Asimismo, todo hombre a quien Dios ha dado riquezas y bienes, y a quien ha dado la capacidad de comer de ellos, tomar su porción y alegrarse en su trabajo: este es el don de Dios.
20 Porque no recordará mucho los días de su vida, pues Dios le responde en la alegría de su corazón.
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Salomón acaba de mostrar cuán vano es acumular riquezas. De ahí extrae esta enseñanza: lo mejor es usar bien lo que tenemos, servir a Dios con ello, hacer el bien y disfrutarlo con nuestras familias. Ya había insistido antes en este punto (Eclesiastés 2:24; Eclesiastés 3:22).
Lo que recomienda no es entregarnos a los apetitos de la carne ni hacer del placer o la ganancia presente nuestra porción. Más bien, debemos usar con sobriedad y moderación lo que la providencia de Dios nos ha dado para nuestro camino en este mundo. No debemos negarnos el alimento necesario por causa de la avaricia ni agotarnos con las preocupaciones y las grandes aflicciones de esta vida. Debemos comer y beber lo que corresponde, para que nuestro cuerpo se mantenga en condiciones de servir a nuestra alma en la obra de Dios.
También nos advierte que no debemos agotarnos trabajando para luego dejar que otros disfruten de todo el fruto de nuestro esfuerzo. Debemos disfrutar del bienestar que han ganado nuestras propias manos, y hacerlo no solo de vez en cuando, sino todos los días de la vida que Dios nos concede. La vida es un regalo de Dios, y él ha fijado el número de nuestros días (Job 14:5). Por eso, debemos emplear esos días sirviendo al Señor con alegría y gozo de corazón.
Tampoco debemos realizar nuestro trabajo diario como si fuera una simple carga ni convertirnos en esclavos de él. Más bien, debemos alegrarnos en nuestro trabajo. No debemos asumir más responsabilidades de las que podemos llevar sin problemas ni ansiedad, sino hallar satisfacción en la vocación donde Dios nos ha colocado y continuar en ella con un espíritu alegre. Esto significa alegrarnos en nuestro trabajo, sea cual sea, como Zabulón cuando salía a trabajar e Isacar cuando permanecía en sus tiendas.
Salomón da varias razones para este consejo. Primero, es algo bueno y apropiado. Es correcto y también tiene una apariencia adecuada. Quienes usan con alegría los regalos de Dios honran a quien se los dio, cumplen el propósito de esos regalos, actúan con sabiduría y generosidad, y hacen el bien en el mundo. Esto produce tanto honra como consuelo. Es bueno y hermoso, porque en ello hay tanto un deber como una belleza.
Segundo, esto es todo el bien que podemos obtener de las cosas de este mundo. Es nuestra porción, nuestra parte. Al usar lo que tenemos de esta manera, recibimos nuestra porción y hacemos el mejor uso de ella. Dios debe recibir lo que le corresponde, los pobres lo que les corresponde y nuestras familias lo que les corresponde; pero esta es nuestra parte. Es la porción que nos toca de las posesiones de este mundo.
Tercero, tener un corazón capaz de usar así los regalos de Dios también es un don de su gracia. Si Dios le da riquezas y bienes a una persona, completa la bendición cuando también le concede la capacidad de disfrutarlos correctamente, junto con la sabiduría y la gracia para hacer el bien con ellos. Si esto es un regalo de Dios, debemos desearlo con entusiasmo, porque es el mejor don relacionado con las cosas buenas de esta vida.
Cuarto, esta es la manera de hacer más llevadera la vida y de ayudarnos a soportar las muchas dificultades que vienen con vivir en este mundo (Eclesiastés 5:20). Una persona así no se detendrá demasiado en los días de su vida: los días de tristeza y duro trabajo, sus días de labor y de llanto. Los olvidará o los recordará solo como aguas que pasan. No se aferrará demasiado a sus pérdidas ni conservará por mucho tiempo su sabor amargo, porque Dios le da alegría en el corazón. Esa alegría equilibra las cargas de su trabajo y lo recompensa al permitirle disfrutar del fruto de sus manos. Si Dios no responde a cada deseo exactamente como se lo presentamos, da algo mejor a cambio: el gozo del corazón. Un espíritu alegre es una gran bendición, porque hace más fácil nuestro trabajo y más ligeras nuestras aflicciones.
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De este capítulo
Eclesiastés 5:1
"Cuida tu pie cuando vayas a la casa de Dios, y estate más dispuesto a oír que a ofrecer el sacrificio de los necios, porque ellos no se dan cuenta de que hacen mal."
Eclesiastés 5:2
"No te precipites con tu boca ni se apresure tu corazón a pronunciar cosa alguna ante Dios, porque Dios está en el cielo y tú estás en la tierra; por eso, sean pocas tus palabras."
Eclesiastés 5:3
"Porque el sueño viene de la multitud de ocupaciones, y la voz del necio se reconoce por la multitud de palabras."
Eclesiastés 5:4
"Cuando hagas un voto a Dios, no tardes en cumplirlo, porque él no se complace en los necios. Cumple lo que has prometido."
Eclesiastés 5:5
"Es mejor que no hagas un voto que hacerlo y no cumplirlo."
Eclesiastés 5:6
"No permitas que tu boca haga pecar a tu carne, ni digas ante el ángel que fue un error. ¿Por qué habría de enojarse Dios por tu voz y destruir la obra de tus manos?"
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