Versículo destacado
Deuteronomio 32:44 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante
" Moisés vino y habló a oídos del pueblo todas las palabras de este cántico, él y Oseas hijo de Nun. "
Deuteronomio 32:44
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
42 Embriagaré mis flechas con sangre, y mi espada devorará carne: con la sangre de los muertos y de los cautivos, desde el comienzo de las venganzas contra el enemigo.
43 Alégrense, naciones, con su pueblo, porque él vengará la sangre de sus siervos, ejecutará venganza contra sus adversarios y tendrá misericordia de su tierra y de su pueblo.
44 Moisés vino y habló a oídos del pueblo todas las palabras de este cántico, él y Oseas hijo de Nun.
45 Y Moisés terminó de decir todas estas palabras a todo Israel:
46 les dijo: Pongan su corazón en todas las palabras de las que hoy doy testimonio entre ustedes, las cuales ustedes mandarán a sus hijos observar y cumplir: todas las palabras de esta ley.
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Aquí se presenta la solemne entrega de este cántico al pueblo de Israel (Deuteronomio 32:44, 45). Moisés lo pronunció ante todos los que podían oírlo, mientras Josué, en otra reunión al mismo tiempo, se lo comunicó a quienes estaban a su alcance. De este modo, ambos líderes dieron el mismo mensaje. Moisés estaba a punto de dejar su cargo y Josué estaba a punto de asumir la tarea, para que el pueblo entendiera que no habría ningún cambio en el mandato de Dios. Al igual que Moisés, Josué sería un testigo contra ellos si alguna vez se apartaban de Dios.
Después, Moisés les dio una firme exhortación a prestar atención a estas palabras y a todas las demás palabras buenas que les había hablado. Deseaba profundamente que la palabra de Dios dejara una huella duradera en ellos. Cuidaba de ellos con una santa preocupación, temiendo que dejaran escapar estas grandes verdades. Quería que conservaran las palabras en su mente y en su corazón, y que se aferraran al deber con plena determinación.
Les encargó hacer dos cosas. Primero, debían prestarles cuidadosa atención por sí mismos: debían poner el corazón en la ley, en las promesas y advertencias, en las bendiciones y maldiciones, y también en este cántico. Esto significa que debían concentrar su mente en esas verdades, dejarse mover por ellas y mantenerse firmes en su deber. Segundo, debían transmitirlas a quienes vendrían después de ellos. Cualquier influencia que tuvieran sobre sus hijos debían usarla con ese propósito y mandarles, como Abraham hizo con su familia (Génesis 18:19), que guardaran todas las palabras de esta ley. Quienes son fieles por sí mismos deben desear que sus hijos también lo sean, para que la fe continúe en la siguiente generación.
Moisés también les dio razones para hacer de la fe su principal ocupación y perseverar en ella. Primero, aquello que les había encargado tenía una importancia enorme. Les dice que no es una cosa inútil, porque es su vida (Deuteronomio 32:47). No es un asunto pequeño ni algo opcional. Es una cuestión de vida o muerte. Si le prestan atención, estarán seguros para siempre; si la descuidan, quedarán arruinados para siempre. Si tan solo las personas estuvieran plenamente convencidas de que la fe es vida: la vida del alma.
Segundo, también hay un gran beneficio en ella. Al mantenerse en ese camino, vivirían muchos años en Canaán. Esa promesa también señala de antemano la vida eterna que Cristo ha prometido a quienes guardan los mandamientos de Dios (Mateo 19:17).
Después, Dios le dio a Moisés instrucciones acerca de su muerte. Este fiel testigo de Dios había terminado su testimonio, así que debía subir al monte Nebo y morir. En la profecía acerca de los dos testigos de Cristo hay un claro recordatorio de Moisés y Elías (Apocalipsis 11:6). Quizás que fueran quitados mediante el martirio no fue menos glorioso que la partida de Moisés o Elías. La orden le llegó a Moisés ese mismo día (Deuteronomio 32:48). Ahora que su obra estaba terminada, ¿por qué habría de desear seguir viviendo? En otro tiempo había pedido cruzar el Jordán, pero ahora estaba completamente satisfecho y no volvió a hablar del asunto, tal como Dios se lo había indicado.
Primero, Dios le recordó el pecado que le había impedido entrar en Canaán (Deuteronomio 32:51). Esto le ayudaría a soportar la reprensión con mayor paciencia, puesto que había pecado, y también renovaría su pesar por aquella palabra imprudente. Aun a las mejores personas les hace bien morir mientras todavía se arrepienten de las faltas que reconocen en sí mismas. Fue una falta que desagradó a Dios, porque Moisés no lo honró como debía delante de los israelitas. No actuó con el debido cuidado al cumplir las instrucciones que había recibido.
Segundo, Dios le recordó a Moisés la muerte de su hermano Aarón (Deuteronomio 32:50), para que su propia muerte le resultara más familiar y menos temible. Es un gran consuelo, cuando morimos, pensar en los amigos que ya nos han precedido por ese valle oscuro, especialmente en Cristo, nuestro hermano mayor y gran sumo sacerdote.
Tercero, Dios le ordenó subir a una colina alta para ver la tierra de Canaán y después morir allí (Deuteronomio 32:49, 50). El recuerdo de su pecado podría haber hecho que la muerte le pareciera aterradora, pero la vista de Canaán que Dios le concedió disipó ese temor. Le mostró que Dios lo había recibido nuevamente y le indicó claramente que, aunque su pecado le había impedido entrar en el Canaán terrenal, no le impediría entrar en aquel país mejor, que en esta vida solo puede contemplarse por la fe. Quienes tienen una esperanza creyente de la vida eterna más allá de la muerte pueden morir con consuelo y paz cuando Dios los llame, aun al recordar sus propios pecados.
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De este capítulo
Deuteronomio 32:1
"Presten oído, cielos, y hablaré; escucha, tierra, las palabras de mi boca."
Deuteronomio 32:2
"Mi doctrina caerá gota a gota como la lluvia; mi discurso destilará como el rocío, como la lluvia menuda sobre la hierba tierna y como los aguaceros sobre el pasto."
Deuteronomio 32:3
"Porque proclamaré el nombre del SEÑOR; atribuyan grandeza a nuestro Dios."
Deuteronomio 32:4
"Él es la Roca; su obra es perfecta, porque todos sus caminos son juicio. Es un Dios de verdad y sin iniquidad; justo y recto es él."
Deuteronomio 32:5
"Ellos se han corrompido; su mancha no es la mancha de sus hijos. Son una generación perversa y torcida."
Deuteronomio 32:6
"¿Así recompensan al SEÑOR, pueblo necio y sin sabiduría? ¿No es él tu Padre, el que te compró? ¿No te hizo y te estableció?"
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