Versículo destacado
Deuteronomio 31:1 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante
" Y Moisés fue y habló estas palabras a todo Israel. "
Deuteronomio 31:1
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
1 Y Moisés fue y habló estas palabras a todo Israel.
2 Les dijo: Hoy tengo ciento veinte años; ya no puedo salir ni entrar. Además, el SEÑOR me ha dicho: No cruzarás este Jordán.
3 El SEÑOR tu Dios, él cruzará delante de ti y destruirá estas naciones de delante de ti, y tú las poseerás. Y Josué, él cruzará delante de ti, como el SEÑOR ha dicho.
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La gente suele despedirse varias veces cuando le cuesta separarse de alguien. Eso es lo que Moisés hace aquí con los israelitas, no porque no quisiera ir con Dios, sino porque le dolía dejarlos. Temía que, una vez que él se fuera, ellos se apartaran de Dios. Ya había terminado de darles consejo y advertencias, y ahora los reúne para animarlos, especialmente con respecto a las guerras de Canaán que estaban a punto de enfrentar.
Debió ser difícil para ellos perder a Moisés en un momento así, cuando parecía tan difícil reemplazarlo. Josué, su nuevo líder, todavía pelearía por ellos en el valle, pero ya no tendrían a Moisés orando por ellos en el monte, como lo había hecho antes (Éxodo 17:10). Sin embargo, no había otra opción. Moisés ya no podía salir y entrar con ellos, es decir, ya no podía guiarlos en la vida pública ni en las responsabilidades militares (Deuteronomio 31:2). Esto no se debía a que su cuerpo o su mente se hubieran debilitado, pues su fuerza no le había fallado (Deuteronomio 24:7).
Más bien, Moisés ya no podía desempeñar su cargo por dos razones. Primero, tenía 120 años, y había llegado el momento de dejar su posición y entrar en su descanso. En una época en que la gente solía vivir setenta u ochenta años, como el propio Moisés había dicho en oración (Salmo 90:10), él realmente había vivido una vida plena. Segundo, Dios ya había pronunciado su sentencia: no cruzaría el Jordán. Por eso, Dios puso fin a su participación en esa obra. Moisés había llegado hasta allí, había servido hasta allí y no podía avanzar más. Moisés acepta esto, y hay sabiduría en ello. Ninguno de nosotros debería desear vivir más allá del tiempo que Dios nos ha concedido para su obra, ni somos responsables de tener más tiempo del que él ha dispuesto.
Aun así, aunque Moisés no podía cruzar el Jordán, seguía preocupándose profundamente por animar a quienes sí lo harían.
Primero anima al pueblo, y ningún comandante pudo fortalecer mejor a su ejército que Moisés en este momento. Les asegura que Dios estaría presente de manera constante. El Señor su Dios, quien los había guiado y protegido hasta entonces, iría delante de ellos a la tierra (Deuteronomio 31:3). Quienes sabían que Dios mismo era su líder podían avanzar con valor. Moisés repite esta promesa con especial énfasis en el versículo 6: el Señor su Dios, el gran Jehová que les pertenecía por el pacto, era quien iba delante de ellos. No solo les prometió guiarlos, sino que también manifestó su presencia por medio del arca, la señal visible de que realmente iba con ellos.
Moisés añade algo más. Dios no solo iría delante de ellos al comenzar, sino que permanecería con ellos durante todo el camino, tanto con ellos como con sus hijos. No les fallaría ni los abandonaría. No los decepcionaría en ningún lugar difícil ni abandonaría su causa. Si ellos permanecían fieles a él, él permanecería fiel a ellos. Más adelante, el apóstol usa esta misma promesa para animar a todo el pueblo de Dios a vivir con fe y esperanza: «Él nunca te fallará ni te abandonará» (Hebreos 13:5).
Moisés también les presenta a Josué como su líder. Josué iría delante de ellos a la tierra (Deuteronomio 31:3). Ellos ya conocían su valor, su capacidad y su sincero interés por el bienestar del pueblo. Dios lo había designado para esa tarea, así que ciertamente lo respaldaría, lo bendeciría y también lo convertiría en una bendición para el pueblo (Números 27:18). Es un gran consuelo para un pueblo que Dios levante nuevos siervos para continuar su obra después de que otros hayan sido apartados.
Moisés también les asegura que tendrían éxito. Ni siquiera los mejores generales, con el mejor apoyo, pueden prometer la victoria en una guerra, porque las batallas suelen depender de acontecimientos inesperados. El bando más fuerte no siempre gana, y un accidente repentino puede cambiarlo todo. Pero Moisés tenía la palabra de Dios de que Israel conquistaría la tierra, aunque pareciera estar en desventaja. Un soldado temeroso todavía puede luchar cuando la victoria está asegurada. Dios mismo haría la parte principal: destruiría a esas naciones, e Israel tomaría posesión de su tierra (Deuteronomio 31:3).
Había dos cosas que debían fortalecer su esperanza. Primero, ya habían derrotado a Sehón y Og, dos reyes poderosos al este del Jordán (Deuteronomio 31:4). Por medio de esas victorias podían aprender tanto acerca del poder de Dios como acerca de sus propósitos. Él ya había hecho grandes cosas y terminaría lo que había comenzado. Debemos aprender a usar las misericordias pasadas como apoyo para la fe presente.
Segundo, Dios ya les había ordenado destruir a los cananeos (Deuteronomio 7:2; Deuteronomio 12:2). Moisés recuerda aquí ese mandato y les dice que hagan con esas naciones todo lo que él les había ordenado (Deuteronomio 31:5). Si Dios les había dado esa responsabilidad, seguramente también les daría la oportunidad y la ayuda necesarias para cumplirla. Cuando Dios ordena una tarea, tenemos buenas razones para esperar que nos ayude a realizarla.
Por todas estas razones, Moisés tenía bases firmes para decirles que fueran fuertes y valientes (Deuteronomio 31:6). Mientras tuvieran a Dios de su lado, no había razón para temer a todos los poderes de Canaán reunidos contra ellos.
Luego Moisés también anima a Josué (Deuteronomio 31:7, Deuteronomio 31:8). Josué ya era un comandante experimentado, valiente y firme, y había demostrado su carácter por medio de muchas buenas obras. Aun así, Moisés considera apropiado exhortarlo a ser fuerte y valiente al entrar en una nueva etapa de servicio. Josué no toma esto como un insulto ni como una duda sobre su valor. Algunas personas orgullosas podrían convertir una advertencia en una ofensa, pero Josué recibe bien la encomienda de Moisés.
Moisés da esta encomienda delante de todo Israel para que el pueblo preste mucha atención al hombre que estaba siendo apartado públicamente como su líder. También ayuda a Josué saber que toda la nación lo observa y que debe darles un ejemplo de valor. Moisés le hace a Josué la misma promesa de la presencia de Dios que les había dado al pueblo. Dios estaría con él, no lo abandonaría y lo sacaría adelante en la gran tarea que le había encomendado. Él guiaría al pueblo para que heredara la tierra prometida.
A quienes tienen a Dios con ellos les irá bien, y por eso deben ser valientes. Por medio de Dios podemos actuar con valor, porque por medio de él venceremos al final. Si resistimos al diablo, él huirá, y Dios pronto lo pondrá bajo nuestros pies.
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De este capítulo
Deuteronomio 31:2
"Les dijo: Hoy tengo ciento veinte años; ya no puedo salir ni entrar. Además, el SEÑOR me ha dicho: No cruzarás este Jordán."
Deuteronomio 31:3
"El SEÑOR tu Dios, él cruzará delante de ti y destruirá estas naciones de delante de ti, y tú las poseerás. Y Josué, él cruzará delante de ti, como el SEÑOR ha dicho."
Deuteronomio 31:4
"Y el SEÑOR les hará como hizo con Sehón y con Og, reyes de los amorreos, y con la tierra de ellos, a quienes destruyó."
Deuteronomio 31:5
"El SEÑOR los entregará delante de ustedes, para que hagan con ellos conforme a todos los mandamientos que les he ordenado."
Deuteronomio 31:6
"Sé fuerte y cobra ánimo; no temas ni les tengas miedo, porque el SEÑOR tu Dios es quien va contigo. Él no te fallará ni te abandonará."
Deuteronomio 31:7
"Entonces Moisés llamó a Josué y le dijo a la vista de todo Israel: Sé fuerte y cobra ánimo, porque tú debes ir con este pueblo a la tierra que el SEÑOR juró a sus padres que les daría, y tú harás que ellos la hereden."
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