Versículo destacado
Deuteronomio 24:5 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante
" Cuando un hombre haya tomado una nueva esposa, no irá a la guerra ni se le impondrá ningún asunto; quedará libre en su casa durante un año y alegrará a la esposa que tomó. "
Deuteronomio 24:5
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
3 Y si el segundo esposo la aborrece, le escribe un acta de divorcio, se la entrega en la mano y la envía fuera de su casa; o si muere el segundo esposo, que la tomó por esposa,
4 su primer esposo, que la despidió, no podrá tomarla de nuevo por esposa después de que ella haya sido mancillada, porque eso es una abominación ante el SEÑOR. No harás pecar a la tierra que el SEÑOR tu Dios te da como herencia.
5 Cuando un hombre haya tomado una nueva esposa, no irá a la guerra ni se le impondrá ningún asunto; quedará libre en su casa durante un año y alegrará a la esposa que tomó.
6 Nadie tomará en prenda la piedra inferior ni la superior del molino, porque estaría tomando en prenda la vida de un hombre.
7 Si se descubre que un hombre ha secuestrado a alguno de sus hermanos, de los hijos de Israel, y lo ha tratado como mercancía o lo ha vendido, ese ladrón morirá. Así quitarás el mal de en medio de ustedes.
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Aquí, en primer lugar, Dios provee para preservar y fortalecer el amor de las parejas recién casadas, en Deuteronomio 24:5. Esto sigue naturalmente a las leyes sobre el divorcio, porque el divorcio sería menos probable si el afecto se estableciera firmemente desde el principio. Si un esposo estuviera lejos de su esposa con frecuencia durante el primer año, su amor podría enfriarse y podría sentirse atraído hacia otras personas que conociera mientras estuviera fuera. Por eso, su servicio al país en la guerra, la diplomacia u otras obligaciones públicas que lo mantuvieran lejos de casa debía posponerse, para que pudiera alegrar a la esposa con quien se había casado.
Esto nos enseña cuán importante es mantener vivo el amor entre el esposo y la esposa, y evitar cualquier cosa que pudiera alejarlos, especialmente al principio. En esa relación, si falta el amor que debería estar presente, pueden entrar mucha culpa y dolor. También nos recuerda que uno de los deberes del matrimonio es animarse mutuamente en medio de las cargas y dificultades de la vida, ayudarse a encontrar alegría. Un corazón alegre es una buena medicina.
En segundo lugar, hay una ley contra el secuestro, en Deuteronomio 24:7. Según la ley de Moisés, robar ganado o bienes no se castigaba con la muerte; pero robar a un niño, a una persona débil o ingenua, o a cualquiera que estuviera bajo el poder de otra persona, y luego venderla como mercancía, era un delito castigado con la muerte. Un crimen así no podía resolverse simplemente mediante restitución, como ocurría con otros robos. Una persona tiene mucho más valor que una oveja (Mateo 12:12).
Era una ofensa muy grave por varias razones. Privaba a la sociedad de uno de sus miembros. Le quitaba a una persona su libertad, la libertad de un israelita nacido libre, cuyo valor solo era inferior al de la vida misma. También expulsaba a esa persona de la herencia que tenía en la tierra y de los privilegios que le correspondían, y la enviaba a servir a otros dioses, como David se quejó de que Saúl intentaba hacer con él (1 Samuel 26:19).
En tercer lugar, hay un recordatorio acerca de la lepra en Deuteronomio 24:8-9. Las leyes sobre la lepra ya habían sido dadas (Levítico 13–14). Aquí se dice que fueron ordenadas a los sacerdotes y levitas, por lo que no se repiten en un discurso dirigido al pueblo. Sin embargo, se les dice que, si aparecía la lepra, debían acudir al sacerdote conforme a la ley y aceptar su decisión, siempre que esta concordara con la ley y con los hechos evidentes.
Puesto que la lepra con frecuencia era una señal especial del desagrado de Dios por el pecado, la persona que mostrara indicios de ella no debía ocultarla, quitarse las señales ni acudir primero a un médico en busca de alivio. Tenía que presentarse ante el sacerdote y seguir sus instrucciones. De la misma manera, quienes sienten en su conciencia la culpa y la ira de Dios no deben ocultarlas ni tratar de deshacerse de esa convicción. Deben acercarse por medio del arrepentimiento, la oración y la confesión humilde al camino establecido de paz y perdón.
También debe recordarse el caso de Miriam, quien fue herida de lepra por haber discutido con Moisés. Su historia explica la ley sobre la lepra. Nos advierte que tengamos cuidado de no pecar como ella, despreciando la autoridad y hablando mal de quienes ocupan posiciones de responsabilidad, para no atraer sobre nosotros el mismo juicio. También enseña que, si alguna persona es herida de lepra, no debe esperar que la ley sea ignorada ni pensar que es injusto que se le excluya del campamento y se la convierta en un ejemplo público. No hay excepciones. La propia Miriam, aunque era profetisa y hermana de Moisés, no fue perdonada, sino que tuvo que someterse a esa severa disciplina cuando Dios la reprendió.
Lo mismo hicieron David, Ezequías, Pedro y otras personas importantes cuando pecaron: se humillaron y aceptaron la vergüenza y el dolor. No debemos esperar que se nos devuelva el favor de Dios bajo condiciones más fáciles.
En cuarto lugar, hay varias reglas necesarias acerca de las prendas dadas como garantía por dinero prestado. La ley no prohíbe tomar una garantía, porque esta puede proteger al prestamista de una pérdida y ayudar a que el prestatario cumpla con su obligación. Pero no debían tomar como garantía la piedra de molino (Deuteronomio 24:6), porque se usaba para moler el grano que se convertiría en alimento para la familia o, en el caso de un molino público, constituía el medio de vida del molinero. Esta regla también prohíbe tomar cualquier cosa que una persona necesite para sobrevivir y no quedar arruinada.
Esto concuerda con un antiguo principio del derecho consuetudinario inglés, según el cual a una persona no se le deben quitar las herramientas de su oficio, como el hacha de un carpintero, los libros de un estudiante o los animales usados para arar, siempre que haya otros bienes disponibles para ser embargados. Esto nos enseña a pensar en el bienestar y el sustento de los demás, y no solo en nuestro propio beneficio. El acreedor al que no le importa que su deudor y la familia de este pasen hambre, con tal de recuperar su dinero o asegurar la deuda, actúa en contra no solo de la ley de Cristo, sino también de la ley de Moisés.
Tampoco debían entrar en la casa del prestatario para apoderarse de la garantía; debían quedarse afuera, y el prestatario debía sacarla (Deuteronomio 24:10-11). Salomón dice que el que pide prestado es siervo del que presta, por lo que el prestamista podría abusar del poder que tiene. Para evitarlo, la ley establece que no puede tomar lo que quiera, sino solamente aquello de lo que el prestatario pueda desprenderse con mayor facilidad. La casa de una persona es su fortaleza, y aun la casa del pobre está protegida por la ley.
Finalmente, nunca se debía tomar como garantía la ropa de cama de un hombre pobre, en Deuteronomio 24:12-13. Esto ya se había establecido anteriormente (Éxodo 22:26-27). Si se tomaba el manto por la mañana, debía devolverse por la noche, lo cual en la práctica significa que no debía tomarse. Permite que el deudor pobre duerma con su propia ropa y te bendiga; es decir, orará por ti y alabará a Dios por tu bondad.
Los deudores pobres deberían estar más agradecidos de lo que normalmente están por los acreedores que no aprovechan todas las ventajas legales que tienen contra ellos. Cuando no puedan devolver la bondad de otra manera, deberían hacerlo con sus oraciones. Más aún, esto será justicia para ti delante del Señor tu Dios. Es decir, Dios lo aceptará y lo recompensará como un acto de misericordia hacia tu hermano, de obediencia a él y de evidencia de que realmente sigues su ley. La gente puede pensar que es debilidad renunciar a la garantía de una deuda, pero Dios lo considera bondad, y esa bondad no quedará sin recompensa.
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De este capítulo
Deuteronomio 24:1
"Cuando un hombre tome una esposa y se case con ella, si sucede que ella no encuentra favor ante sus ojos porque él ha encontrado en ella algo indecente, entonces él le escribirá un acta de divorcio, se la entregará en la mano y la enviará fuera de su casa."
Deuteronomio 24:2
"Cuando ella haya salido de su casa, podrá ir y ser esposa de otro hombre."
Deuteronomio 24:3
"Y si el segundo esposo la aborrece, le escribe un acta de divorcio, se la entrega en la mano y la envía fuera de su casa; o si muere el segundo esposo, que la tomó por esposa,"
Deuteronomio 24:4
"su primer esposo, que la despidió, no podrá tomarla de nuevo por esposa después de que ella haya sido mancillada, porque eso es una abominación ante el SEÑOR. No harás pecar a la tierra que el SEÑOR tu Dios te da como herencia."
Deuteronomio 24:6
"Nadie tomará en prenda la piedra inferior ni la superior del molino, porque estaría tomando en prenda la vida de un hombre."
Deuteronomio 24:7
"Si se descubre que un hombre ha secuestrado a alguno de sus hermanos, de los hijos de Israel, y lo ha tratado como mercancía o lo ha vendido, ese ladrón morirá. Así quitarás el mal de en medio de ustedes."
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