Versículo destacado
Deuteronomio 24:1 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Edición Protestante
" Cuando un hombre tome una esposa y se case con ella, si sucede que ella no encuentra favor ante sus ojos porque él ha encontrado en ella algo indecente, entonces él le escribirá un acta de divorcio, se la entregará en la mano y la enviará fuera de su casa. "
Deuteronomio 24:1
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
1 Cuando un hombre tome una esposa y se case con ella, si sucede que ella no encuentra favor ante sus ojos porque él ha encontrado en ella algo indecente, entonces él le escribirá un acta de divorcio, se la entregará en la mano y la enviará fuera de su casa.
2 Cuando ella haya salido de su casa, podrá ir y ser esposa de otro hombre.
3 Y si el segundo esposo la aborrece, le escribe un acta de divorcio, se la entrega en la mano y la envía fuera de su casa; o si muere el segundo esposo, que la tomó por esposa,
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Esto era un permiso que los fariseos trataron erróneamente como un mandamiento cuando dijeron: «Moisés mandó dar un acta de divorcio» (Mateo 19:7). Eso no era correcto. Nuestro Salvador explicó que Moisés lo permitió únicamente por la dureza de sus corazones, pues, si a los esposos no se les permitía divorciarse de sus mujeres bajo ninguna circunstancia, podrían tratarlas con crueldad e incluso llegar a matarlas. Es probable que el divorcio ya se practicara antes de esta ley, como parece suponerse en Levítico 21:14, y Moisés consideró necesario establecer algunas normas para regularlo.
Primero, un hombre no podía divorciarse de su esposa a menos que encontrara en ella algo indecente (Deuteronomio 24:1). No bastaba con decir que ya no le gustaba o que prefería a otra mujer. Tenía que haber una razón real para su rechazo: algo que la hiciera desagradable para él, aunque quizá no se lo pareciera a otra persona. Esta «indecencia» debía significar algo menos grave que el adulterio, porque el adulterio se castigaba con la muerte. También debía ser algo más que una simple sospecha de adulterio, porque en ese caso podía llevarse el asunto a juicio mediante la ley de las aguas de los celos. Por eso, probablemente se refería a una conducta vergonzosa, un espíritu terco y conflictivo, o alguna enfermedad o defecto grave. Algunos escritores judíos incluso pensaban que el mal aliento podía ser una razón válida para divorciarse. Cualquiera que fuera su significado exacto, sin duda se refería a algo serio. Los maestros judíos posteriores se equivocaron al permitir el divorcio por cualquier motivo, por insignificante que fuera (Mateo 19:3).
Segundo, el divorcio tenía que hacerse por escrito, no solo mediante palabras habladas. Las palabras pueden pronunciarse con enojo y demasiado apresuradamente. Un acta de divorcio, debidamente preparada y declarada ante testigos, dejaba claro que se trataba de una decisión deliberada. Tomaba tiempo y daba lugar a la reflexión, para que el hombre no actuara impulsivamente.
Tercero, el esposo tenía que poner el acta en manos de su esposa y enviarla fuera de su casa. Algunos consideran que esto también implicaba mantenerla y darle lo necesario según su situación, para que pudiera volver a casarse con mayor facilidad. Y eso era justo, porque el problema no se debía realmente a una falta de ella, sino a su desgracia.
Cuarto, una vez divorciada, la mujer quedaba libre para casarse con otro hombre (Deuteronomio 24:2). El divorcio ponía fin al vínculo matrimonial tan completamente como lo habría hecho la muerte. Ella quedaba tan libre para volver a casarse como si su primer esposo hubiera muerto.
Quinto, si su segundo esposo moría o se divorciaba de ella, todavía podía casarse con un tercero; pero su primer esposo ya no podía volver a recibirla (Deuteronomio 24:3-4). Él habría podido hacerlo si ella no se hubiera casado con otro hombre, pero al hacerlo, ella había renunciado para siempre a su primer esposo. En relación con él, se la consideraba como una mujer contaminada, aunque no en relación con otra persona.
Los escritores judíos decían que esta ley tenía el propósito de detener una práctica vergonzosa de los egipcios, de quienes se decía que cambiaban de esposa con frecuencia. O quizá tenía la intención de impedir que los hombres actuaran demasiado rápido al divorciarse de sus esposas. Una mujer que hubiera sido despedida probablemente volvería a casarse de inmediato por venganza, y el esposo que la había rechazado quizá después descubriera que la siguiente esposa le agradaba aún menos. Entonces querría recuperar a su primera esposa. Pero la ley decía, en efecto: «No, ya no puedes volver a recibirla. Debiste conservarla cuando la tenías». Lo mejor es conformarnos con lo que tenemos, porque los cambios motivados por el descontento suelen terminar empeorando las cosas. Con frecuencia, lo que ya conocemos es mejor, aunque nos parezca peor, que aquello que todavía desconocemos.
Al hacer esta ley tan estricta, Dios mostró la grandeza de su gracia, pues está dispuesto a recibir de nuevo a su pueblo incluso después de que este se apartó de él por causa del pecado (Jeremías 3:1). «Te has comportado como una esposa infiel que ha tenido muchos amantes; sin embargo, vuelve a mí», dice. Los pensamientos y los caminos de Dios están por encima de los nuestros.
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De este capítulo
Deuteronomio 24:2
"Cuando ella haya salido de su casa, podrá ir y ser esposa de otro hombre."
Deuteronomio 24:3
"Y si el segundo esposo la aborrece, le escribe un acta de divorcio, se la entrega en la mano y la envía fuera de su casa; o si muere el segundo esposo, que la tomó por esposa,"
Deuteronomio 24:4
"su primer esposo, que la despidió, no podrá tomarla de nuevo por esposa después de que ella haya sido mancillada, porque eso es una abominación ante el SEÑOR. No harás pecar a la tierra que el SEÑOR tu Dios te da como herencia."
Deuteronomio 24:5
"Cuando un hombre haya tomado una nueva esposa, no irá a la guerra ni se le impondrá ningún asunto; quedará libre en su casa durante un año y alegrará a la esposa que tomó."
Deuteronomio 24:6
"Nadie tomará en prenda la piedra inferior ni la superior del molino, porque estaría tomando en prenda la vida de un hombre."
Deuteronomio 24:7
"Si se descubre que un hombre ha secuestrado a alguno de sus hermanos, de los hijos de Israel, y lo ha tratado como mercancía o lo ha vendido, ese ladrón morirá. Así quitarás el mal de en medio de ustedes."
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