Versículo destacado
Apocalipsis 16:17 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
El séptimo ángel vació su copa en el aire, y desde el santuario salió una voz fuerte que venía del trono y decía: «¡Ya está hecho!»
Apocalipsis 16:17
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
16 Y reunieron a los reyes en el lugar que en hebreo se llama Harmagedón.
17 El séptimo ángel vació su copa en el aire, y desde el santuario salió una voz fuerte que venía del trono y decía: «¡Ya está hecho!»
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Aquí vemos al séptimo y último ángel derramando su copa. Este fue el golpe final en la caída de Babilonia, el golpe decisivo. Como antes, debemos observar dónde cayó esta plaga, qué produjo y cómo respondieron los seguidores del anticristo.
Primero, cayó sobre el aire, sobre el príncipe de la potestad del aire, es decir, el diablo. Su poder fue restringido y sus planes quedaron reducidos a nada. Fue atado con la cadena de Dios. La espada de Dios estaba contra sus ojos y su brazo. Él, al igual que los gobernantes de la tierra, está bajo el poder todopoderoso de Dios.
El diablo había usado todos los medios a su alcance para mantener viva la causa del anticristo e impedir la caída de Babilonia. Actuó sobre la mente de las personas, cegando su entendimiento, distorsionando sus pensamientos, endureciendo sus corazones y provocando todo el odio posible contra el evangelio. Pero ahora una copa es derramada sobre su reino, y ya no puede sostener su causa en ruinas.
Lo primero que produjo fue una voz de agradecimiento desde el cielo, declarando que la obra ya estaba terminada. La iglesia celestial lo vio y se regocijó, y la iglesia en la tierra lo vio y obtuvo la victoria. Todo está cumplido.
En segundo lugar, produjo una gran conmoción en la tierra: un terremoto como nunca antes había ocurrido. Sacudió el centro mismo de todo, y con él vinieron truenos y relámpagos, como suele suceder en escenas de este tipo.
En tercer lugar, Babilonia cayó. Fue dividida en tres partes, llamadas las ciudades de las naciones (Apocalipsis 16:19). Había gobernado sobre las naciones y había incorporado la idolatría de las naciones. Su religión mezclaba elementos del judaísmo, del paganismo y del cristianismo, de modo que era como tres ciudades unidas en una sola. Ahora Dios se acordó de aquella gran ciudad malvada. Por un tiempo pareció que había pasado por alto su idolatría y crueldad, pero ahora le da la copa del vino de la intensidad de su ira. Esta caída fue más allá de la sede del anticristo. Se extendió del centro hacia los extremos, y toda isla y todo monte, aunque por su naturaleza y ubicación parecieran los lugares más seguros, fueron arrasados por la inundación de esta ruina.
El partido del anticristo quedó profundamente afectado por esto. El golpe llegó como una tormenta terrible, como si las piedras de la ciudad fueran lanzadas al aire y luego cayeran sobre sus cabezas como granizo, con piedras de casi un talento de peso cada una. Sin embargo, no se arrepintieron. Al contrario, blasfemaron contra el Dios que los estaba castigando. Esta fue una plaga terrible del corazón, un juicio espiritual peor que todos los demás.
Debemos aprender tres cosas de esto. Los desastres más grandes que pueden sobrevenirles a las personas no las llevarán al arrepentimiento a menos que la gracia de Dios obre en ellas. Quienes no mejoran por medio de los juicios de Dios siempre terminan empeorando a causa de ellos. Y cuando las personas se endurecen en el pecado y se vuelven contra Dios por causa de sus justos juicios, eso es una prueba segura de destrucción final.
De este capítulo
Apocalipsis 16:1
"Oí una voz fuerte que salía del santuario y decía a los siete ángeles: «Vayan y vacíen sobre la tierra esas siete copas de la ira de Dios»."
Apocalipsis 16:2
"El primer ángel fue y vació su copa sobre la tierra; y a toda la gente que tenía la marca del monstruo y adoraba su imagen le salió una llaga maligna y dolorosa."
Apocalipsis 16:3
"El segundo ángel vació su copa sobre el mar, y el agua del mar se convirtió en sangre, como la de un hombre asesinado, y murió todo lo que tenía vida en el mar."
Apocalipsis 16:4
"El tercer ángel vació su copa sobre los ríos y los manantiales, y se convirtieron en sangre."
Apocalipsis 16:5
"Luego oí que el ángel de las aguas decía: Tú eres justo por haber juzgado así, oh Dios santo, que eres y que eras,"
Apocalipsis 16:6
"porque ellos derramaron la sangre de tu pueblo santo y de los profetas, y ahora tú les has dado sangre para beber. ¡Se lo han merecido!"
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