Versículo destacado
Apocalipsis 9:13 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" El sexto ángel tocó su trompeta, y oí una voz que salía de entre los cuatro cuernos del altar de oro que estaba delante de Dios. "
Apocalipsis 9:13
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
11 El jefe de las langostas, que es el ángel del abismo, se llama en hebreo Abadón y en griego Apolión.
12 Pasó el primer desastre, pero todavía faltan dos.
13 El sexto ángel tocó su trompeta, y oí una voz que salía de entre los cuatro cuernos del altar de oro que estaba delante de Dios.
14 Y la voz le dijo al sexto ángel, que tenía la trompeta: «Suelta a los cuatro ángeles que están atados junto al gran río Éufrates».
15 Entonces fueron soltados los cuatro ángeles para que mataran a la tercera parte de la gente, pues habían sido preparados precisamente para esa hora, día, mes y año.
Explora estudios bíblicos guiados
Sesiones estructuradas con notas, preguntas y perspectivas del asesor
Las bienaventuranzas (microestudio de 5 días)
Un estudio breve sobre las bendiciones de Jesús y el camino del Reino.
Vista previa de la sesión 1:
Dichosos los humildes
6 min
Salmos de consuelo (microestudio de 5 días)
Sesiones breves y tranquilizadoras basadas en los Salmos.
Vista previa de la sesión 1:
El cuidado del Pastor
5 min
Crea una cuenta gratis para guardar notas, dar seguimiento a tu progreso y desbloquear todas las sesiones
Crear cuenta gratisComentario de Bible Guided
Aquí debemos observar primero la introducción de esta visión y luego la visión misma.
La introducción es la siguiente: se oyó una voz que procedía de los cuernos del altar de oro (Apocalipsis 9:13-14). Esto muestra, en primer lugar, que el poder de los enemigos de la iglesia está detenido hasta que Dios dé la orden de soltarlos. En segundo lugar, cuando las naciones están listas para el juicio, las herramientas de la ira de Dios que habían sido restringidas son liberadas contra ellas (Apocalipsis 9:14). En tercer lugar, los instrumentos que Dios usa para castigar a un pueblo pueden estar muy lejos de él, de modo que no parezca haber ningún peligro cercano. Estos cuatro mensajeros del juicio divino estaban atados junto al río Éufrates, lejos de las naciones europeas. Esto parece señalar el surgimiento del poder turco, que parece ser el tema de esta visión.
La visión misma es esta: los cuatro ángeles que habían estado atados junto al gran río Éufrates fueron liberados (Apocalipsis 9:15-16). Observemos primero que el tiempo de su actividad militar y destrucción está limitado a una hora, un día, un mes y un año. Las expresiones proféticas de tiempo son difíciles de entender para nosotros, pero el punto principal es claro: el tiempo está fijado de principio a fin, y también lo está el alcance del daño, hasta llegar a una tercera parte de los habitantes de la tierra. Dios usará la ira humana para darle gloria y refrenará toda la ira que no sea necesaria.
En segundo lugar, se reúne el ejército enviado para cumplir esta gran misión, y su número es de doscientos millones de jinetes. No se nos dice cuántos soldados de infantería había. En términos generales, esto significa que los ejércitos del imperio musulmán serían muy numerosos, y la historia muestra que así fue.
En tercer lugar, en Apocalipsis 9:17 se describen sus armas y su aspecto aterrador. Los caballos eran feroces, semejantes a leones, y estaban listos para lanzarse a la batalla; los hombres que los montaban llevaban armaduras brillantes y costosas, con todas las señales de valor, fervor y determinación. En cuarto lugar, causaron una terrible ruina en el Imperio romano, que para entonces se había vuelto anticristiano. Murió una tercera parte de la población. Avanzaron hasta donde les permitía la misión que habían recibido, y no más allá.
En quinto lugar, se nos habla de las armas con las que causaron tanta matanza: fuego, humo y azufre que salían de la boca de los caballos, y los aguijones de sus colas. El señor Mede pensaba que esto señalaba a los grandes cañones, esas armas crueles que causan tanta destrucción. Él señala que los turcos fueron los primeros en usarlos durante el sitio de Constantinopla y que, por ser nuevos y extraños, resultaron muy aterradores y causaron un gran daño. Aun así, esto también parece hacer eco de la visión anterior, en la que el anticristo tenía su propio tipo de ejército, de naturaleza espiritual, semejante a escorpiones que envenenaban la mente de las personas con falsas enseñanzas e idolatría. De la misma manera, los turcos, que fueron levantados para castigar la apostasía anticristiana, también tenían sus propios escorpiones y aguijones para herir y matar los cuerpos de quienes habían asesinado tantas almas.
En sexto lugar, observemos la obstinación del mundo anticristiano bajo estos terribles juicios (Apocalipsis 9:20). Los demás, los que no habían muerto, no se arrepintieron. Siguieron viviendo en los pecados por los que Dios los estaba castigando con tanta severidad. Primero estaba su idolatría, pues no quisieron desechar sus imágenes, aunque estas no podían hacerles ningún bien ni podían ver, oír o caminar. Segundo, estaban sus asesinatos (Apocalipsis 9:21), especialmente la sangre que habían derramado entre los santos y siervos de Cristo. El papismo es una religión sangrienta y parece decidido a seguir siéndolo. Tercero, estaban sus hechicerías, con sus encantamientos, artes mágicas, ritos de exorcismo y prácticas semejantes. Cuarto, estaba su inmoralidad sexual, pues permiten tanto la impureza espiritual como la corporal, y la promueven en ellos mismos y en los demás. Quinto, estaban sus robos, porque habían acumulado grandes riquezas por medios injustos, perjudicando y empobreciendo a familias, ciudades, príncipes y naciones. Estos son los pecados públicos del anticristo y de sus agentes. Aunque Dios ha manifestado su ira contra ellos desde el cielo, permanecen obstinados, endurecidos y sin disposición a arrepentirse. Esta dureza también forma parte de su juicio, pues deben ser destruidos.
De esta sexta trompeta aprendemos varias cosas. Dios puede convertir a un enemigo de la iglesia en azote y plaga contra otro. El Señor de los ejércitos tiene vastas fuerzas bajo su mando, listas para cumplir sus propósitos. Incluso los poderes más aterradores reciben límites que no pueden traspasar. Cuando Dios envía juicios sobre la tierra, espera que las personas se aparten del pecado y aprendan a vivir con justicia. Y la obstinación frente a los juicios divinos es un pecado que arruinará a los pecadores, porque allí donde Dios juzga, también vencerá.
De este capítulo
Apocalipsis 9:1
"El quinto ángel tocó su trompeta, y vi una estrella que había caído del cielo a la tierra; y se le dio la llave del pozo del abismo."
Apocalipsis 9:2
"Abrió el pozo del abismo, y de él subió humo como el de un gran horno; y el humo del pozo oscureció el sol y el aire."
Apocalipsis 9:3
"Del humo salieron langostas que se extendieron por la tierra; y se les dio poder como el que tienen los alacranes."
Apocalipsis 9:4
"Se les ordenó que no hicieran daño a la hierba de la tierra, ni a ninguna cosa verde ni a ningún árbol, sino solamente a quienes no llevaran el sello de Dios en la frente."
Apocalipsis 9:5
"Pero no se les permitió matar a la gente, sino tan solo causarle dolor durante cinco meses; y el dolor que causaban era como el de una picadura de alacrán."
Apocalipsis 9:6
"En aquellos días, la gente buscará la muerte y no la encontrará; desearán morir, y la muerte se alejará de ellos."
Oración diaria
Recibe por correo electrónico una reflexión bíblica diaria
Comienza cada mañana con un versículo, una oración y un siguiente paso sencillo.
Aviso importante: Esta guía bíblica no sustituye la atención profesional de salud mental. Si estás experimentando síntomas de una crisis, comunícate con la Línea 988 de Prevención del Suicidio y Crisis o busca ayuda profesional inmediata.
Bible Guided ofrece orientación basada en la fe y debe complementar, no reemplazar, el apoyo terapéutico profesional.