Versículo destacado

Salmos 144:9 - Significado y aplicación

Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy

Traducción: Biblia BibleGuided — Español

Señor, voy a cantarte una canción nueva; voy a cantarte himnos con el salterio.

Salmos 144:9

menu_book El versículo en contexto

auto_stories

Explora estudios bíblicos guiados

Sesiones estructuradas con notas, preguntas y perspectivas del asesor

Micro-Study 5 días

Las bienaventuranzas (microestudio de 5 días)

Un estudio breve sobre las bendiciones de Jesús y el camino del Reino.

Vista previa de la sesión 1:

Dichosos los humildes

schedule 6 min

Micro-Study 5 días

Salmos de consuelo (microestudio de 5 días)

Sesiones breves y tranquilizadoras basadas en los Salmos.

Vista previa de la sesión 1:

El cuidado del Pastor

schedule 5 min

lock_open Crea una cuenta gratis para guardar notas, dar seguimiento a tu progreso y desbloquear todas las sesiones

person_add Crear cuenta gratis

auto_stories Comentario de Bible Guided

La manera en que David habla en esta parte del salmo es la misma que antes. Primero le da gloria a Dios y luego le pide misericordia. En medio de sus quejas por la fuerza y el engaño de sus enemigos, de repente irrumpe en una santa alegría en Dios: «A ti, Dios, cantaré un cántico nuevo». Alaba a Dios por sus misericordias renovadas, por esas compasiones que son nuevas cada mañana. Las nuevas muestras de bondad merecen nuevas acciones de gracias. Debemos alabar a Dios no solo por la misericordia que ya hemos recibido, sino también por la misericordia que esperamos recibir porque él la ha prometido (2 Crónicas 20:20-21).

David dice que alabará a Dios tanto con música como con palabras. Le cantará con un arpa o una lira de diez cuerdas, usando los mejores medios que tiene para honrarlo. En su mente, nada es demasiado cuando se trata de alabar al Señor. Luego nos dice cuál será el contenido de ese cántico nuevo: «Él es quien da salvación a los reyes» (Salmos 144:10). Esto significa, en primer lugar, que ni siquiera los grandes reyes pueden salvarse a sí mismos aparte de Dios. Los reyes pueden tener guardaespaldas, ejércitos y todos los medios humanos de protección, pero al final Dios les da seguridad por medio de esos recursos, y podría protegerlos sin ellos si así lo quisiera (Salmos 33:16). Los reyes son protectores de su pueblo, pero Dios es su protector.

Esto también significa que los buenos reyes, quienes sirven a Dios y buscan el bien de su pueblo, serán preservados por él. Dios ha prometido dar salvación a los reyes que son sus siervos y gobiernan para él. David lo había visto muchas veces, cuando Dios lo libró de la espada mortal, aunque el odio de Saúl y el deber público de David con frecuencia lo ponían en peligro. Esto también puede señalar a Cristo, el Hijo de David, y entonces se convierte en un cántico nuevo en un sentido especial: un cántico del Nuevo Testamento. Dios libró a Cristo de la espada mortal, lo sostuvo como su siervo y lo llevó a la victoria sobre todos los poderes de las tinieblas (Isaías 42:1; Isaías 49:8). Dios le dio salvación, no solo para él, sino para nosotros, al levantarlo como un cuerno de salvación.

Luego David ora para que el favor de Dios continúe. Primero pide liberación de los enemigos públicos (Salmos 144:11). Repite la oración y la razón que ya había dado, porque estos enemigos seguían siendo los mismos en su carácter: falsos y traicioneros. Esa clase de personas engañaría a un hombre honrado si pudiera, y sería demasiado fuerte para él. Por eso le pide a Dios que lo rescate de ellos, porque son gente extraña y perversa.

También pide paz y prosperidad públicas. Quiere la victoria para que el pueblo pueda vivir tranquilo, porque no puede haber paz mientras sus enemigos todavía puedan hacerles daño. Como rey, David muestra un fuerte deseo por el bienestar de su pueblo, y en esto era una figura de Cristo, quien verdaderamente provee para el bien de su pueblo escogido. Luego David menciona las bendiciones que desea para la nación. Quiere que sus hijos y sus hijas sean saludables, prometedores y bien ordenados (Salmos 144:12). No habla solamente de su propia familia, sino de los hijos de todo el pueblo, de la siguiente generación.

En esta vida, es un gran consuelo para los padres ver que sus hijos probablemente prosperarán. Es agradable ver a los hijos varones como plantas jóvenes que crecen fuertes durante su juventud, como olivos plantados por el Señor (Salmos 128:1-6; Isaías 61:3). Deben ser plantas, no maleza ni espinos. Deben crecer, no marchitarse. Deben tener buena salud, una mente despierta, un corazón dispuesto y, por encima de todo, un deseo de vivir en santidad, para que a su debido tiempo den fruto para Dios.

De igual manera, es deseable ver a las hijas como piedras angulares o columnas de esquina, pulidas para parecerse a un palacio o a un templo. Las hijas ayudan a mantener unida a la familia, como las piedras que unen una construcción. Cuando son elegantes y sabias, firmes en su carácter, unidas a Cristo por la fe y adornadas con las virtudes del Espíritu, son como piedras pulidas en un hermoso edificio.

David también pide gran abundancia. Las familias numerosas traen mayores necesidades, y eso implica más preocupación si no hay suficiente para sostenerlas. Por eso pide almacenes llenos de grano y otros productos, como el buen dueño de casa que saca de sus reservas cosas nuevas y cosas viejas. Quiere que haya suficiente para su propia casa y para sus amigos; suficiente para vivir bien sin desperdiciar lo que Dios da; suficiente para estar agradecidos, ser generosos y preparados para ayudar a los pobres. Si eso falta, ¿de qué sirve tener los almacenes llenos? También pide que los rebaños aumenten mucho, con miles y decenas de miles en los campos. En aquellos días, gran parte de la riqueza de una nación estaba en su ganado, y el aumento de los animales es una bendición que debe atribuirse a Dios.

Además, pide que los bueyes sean fuertes para el trabajo, aptos para el arado y para las demás labores. No fuimos hechos para estar ociosos, así que debemos pedir salud física, no simplemente para vivir cómodamente, sino para tener fuerzas para el trabajo útil. De lo contrario, somos peores que los animales, pues la fuerza de ellos está destinada al trabajo.

Finalmente, David pide una paz ininterrumpida. Quiere que no haya guerra, invasiones enemigas ni campañas militares forzadas. Pide que los enemigos no entren en su territorio y que el pueblo no tenga que salir a marchar contra ellos. La guerra trae muchos problemas, tanto cuando una nación ataca como cuando se defiende.

También pide que no haya opresión ni división, ni quejas en las calles. El pueblo no debe tener motivos para quejarse de sus gobernantes ni unos de otros, ni debe apresurarse a murmurar sin causa. Es bueno vivir en hogares tranquilos y comunidades estables.

Luego el salmista reflexiona sobre este cuadro de prosperidad nacional, que tanto anhelaba (Salmos 144:15). «Dichoso el pueblo que vive así», dice, pero añade: «Esto sucede pocas veces, y nunca dura mucho». Después va más lejos: «Sí, dichoso el pueblo cuyo Dios es el Señor». Esto puede significar una de dos cosas.

En primer lugar, esta relación con Dios es la fuente de todas esas bendiciones. Israel sería dichoso si permaneciera fiel al Señor como su Dios, porque entonces podría esperar encontrarse en un estado tan bendecido. Por lo general, la fidelidad nacional produce bienestar nacional, porque las naciones, como naciones, reciben sus recompensas y castigos en esta vida.

En segundo lugar, esto es mucho mejor que cualquier comodidad exterior. El salmista comienza como lo hace la mayoría de las personas, diciendo: «Dichoso el pueblo que vive así», porque quienes prosperan en el mundo parecen bendecidos. Pero enseguida se corrige: «Sí, más verdaderamente, dichoso el pueblo cuyo Dios es el Señor». Ellos tienen su favor, su amor y su gracia, conforme a los términos del pacto, aunque no tengan muchos bienes de este mundo.

Todas estas bendiciones externas, y aun muchas más, no pueden hacernos verdaderamente felices a menos que el Señor sea nuestro Dios. Pero si él es nuestro Dios, la falta de estas cosas, su pérdida o incluso lo contrario de ellas no puede hacernos miserables.

IA cristiana que tiene en cuenta tu denominación

Aplica Salmos 144:9 a tu vida hoy

Recibe orientación basada en las Escrituras, consciente de tu denominación y personalizada para tu situación.

1 Haz tu pregunta arrow_forward 2 Considera tu tradición arrow_forward 3 Aplica las Escrituras

No necesitas tarjeta de crédito • Orientación bíblica • 15 créditos gratis para comenzar

De este capítulo

Oración diaria

Recibe por correo electrónico una reflexión bíblica diaria

Comienza cada mañana con un versículo, una oración y un siguiente paso sencillo.

Gratis. Cancela tu suscripción cuando quieras. Nunca compartimos tu correo electrónico.

Aviso importante: Esta guía bíblica no sustituye la atención profesional de salud mental. Si estás experimentando síntomas de una crisis, comunícate con la Línea 988 de Prevención del Suicidio y Crisis o busca ayuda profesional inmediata.

Bible Guided ofrece orientación basada en la fe y debe complementar, no reemplazar, el apoyo terapéutico profesional.