Versículo destacado
Salmos 119:83 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
Aunque soy un viejo inútil y olvidado, no me he olvidado de tus leyes.
Salmos 119:83
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
81 Con ansia espero que me salves; ¡he puesto mi esperanza en tu palabra!
82 Mis ojos se consumen esperando tu promesa, y digo: «¿Cuándo vendrás a consolarme?»
83 Aunque soy un viejo inútil y olvidado, no me he olvidado de tus leyes.
84 ¿Cuánto más tendré que esperar? ¿Cuándo juzgarás a los que me persiguen?
85 Gente insolente que no sigue tu enseñanza ha cavado trampas a mi paso.
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Crea una cuenta gratis para guardar notas, dar seguimiento a tu progreso y desbloquear todas las sesiones
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David le pide a Dios que se apresure a consolarlo, porque su aflicción es tan grande que se siente digno de lástima. Dice: «He llegado a ser como un odre entre el humo». Se refiere a un odre de cuero que, si permanecía mucho tiempo colgado en medio del humo, se ennegrecía, se secaba y se arrugaba. David se sentía agotado por la edad, la enfermedad y el dolor. La aflicción puede debilitar incluso a las personas más fuertes. Alguna vez se había sentido lleno de vida y saludable, pero ahora se veía marchito, arrugado y exhausto, como si las reprensiones de Dios lo hubieran desgastado, igual que las polillas destruyen la ropa.
Un odre en esas condiciones se desecharía, porque ya no serviría para nada. De la misma manera, en su estado de abatimiento, David se sentía como una vasija rota que otros despreciaban y que ya no les producía ningún agrado. Cuando las personas que procuran hacer el bien están tristes y desanimadas, a veces piensan que Dios las ha rechazado más de lo que realmente lo ha hecho.
David también pide misericordia porque, aunque su sufrimiento es intenso, no lo ha apartado de la obediencia: «Pero no olvido tus estatutos». Sin importar cuál sea nuestra condición externa, no debemos permitir que se enfríe nuestro amor por la palabra de Dios ni dejar que se borre de nuestra mente. Ninguna preocupación ni tristeza debe desplazarla. Algunas personas beben y se olvidan de la ley de Dios (Proverbios 31:5), y otras lloran hasta olvidarla. Pero en toda circunstancia, ya sea que la vida sea agradable o difícil, debemos mantener presentes las cosas de Dios.
Si recordamos los estatutos de Dios, podemos orar y esperar que él recuerde nuestros sufrimientos, aun cuando por un tiempo parezca habernos olvidado.
De este capítulo
Salmos 119:1
"Felices los que viven sin tacha y siguen la enseñanza del Señor."
Salmos 119:2
"Felices los que atienden a sus mandatos y lo buscan con todo el corazón,"
Salmos 119:3
"los que no hacen nada malo, los que siguen el camino del Señor."
Salmos 119:4
"Tú has ordenado que tus preceptos se cumplan estrictamente."
Salmos 119:5
"¡Ojalá me mantenga firme en la obediencia a tus leyes!"
Salmos 119:6
"No tendré de qué avergonzarme cuando atienda a todos tus mandamientos."
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