Versículo destacado
Salmos 119:43 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
No quites de mi boca la palabra de verdad, pues he puesto mi esperanza en tus decretos.
Salmos 119:43
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
41 Muéstrame, Señor, tu amor y tu salvación, tal como lo has prometido.
42 Así podré responder al que me ofenda, pues confío en tu palabra.
43 No quites de mi boca la palabra de verdad, pues he puesto mi esperanza en tus decretos.
44 ¡Quiero poner en práctica tu enseñanza siempre, por toda la eternidad!
45 Así podré vivir en libertad, pues he seguido tus preceptos.
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Crea una cuenta gratis para guardar notas, dar seguimiento a tu progreso y desbloquear todas las sesiones
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Aquí David hace una petición humilde por “la lengua de los instruidos”, es decir, por la capacidad de hablar con sabiduría y de manera útil para la gloria de Dios. Al decir: «No quites por completo de mi boca la palabra de verdad», expresa: «Señor, permite que tu verdad esté siempre lista en mis labios». Pide la sabiduría y el valor para usar lo que sabe con el fin de enseñar a otros, hablar como un buen padre de familia que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas antiguas, y confesar su fe cada vez que el deber lo exija. Todos necesitamos orar para no tener jamás miedo ni vergüenza de reconocer la verdad y los caminos de Dios, ni de negarlo delante de los demás.
David también admite que no siempre está preparado. En algunos momentos, la palabra de verdad no estaba tan cerca de él como debía estar, por eso pide que no le sea quitada por completo. En otras palabras, le pide a Dios que mantenga a su alcance suficiente verdad para que pueda cumplir bien con su deber.
Luego muestra el corazón de un creyente íntegro, sin el cual ni siquiera las palabras sabias pueden ayudarnos. Primero, demuestra su confianza en Dios: «Señor, hazme estar preparado y fortalecido en las Escrituras, porque he esperado en los juicios de tu boca». Si las palabras de Dios no están cerca de él, pierde su apoyo y su defensa. Segundo, muestra su determinación de obedecer a Dios por la gracia divina: «Entonces guardaré continuamente tu ley». Si tiene la palabra de Dios no solo en el corazón, sino también en los labios, hará todo lo que debe hacer y caminará plenamente en la voluntad de Dios.
Así es como el hombre de Dios llega a ser completo, enteramente preparado para toda buena palabra y obra (2 Timoteo 3:17; Colosenses 3:16). David dice que guardará continuamente la ley de Dios, sin hacerlo a medias. A Dios se le debe servir con un patrón constante de obediencia, cada día y durante todo el día. También dice que la guardará «por siempre y para siempre», sin volver atrás. Nunca debemos cansarnos de hacer el bien. Si servimos a Dios hasta el final de nuestra vida en la tierra, lo serviremos para siempre en el cielo.
O quizá David quiere decir: «Señor, permite que tenga la palabra de verdad en mi boca para poder transmitir este encargo sagrado a la siguiente generación» (2 Timoteo 2:2). Entonces ellos, a su vez, podrán transmitirlo a quienes vengan después. De ese modo, la ley de Dios será guardada por siempre y para siempre, de una generación a otra, conforme a la promesa: «Mi palabra que está en tu boca no se apartará de la boca de tus hijos, ni de la boca de los hijos de tus hijos» (Isaías 59:21).
De este capítulo
Salmos 119:1
"Felices los que viven sin tacha y siguen la enseñanza del Señor."
Salmos 119:2
"Felices los que atienden a sus mandatos y lo buscan con todo el corazón,"
Salmos 119:3
"los que no hacen nada malo, los que siguen el camino del Señor."
Salmos 119:4
"Tú has ordenado que tus preceptos se cumplan estrictamente."
Salmos 119:5
"¡Ojalá me mantenga firme en la obediencia a tus leyes!"
Salmos 119:6
"No tendré de qué avergonzarme cuando atienda a todos tus mandamientos."
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