Versículo destacado
Lucas 6:12 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" Por aquellos días, Jesús fue a un cerro a orar y pasó toda la noche orando a Dios. "
Lucas 6:12
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
10 Luego miró a todos los que lo rodeaban y le dijo a aquel hombre: —Extiende la mano. El hombre lo hizo, y su mano quedó sana.
11 Pero los otros se enojaron mucho y comenzaron a discutir qué podrían hacer contra Jesús.
12 Por aquellos días, Jesús fue a un cerro a orar y pasó toda la noche orando a Dios.
13 Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos y escogió a doce de ellos, a quienes llamó apóstoles.
14 Estos fueron: Simón, a quien también puso el nombre de Pedro; Andrés, hermano de Simón; Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé,
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En estos versículos vemos al Señor Jesús en privado, con su círculo cercano y en público; en cada ambiente actúa de una manera que encaja perfectamente con quien es.
En privado, lo vemos orando a Dios (Lucas 6:12). Este escritor suele notar las ocasiones en que Cristo se apartaba, para darnos un ejemplo de la oración en secreto. Debemos mantener diariamente nuestra comunión con Dios de esta manera, porque sin ella el alma no puede crecer de verdad. En ese momento, sus enemigos estaban llenos de ira y planeaban qué hacerle. Él se apartó para orar y, con esto, siguió el ejemplo de David: «Por causa de mi amor, ellos son mis adversarios; pero yo me entrego a la oración» (Salmo 109:4). Estuvo a solas con Dios y subió a una montaña para que nadie lo molestara ni lo interrumpiera. Nunca estamos menos solos que cuando estamos a solas con Dios.
Algunos piensan que quizá había un lugar especial de oración en aquella montaña, pero no lo sabemos con certeza. Él fue allí para tener privacidad, así que probablemente no se dirigió a un sitio donde se reuniera mucha gente. También permaneció mucho tiempo con Dios, pues pasó toda la noche en oración. Podemos pensar que media hora es mucho tiempo para la devoción privada, pero Cristo pasó una noche entera meditando y orando. Tenemos mucho que llevar ante el trono de la gracia, y debemos encontrar gran gozo en la comunión con Dios. Esas dos cosas pueden llevarnos, en ocasiones, a permanecer mucho tiempo en oración.
En su círculo cercano, lo vemos escogiendo a los hombres que serían sus oyentes y testigos constantes de sus milagros, y que más adelante serían enviados como apóstoles; es decir, como mensajeros enviados a predicar su evangelio y edificar su iglesia (Lucas 6:13). Después de pasar la noche en oración, podríamos pensar que al amanecer descansaría. Sin embargo, tan pronto como la gente estuvo despierta, llamó a sus discípulos. Al servir a Dios, debemos cuidar de no desperdiciar el tiempo, sino permitir que un deber bueno nos conduzca al siguiente. A quienes son apartados para el ministerio se les debe nombrar con una oración especialmente seria y solemne.
El número de los apóstoles era doce, y aquí aparecen sus nombres. Esta es la tercera vez que los encontramos, y en cada ocasión el orden es diferente. Esto enseña tanto a los ministros como a los cristianos a no preocuparse demasiado por el rango o el lugar que ocupan, y mucho menos a luchar por ellos. Dejemos que las cosas permanezcan como suceden. El hombre llamado Tadeo en Marcos y Lebeo en Mateo, cuyo sobrenombre era Tadeo, aquí es llamado Judas, hermano de Jacobo; es el mismo que escribió la carta de Judas. Simón, llamado el Cananeo en Mateo y Marcos, aquí es llamado Simón el Zelote, probablemente porque tenía un gran celo por la religión. Acerca de estos doce podemos decir, como la reina de Sabá dijo acerca de los siervos de Salomón: «¡Qué felices son tus hombres y tus siervos, que están continuamente delante de ti y escuchan tu sabiduría!». Nunca hubo hombres tan privilegiados; sin embargo, uno de ellos tenía un demonio y se convirtió en traidor (Lucas 6:16). Aun así, Cristo no se equivocó al escogerlo.
En público, lo vemos predicando y sanando, las dos grandes obras que ocupaban su tiempo (Lucas 6:17). Bajó de la montaña con los doce y se detuvo en un lugar llano, dispuesto a recibir a todos los que acudieran a él. Se reunió una gran multitud, no solo de sus discípulos habituales, sino también de muchas personas de Judea y Jerusalén. Aunque Jerusalén estaba a muchas millas de aquella región de Galilea y contaba con maestros famosos y de gran reputación, aquellas personas aun así fueron a escuchar a Cristo. También llegaron personas de las regiones costeras de Tiro y Sidón. Eran regiones habitadas en su mayoría por comerciantes ocupados y limitaban con territorios que antes habían pertenecido a los cananeos; aun así, allí había personas bien dispuestas hacia Cristo. Él tenía seguidores esparcidos en muchos lugares, aquí y allá. Ellos vinieron a escucharlo, y él les enseñó.
Si la buena predicación no está cerca de nosotros, es mejor viajar lejos para escucharla que quedarse sin ella. Vale la pena recorrer una larga distancia para oír la palabra de Cristo y dejar de lado otros asuntos por ella. También acudieron para ser sanados, y él los sanó. Algunos sufrían en el cuerpo y otros en la mente. Unos tenían enfermedades y otros estaban oprimidos por demonios. Pero cuando acudieron a Cristo, unos y otros fueron sanados, porque él tiene autoridad sobre las enfermedades y los demonios, tanto sobre sus efectos como sobre sus causas (Lucas 6:17-18).
Parece que incluso quienes no tenían una enfermedad específica sintieron su poder como una bendición para sus cuerpos, pues toda la multitud intentaba tocarlo (Lucas 6:19). Tanto los sanos como los enfermos recibieron ayuda de una manera u otra. Él los sanó a todos. Todos necesitamos sanidad de alguna manera. En Cristo hay gracia suficiente y poder sanador suficiente para todos y para cada persona.
De este capítulo
Lucas 6:1
"Un sábado, Jesús caminaba por los sembrados. Sus discípulos arrancaban espigas de trigo, las desgranaban con las manos y se comían los granos."
Lucas 6:2
"Entonces algunos fariseos les preguntaron: —¿Por qué hacen ustedes algo que no está permitido hacer en sábado?"
Lucas 6:3
"Jesús les respondió: —¿No han leído ustedes lo que hizo David en una ocasión cuando él y sus compañeros tuvieron hambre?"
Lucas 6:4
"Entró en la casa de Dios, tomó los panes consagrados a Dios, comió de ellos y también dio a sus compañeros, aunque solamente a los sacerdotes se les permitía comer de ese pan."
Lucas 6:5
"Y añadió: —El Hijo del hombre tiene autoridad sobre el sábado."
Lucas 6:6
"Otro sábado, Jesús entró en la sinagoga y comenzó a enseñar. Allí había un hombre que tenía la mano derecha tullida;"
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