Versículo destacado
Génesis 9:8 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" Dios también les dijo a Noé y a sus hijos: "
Génesis 9:8
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
6 Si alguien mata a un hombre, otro hombre lo matará a él, pues el hombre fue creado a imagen de Dios.
7 Pero ustedes, ¡tengan muchos hijos y llenen el mundo con ellos!
8 Dios también les dijo a Noé y a sus hijos:
9 Miren, voy a establecer mi alianza con ustedes y con sus descendientes,
10 y con todos los animales que están con ustedes y que salieron de la barca: las aves, los animales domésticos y los salvajes, y todos los animales del mundo.
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Aquí vemos, en primer lugar, el pacto amplio de Dios con este mundo nuevo y cuán extenso es su alcance (Génesis 9:9-10). A Dios le agrada relacionarse con las personas por medio de pactos. Al hacerlo, muestra gran bondad y nos da un fuerte incentivo para obedecer, pues ese servicio es razonable y trae recompensa.
Todos los pactos de Dios con las personas nacen de su propia decisión: «Yo, sí, yo establezco este pacto». Estas palabras buscan despertar asombro. Nos recuerdan que, aunque Dios está muy por encima de nosotros, todavía mira a las personas con bondad. También nos dan confianza, porque el pacto depende de quien lo establece, y él es fiel y capaz de cumplirlo.
Los pactos de Dios son más firmes que las columnas del cielo o los cimientos de la tierra. No pueden quebrantarse. Se establecen con quienes los reciben y también con sus hijos. La promesa les pertenece a ellos y a sus descendientes. Incluso quienes no pueden responder por sí mismos ni dar formalmente su consentimiento pueden ser incluidos en el pacto y participar de sus beneficios. Este pacto alcanza a todo ser viviente, incluso a los animales de la tierra.
En segundo lugar, vemos el propósito especial de este pacto. Su intención era impedir que el mundo volviera a ser destruido por un diluvio. Dios había inundado el mundo una vez, y este seguía siendo tan pecaminoso y provocador como antes. Dios conocía toda la maldad que continuaría existiendo y, aun así, prometió que nunca volvería a inundar el mundo. Esto demuestra que no nos trata conforme a lo que merecen nuestros pecados.
La razón por la que el mundo no ha sido inundado con frecuencia ni lo está ahora es la bondad y la fidelidad de Dios, no una supuesta mejora moral del mundo. Así como el mundo antiguo fue destruido para servir como señal de justicia, este mundo permanece hasta el día de hoy como señal de misericordia, conforme al juramento de Dios de que las aguas de Noé nunca volverían a cubrir la tierra (Isaías 54:9). Esta promesa mantiene el mar y las nubes en los lugares que les corresponden y les pone límites, con puertas y cerrojos que no pueden atravesar (Job 38:10-11).
Si el mar subiera libremente durante solo unos días, como lo hace dos veces al día por algunas horas, el daño sería terrible. Y si lluvias intensas, como las peores tormentas que hemos visto, continuaran durante mucho tiempo, serían igualmente destructivas. Al enviar las mareas y la lluvia, Dios muestra lo que podría hacer en juicio. Al impedir que la tierra sea inundada entre una y otra, muestra lo que puede hacer en misericordia y lo que ciertamente hará conforme a su verdad. Debemos darle gloria por su misericordia al hacer esta promesa y por su fidelidad al cumplirla.
Esta promesa no significa que Dios no pueda enviar otros juicios devastadores sobre la humanidad. No ha vuelto a usar esta flecha, pero tiene otras flechas en su arsenal. Tampoco significa que no pueda destruir lugares o países específicos mediante inundaciones del mar o de los ríos. Y la destrucción final del mundo por medio del fuego en el día postrero tampoco quebrantará esta promesa. El pecado que inundó el mundo antiguo incendiará este mundo.
De este capítulo
Génesis 9:1
"Dios bendijo a Noé y a sus hijos con estas palabras: Tengan muchos hijos y llenen la tierra."
Génesis 9:2
"Todos los animales del mundo temblarán de miedo ante ustedes. Todos los animales del aire, de la tierra y del mar están bajo su poder."
Génesis 9:3
"Pueden comer todos los animales y las verduras que quieran. Yo se los doy."
Génesis 9:4
"Pero hay una cosa que no deben comer: carne con sangre, porque en la sangre está la vida."
Génesis 9:5
"Yo pediré cuentas a cada hombre y a cada animal por la sangre de cada uno de ustedes. A cada hombre le pediré cuentas por la vida de su prójimo."
Génesis 9:6
"Si alguien mata a un hombre, otro hombre lo matará a él, pues el hombre fue creado a imagen de Dios."
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