Versículo destacado
Génesis 7:1 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" Después, el Señor le dijo a Noé: Entre toda la gente de este tiempo, solo tú vives de acuerdo con mi voluntad. Por lo tanto, entra en la barca junto con tu familia. "
Génesis 7:1
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
1 Después, el Señor le dijo a Noé: Entre toda la gente de este tiempo, solo tú vives de acuerdo con mi voluntad. Por lo tanto, entra en la barca junto con tu familia.
2 Toma siete machos y siete hembras de todo animal puro, pero solo un macho y una hembra de los impuros.
3 Toma también siete parejas de cada clase de aves, para que su especie se conserve en el mundo,
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Aquí encontramos un llamado lleno de gracia para Noé y su familia a entrar en un lugar seguro, ahora que el diluvio estaba por comenzar (Génesis 7:1).
La invitación misma es muy bondadosa, como la de un padre amoroso que les dice a sus hijos que entren cuando se acerca la noche o una tormenta: «Entra tú y toda tu casa en el arca». Noé no entró en el arca hasta que Dios se lo ordenó. Aunque sabía que el arca estaba destinada a salvarlo, esperó una instrucción nueva de parte de Dios, y la recibió. Es reconfortante seguir la dirección de Dios y ver que él va delante de nosotros en cada paso.
Dios no le dijo a Noé que «fuera al arca», sino que «entrara» en ella. Esto sugiere que Dios iría con él, lo guiaría al interior, permanecería allí con él y lo sacaría a salvo en el momento indicado. Dondequiera que estemos, es profundamente bueno contar con la presencia de Dios, porque ella es lo que hace llevadera cualquier situación. Por eso el arca de Noé, aunque era semejante a una prisión, llegó a ser para él no solo un refugio, sino también una especie de palacio.
Noé había trabajado arduamente para construir el arca, y ahora él mismo sería preservado con vida dentro de ella. Lo que hacemos en obediencia a Dios y con fe, al final ciertamente lo disfrutaremos. No solo Noé, sino toda su casa —su esposa y sus hijos— fue llamada con él a entrar en el arca. Es una gran bendición pertenecer a la familia de un hombre piadoso. Uno de los hijos de Noé fue Cam, quien más adelante demostró ser un hombre malo; sin embargo, fue salvado dentro del arca. Esto muestra que los hijos malvados con frecuencia reciben beneficios por causa de sus padres piadosos, y también que aun las mejores familias de la tierra tienen una mezcla de lo bueno y lo malo. En la familia de Noé había un Cam, y en la familia de Cristo hubo un Judas. La pureza completa no pertenece a esta vida.
Este llamado a Noé también señala el llamado del evangelio a los pecadores. Cristo es un arca ya preparada, y solo en él podemos estar seguros cuando lleguen la muerte y el juicio. El mensaje siempre es: «Ven». La Palabra dice: «Ven». Los ministros dicen: «Ven». El Espíritu dice: «Ven, entra en el arca».
La razón de esta invitación es un testimonio elevado de la integridad de Noé: «Porque te he visto justo delante de mí en esta generación». Son verdaderamente justos quienes lo son delante de Dios, no solo exteriormente delante de las personas, que pueden ser engañadas con facilidad, sino interiormente delante del Dios que examina el corazón. Dios observa y se complace en quienes son justos delante de él. En un mundo lleno de personas malvadas, todavía pudo ver a un hombre justo: Noé. Ese grano de trigo no podía perderse, ni siquiera en un montón tan grande de paja.
El Señor conoce a los que le pertenecen. El Dios que ve su integridad pronto también hablará en su favor y la dará a conocer delante de los ángeles y de las personas, para honra perdurable de ellos. Quienes reciben misericordia para ser justos también recibirán el testimonio de que son justos. Dios se deleita especialmente en quienes permanecen buenos en tiempos y lugares malos. Noé fue especialmente honorable porque era justo en aquella generación perversa. Quienes se mantienen puros cuando el pecado es común serán guardados a salvo cuando llegue la angustia. Quienes no se unen a otros en sus pecados tampoco compartirán sus plagas.
También recibimos instrucciones necesarias acerca de los animales que debían conservarse con Noé en el arca (Génesis 7:2-3). Los animales no podían recibir advertencia ni dirección por sí mismos, como sí pueden hacerlo las personas. De este modo se muestra que los seres humanos son más sabios que las bestias, porque podemos prever lo que viene. Puesto que los animales estaban bajo el dominio del ser humano, también debían estar bajo su cuidado. Noé no podía preservar a cada criatura individual, pero debía mantener con vida a cada especie, para que ninguna, ni siquiera la menos importante, desapareciera de la creación.
En esto vemos el cuidado de Dios por los seres humanos, para nuestro bienestar y beneficio. No leemos que Noé estuviera preocupado por este asunto, pero Dios se interesaba más por la felicidad humana que Noé mismo. Aunque Dios veía cuán pecaminoso era el mundo antiguo y sabía que el nuevo no sería mucho mejor, aun así decidió preservar los animales para beneficio de la humanidad. El cuidado mostrado por ellos estaba orientado principalmente al bien de las personas, como también se reconoce en 1 Corintios 9:9.
Incluso los animales inmundos, que eran menos útiles y menos valorados, fueron salvados en el arca. La misericordia tierna de Dios se extiende sobre todas sus obras, no solo sobre las más importantes o útiles. Sin embargo, se preservaron más animales limpios que inmundos. Esto se debió en parte a que los animales limpios eran más útiles para las personas; por eso se conservaron más de ellos y continuaron multiplicándose. Es una misericordia de Dios que no haya manadas de leones como hay manadas de bueyes, ni rebaños de tigres como hay rebaños de ovejas.
También se debió a que los animales limpios se usaban para ofrecer sacrificios a Dios; por eso se conservaron más de ellos para honrarlo: tres pares para reproducirse y uno adicional para el sacrificio (Génesis 8:20). Dios nos da seis por uno en las cosas terrenales, como se ve en los seis días de la semana, para que en las cosas espirituales seamos completamente de él. Todo lo que se aparta para la honra de Dios y se emplea en su servicio recibe una bendición especial y aumenta.
Aquí también se anuncia que el diluvio estaba cerca: «Dentro de siete días haré que llueva» (Génesis 8:4). Primero, todavía faltarían siete días para que llegara. Después de que hubieran pasado los ciento veinte años, Dios les concedió siete días más. Esto mostró cuán lento es él para la ira y que el castigo es una obra extraña para él. También les dio más tiempo para arrepentirse, pero lo desperdiciaron. Esos siete días fueron echados a perder, igual que los demás. Permanecieron confiados y despreocupados hasta el día en que llegó el diluvio.
Segundo, faltarían solo siete días. Mientras Noé hablaba de un juicio todavía lejano, las personas podían sentirse tentadas a posponer el arrepentimiento porque la advertencia parecía distante. Ahora se le dice que anuncie que el peligro está a la puerta, que solo les queda una semana para volver a Dios, un último día de reposo que podían aprovechar, para ver si esto finalmente despertaba en ellos el interés por aquello que contribuiría a su paz, antes de que quedara oculto de sus ojos. Sin embargo, es común que quienes han descuidado su alma durante años de salud, mientras han considerado la muerte desde lejos, sigan igualmente despreocupados durante los siete días de enfermedad, cuando la muerte se acerca. Su corazón se ha endurecido por el engaño del pecado.
De este capítulo
Génesis 7:2
"Toma siete machos y siete hembras de todo animal puro, pero solo un macho y una hembra de los impuros."
Génesis 7:3
"Toma también siete parejas de cada clase de aves, para que su especie se conserve en el mundo,"
Génesis 7:4
"porque dentro de siete días haré que llueva durante cuarenta días y cuarenta noches. ¡Voy a borrar de la tierra todo lo que vive y que yo he creado!"
Génesis 7:5
"Y Noé hizo todo tal como el Señor se lo había ordenado."
Génesis 7:6
"Cuando el diluvio inundó la tierra, Noé tenía seiscientos años."
Génesis 7:7
"Y Noé entró en la barca junto con sus hijos, su esposa y sus nueras, para protegerse del diluvio."
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