Versículo destacado
Génesis 6:13 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" le dijo a Noé: He decidido terminar con toda la gente. Por su culpa hay mucha violencia en el mundo, así que voy a destruirlos a ellos y al mundo entero. "
Génesis 6:13
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
11 Para Dios, la tierra estaba llena de maldad y violencia,
12 pues toda la gente se había pervertido. Al ver Dios que había tanta maldad en la tierra,
13 le dijo a Noé: He decidido terminar con toda la gente. Por su culpa hay mucha violencia en el mundo, así que voy a destruirlos a ellos y al mundo entero.
14 Construye una barca de madera resinosa, haz cuartos en ella y tapa con brea todas sus rendijas por dentro y por fuera, para que no le entre agua.
15 Haz la barca con estas medidas: ciento treinta y cinco metros de largo, veintidós metros y medio de ancho y trece metros y medio de alto.
Explora estudios bíblicos guiados
Sesiones estructuradas con notas, preguntas y perspectivas del asesor
Las bienaventuranzas (microestudio de 5 días)
Un estudio breve sobre las bendiciones de Jesús y el camino del Reino.
Vista previa de la sesión 1:
Dichosos los humildes
6 min
Salmos de consuelo (microestudio de 5 días)
Sesiones breves y tranquilizadoras basadas en los Salmos.
Vista previa de la sesión 1:
El cuidado del Pastor
5 min
Crea una cuenta gratis para guardar notas, dar seguimiento a tu progreso y desbloquear todas las sesiones
Crear cuenta gratisComentario de Bible Guided
Aquí Noé claramente aparece como alguien que había hallado el favor del Señor. El favor de Dios hacia él ya se había mostrado en lo que se había dicho sobre Noé en Génesis 6:8-10, donde su nombre se repite cinco veces en cinco líneas, aunque una sola mención habría bastado para dejar clara la idea. Se muestra aún más en lo que Dios le dice aquí, tanto en las instrucciones como en las advertencias que le da.
Primero, Dios hace de Noé el hombre de su consejo al compartir con él su plan de destruir con agua aquel mundo malvado. Más adelante, Dios hizo algo parecido con Abraham cuando le habló de su plan para Sodoma (Génesis 18:17). De la misma manera, Dios no le ocultó a Noé lo que estaba a punto de hacer. El consejo secreto del Señor está con quienes le temen (Salmo 25:14), y también estuvo con sus siervos los profetas (Amós 3:7), quienes recibieron revelación especial acerca de sus propósitos. También está con los creyentes mediante la sabiduría y la fe, cuando entienden y aplican las advertencias y verdades que Dios ya ha dado en su Palabra.
Primero Dios le dijo a Noé, en términos generales, que destruiría el mundo: «El fin de toda carne ha llegado ante mí; yo los destruiré» (Génesis 6:13). Esto significa que la ruina de aquel mundo malvado ya estaba decidida y era segura. Había «llegado», es decir, ciertamente vendría pronto. Es probable que Noé ya hubiera advertido en términos generales a sus vecinos acerca de la ira que estaban atrayendo sobre sí mismos por causa de su pecado. Ahora Dios confirmó esa advertencia con un mensaje directo de juicio, para que Noé pudiera ver si esto los llevaría al arrepentimiento. Esto muestra que Dios confirma las palabras de sus mensajeros (Isaías 44:26). También muestra que quien recibe algo de Dios y lo usa para el bien de otros recibirá más, incluidas instrucciones más completas.
Dios también le dijo a Noé exactamente cómo destruiría el mundo: mediante un diluvio de agua. «Y yo traeré un diluvio de aguas sobre la tierra» (Génesis 6:17). Dios podría haber destruido a la humanidad con la espada de un ángel, como más tarde destruyó a los primogénitos de Egipto y al ejército asirio. En ese caso, solo habría tenido que marcar a Noé y a su familia para protegerlos. Pero Dios escogió un diluvio para ahogar al mundo. Sus razones fueron sabias y justas, aunque permanezcan ocultas para nosotros. Dios tiene muchas maneras de juzgar y usa la que él decide. Así como escoge la vara para corregir a sus hijos, también escoge la espada para acabar con sus enemigos.
La expresión es impactante: «Yo, yo mismo, traeré un diluvio». El que tiene poder infinito puede hacerlo, y el que tiene justicia infinita lo hará. Estas palabras muestran cuán seguro es el juicio. Lo que Dios mismo emprende ciertamente se cumplirá. También muestran cómo este juicio glorificará a Dios y honrará su justicia. De esta manera será reconocido como el Dios a quien pertenece la venganza. El tono se parece mucho al de Isaías 1:24: «¡Ah! Me libraré de mis adversarios».
Segundo, Dios hace de Noé el hombre de su pacto, que es otra manera de decir que Noé es tratado como amigo de Dios (Génesis 6:18): «Pero contigo estableceré mi pacto». Esto incluye el pacto de la providencia, es decir, la promesa de que el orden de la naturaleza continuaría hasta el fin de los tiempos, aunque el diluvio lo interrumpiría. Esa promesa fue hecha directamente a Noé y a sus hijos más adelante, en Génesis 9:8 y siguientes. Ellos actuaron como responsables de esa parte de la creación, y esto fue un gran honor para ellos.
También incluye el pacto de la gracia: la promesa de que Dios sería su Dios y tomaría para sí un pueblo de entre los descendientes de Noé. Cuando Dios hace un pacto, lo establece con firmeza y hace que permanezca. Sus pactos duran para siempre. El pacto de la gracia es tanto la recompensa por un servicio especial como la fuente de todo favor especial. No necesitamos nada más, ni para compensar las pérdidas sufridas por causa de Dios ni para encontrar verdadera felicidad en él, que tener su pacto establecido con nosotros.
Tercero, Dios hace de Noé una señal de su misericordia preservadora al darle un medio para sobrevivir al diluvio que se acercaba. «Yo los destruiré», dice Dios, «junto con la tierra» (Génesis 6:13). Pero después le dice: «Hazte un arca». Dios se encargaría de preservar con vida a Noé. La devoción especial a Dios recibe como recompensa una liberación especial, y esto constituye un gran estímulo. Será motivo de gran honor y gozo para los santos glorificados que sean salvados cuando la mayor parte del mundo perezca.
Luego Dios dirigió a Noé para que construyera un arca (Génesis 6:14-15). Era semejante al casco de un barco, pero no estaba hecha para navegar, porque no habría ninguna orilla hacia la cual dirigirse, sino para flotar hasta que las aguas bajaran. Dios podría haber salvado a Noé por medio de ángeles, sin que Noé tuviera que trabajar, pero escogió usarlo en la obra que se convertiría en el medio de su rescate. Esto puso a prueba la fe y la obediencia de Noé, y nos enseña que nadie es salvado por Cristo sin llevar adelante su salvación mediante un esfuerzo obediente. No podemos hacerlo sin Dios, y Dios no lo hará sin nosotros. Tanto la providencia como la gracia de Dios honran y recompensan los esfuerzos de quienes obedecen y trabajan con diligencia.
Dios le dio a Noé instrucciones muy precisas para construir el arca, y esta debió estar perfectamente adaptada a su propósito, porque la diseñó la Sabiduría infinita. Debía hacerla de madera de gofer. Noé sabía qué clase de madera era, aunque ahora no sabemos con certeza si se trataba de cedro, ciprés u otra especie. El arca debía tener tres niveles en su interior. También debía estar dividida en habitaciones y compartimentos, con espacios separados para las distintas criaturas, de modo que no se desperdiciara ningún lugar. Se dieron medidas exactas para que tuviera el tamaño adecuado, con suficiente espacio para el propósito previsto y sin espacio adicional. Quienes trabajan para Dios deben recibir sus instrucciones de él y seguirlas cuidadosamente. Es apropiado que quien asigna nuestra morada también establezca sus límites.
El arca debía estar cubierta con brea por dentro y por fuera, para repeler la lluvia y evitar que el agua se filtrara, y también para disminuir el mal olor de los animales que estarían dentro. Observemos que Dios no le dijo a Noé que la decorara, sino que la sellara. Si Dios nos da hogares seguros, cálidos y saludables, debemos estar agradecidos aunque no sean lujosos ni atractivos. Noé también debía hacer una ventana pequeña cerca de la parte superior, para dejar entrar la luz y, según algunos, para que pudiera ver la destrucción que vendría sobre la tierra. Además, debía hacer una puerta en uno de los lados para entrar y salir.
Dios le prometió a Noé que él y su familia serían preservados con vida dentro del arca (Génesis 6:18): «Entrarás en el arca». Esto nos recuerda que, cuando obedecemos a Dios, a menudo encontramos consuelo y beneficio en esa obediencia. «Si eres sabio, lo eres para tu propio beneficio». Noé no fue salvado solo en el arca. Su esposa, sus hijos y las esposas de sus hijos fueron salvados con él.
Aquí hay dos cosas que debemos observar. Primero, los buenos padres no se preocupan únicamente por su propia salvación, sino también por la salvación de sus familias, especialmente de sus hijos. Segundo, los hijos de padres piadosos reciben una gran bendición. La piedad de sus padres a menudo les brinda protección externa, como sucedió en este caso, y también los ayuda en el camino hacia la salvación eterna si aprovechan bien esa bendición.
Dios también hizo de Noé una gran bendición para el mundo y, en esto, le dio una imagen clara del Mesías, aunque Noé no era el Mesías mismo, como sus padres habían esperado (Génesis 5:29). Dios hizo de Noé un predicador para la gente de aquella generación. Como un centinela, recibió el mensaje de Dios para advertir a otros (Ezequiel 3:17). Mientras Dios esperaba pacientemente, Noé predicó por medio del Espíritu al mundo antiguo, cuyos habitantes más tarde fueron descritos como «espíritus encarcelados» cuando Pedro escribió (1 Pedro 3:18-20). En esto, Noé apuntaba hacia Cristo, quien vivió entre personas cuya raza entera había corrompido su camino y predicó el arrepentimiento mientras les advertía acerca del juicio venidero.
Dios también hizo de Noé un salvador para los animales, para que las distintas clases de criaturas no perecieran en el diluvio (Génesis 6:19-21). Esto fue un gran honor. Por medio de Noé continuaría la raza humana, comenzaría un mundo nuevo, la iglesia continuaría como la vida del mundo y finalmente vendría el Mesías, la cabeza de esa iglesia. Pero Noé también fue usado para preservar a las criaturas inferiores, de modo que más adelante la humanidad pudiera volver a ejercer dominio sobre ellas y contar con su servicio.
Noé tuvo que prepararles un refugio para que no se ahogaran. Debía llevar al arca dos de cada clase, un macho y una hembra. Y para que no tuviera que esforzarse en reunirlos, Dios prometió que llegarían a él por su propia voluntad (Génesis 6:20). El mismo Dios que hace que el buey reconozca a su dueño y su establo también hizo que los animales reconocieran a su preservador y su arca. Noé también tuvo que preparar alimento para que no murieran de hambre (Génesis 6:21). Debía abastecer el arca de acuerdo con la cantidad de seres bajo su cuidado y con la duración de su estancia.
También en esto, Noé señaló a Cristo. El mundo continúa por medio de Cristo, porque todo subsiste en él. Él evita que la humanidad sea completamente destruida y arruinada por el pecado. En él se conserva con vida la descendencia santa, y la creación es rescatada del vacío bajo el cual gime. Noé salvó a quienes estaban bajo su cuidado, y Cristo hace lo mismo al llevar a su pueblo a la salvación (Hebreos 5:9).
De este capítulo
Génesis 6:1
"Cuando los hombres comenzaron a poblar la tierra y tuvieron hijas,"
Génesis 6:2
"los hijos de Dios vieron que estas mujeres eran hermosas. Entonces escogieron de entre todas ellas y se casaron con las que quisieron."
Génesis 6:3
"Pero el Señor dijo: «No permitiré que el hombre viva para siempre, porque no es más que carne. Así que vivirá solamente ciento veinte años»."
Génesis 6:4
"Los gigantes aparecieron en la tierra cuando los hijos de Dios se unieron con las hijas de los hombres para tener hijos con ellas, y también después. Ellos fueron los famosos héroes de los tiempos antiguos."
Génesis 6:5
"El Señor vio que la maldad del hombre era demasiada en la tierra y que este siempre pensaba en hacer lo malo,"
Génesis 6:6
"y le pesó haber hecho al hombre. Con mucho dolor"
Oración diaria
Recibe por correo electrónico una reflexión bíblica diaria
Comienza cada mañana con un versículo, una oración y un siguiente paso sencillo.
Aviso importante: Esta guía bíblica no sustituye la atención profesional de salud mental. Si estás experimentando síntomas de una crisis, comunícate con la Línea 988 de Prevención del Suicidio y Crisis o busca ayuda profesional inmediata.
Bible Guided ofrece orientación basada en la fe y debe complementar, no reemplazar, el apoyo terapéutico profesional.