Versículo destacado
Génesis 5:21 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" Henoc tenía sesenta y cinco años cuando nació su hijo Matusalén. "
Génesis 5:21
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
19 Después de esto, Jéred vivió ochocientos años más y tuvo otros hijos e hijas;
20 así que vivió novecientos sesenta y dos años en total. A esa edad murió.
21 Henoc tenía sesenta y cinco años cuando nació su hijo Matusalén.
22 Henoc vivió de acuerdo con la voluntad de Dios. Después de que nació Matusalén, Henoc vivió trescientos años más y tuvo otros hijos e hijas;
23 así que vivió trescientos sesenta y cinco años en total.
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La historia continúa aquí durante varias generaciones, con poco que destaque aparte de los nombres y las edades. Pero entonces llegamos a una persona que no debe pasar inadvertida: Enoc, el séptimo después de Adán. Es posible que los demás hayan vivido de manera recta, pero él se elevó por encima de todos y brilló con mayor intensidad en la primera línea familiar después de Adán.
Solo se registra un poco acerca de él, pero eso poco hace grande su nombre. Es más grande que el nombre del otro Enoc, el hombre en cuyo honor se nombró una ciudad. Se nos presentan dos aspectos principales de su vida: su vida santa en este mundo y su glorioso traslado a un mundo mejor.
Su vida santa se describe dos veces en este capítulo: «Enoc caminó con Dios después de engendrar a Matusalén» (Génesis 5:22), y luego nuevamente: «Enoc caminó con Dios» (Génesis 5:24). Caminar con Dios significa practicar una verdadera fe, porque ¿qué es la piedad sino vivir en comunión con Dios? Las personas impías viven apartadas de él y en contra de él, pero las personas piadosas viven con él. Esto incluye reconciliarse con Dios, porque dos personas no pueden caminar juntas si no están de acuerdo (Amós 3:3).
Caminar con Dios también significa tenerlo siempre presente y vivir como quienes están bajo su mirada. Significa vivir en comunión cercana con Dios tanto en la adoración como en la vida diaria. Significa hacer de la palabra de Dios nuestra guía y de su gloria nuestra meta en todo lo que hacemos. Significa esforzarnos constantemente por agradarle y evitar todo lo que le ofende. Significa someternos a su voluntad, participar en sus propósitos y vivir como sus hijos amados.
La fe de Enoc también se distinguía por su excelencia. Parece haber estado completamente libre del amor a este mundo. No solo caminó detrás de Dios, como lo hacen todos los creyentes verdaderos, sino que caminó con Dios, como si ya estuviera viviendo en el cielo. Vivió por encima del nivel común, no solo por encima de otras personas, sino también por encima de muchos otros santos. No fue solamente bueno en tiempos malos, sino el mejor en tiempos buenos.
También parece haber ayudado activamente a otros en su vida espiritual. Servir como sacerdote se describe como caminar delante de Dios (1 Samuel 2:30, 1 Samuel 2:35; Zacarías 3:7). Enoc parece haber sido sacerdote del Dios Altísimo y, al igual que Noé, de quien también se dice que caminó con Dios, fue un predicador de justicia. Asimismo, profetizó acerca de la segunda venida de Cristo (Judas 1:14). El Espíritu Santo no dice: «Enoc vivió», sino: «Enoc caminó con Dios», porque esa es la verdadera vida de una persona buena.
Esta fue la obra de la vida de Enoc, su deber constante y su preocupación permanente. Mientras otros vivían para sí mismos y para el mundo, él vivía para Dios. También fue el gozo y el sostén de su vida. Para él, la comunión con Dios era mejor que la vida misma: «Para mí, el vivir es Cristo» (Filipenses 1:21).
También se señala cuándo comenzó su vida de fe. Vivió sesenta y cinco años y engendró a Matusalén, pero después de eso caminó con Dios. Esto parece indicar que no llegó a ser especialmente conocido por su piedad sino hasta entonces. Al principio, quizá caminaba de una manera muy parecida a la de los demás. Los grandes santos normalmente no alcanzan la madurez de una sola vez, sino gradualmente.
Su vida de fe también duró mucho tiempo. Caminó con Dios durante trescientos años, mientras permaneció en este mundo. Un hipócrita no perseverará siempre en la oración, pero el creyente verdadero, que actúa movido por un principio interior genuino y escoge la fe por convicción propia, seguirá caminando con Dios hasta el final (Salmo 104:33). Vive de una manera que anticipa vivir con Dios para siempre.
Enoc tampoco murió como los demás. Génesis 5:24 dice: «Ya no estaba allí, porque Dios se lo llevó». Hebreos 11:5 explica que fue llevado para que no viera la muerte y que no fue encontrado, porque Dios se lo había llevado. Fue retirado de este mundo de una manera diferente de la muerte común.
Esto ocurrió cuando tenía 365 años, lo cual todavía era una edad temprana para ese tiempo. La mayoría de los patriarcas anteriores al diluvio vivieron mucho más que eso. Tal vez Dios se lo llevó porque el mundo, que se estaba corrompiendo, ya no era digno de él. O quizá porque estaba tan por encima del mundo y tan cansado de él que deseaba ser llevado pronto. También es posible que su obra ya estuviera terminada y que terminara temprano porque se había dedicado a ella con mucho cuidado. Con frecuencia, Dios se lleva antes a quienes ama más; y lo que pierden en la tierra lo ganan en el cielo.
Además, esto ocurrió cuando todos los patriarcas mencionados en este capítulo todavía vivían, excepto Adán, que había muerto 57 años antes, y Noé, que nacería 69 años después. Adán y Noé tenían otras evidencias claras que sostenían su fe, pero para los demás, que fueron testigos del traslado de Enoc o pudieron haber oído hablar de él, este acontecimiento fue una gran ayuda para su fe y su esperanza acerca de la vida después de la muerte.
La manera en que se describe su traslado también es significativa: «Ya no estaba allí, porque Dios se lo llevó». Esto significa que ya no estaba en este mundo. No fue el fin de su existencia, sino solamente el fin de su vida aquí. No fue encontrado, como lo explica el apóstol a partir del Antiguo Testamento griego. Ni sus amigos ni, como algunos piensan, sus enemigos pudieron encontrarlo.
Es posible que sus amigos lo buscaran, como los hijos de los profetas buscaron a Elías (2 Reyes 2:17). Sus enemigos también pudieron haberlo buscado, con la intención de matarlo porque odiaban su piedad seria. Su profecía muestra que en aquellos días había pecadores impíos que hablaban con dureza y, probablemente, también actuaban con dureza contra el pueblo de Dios (Judas 1:15). Pero Dios escondió a Enoc de ellos, no debajo del cielo, sino en el cielo.
Dios lo llevó, en cuerpo y alma, al paraíso celestial por medio del ministerio de los ángeles, tal como más adelante llevaría a Elías. Enoc fue transformado, como serán transformados los santos que todavía estén vivos cuando Cristo regrese. Cuando muere una persona buena, Dios se la lleva, la conduce a su hogar y la recibe consigo.
El apóstol añade que, antes de ser llevado, Enoc recibió este testimonio: que había agradado a Dios. Ese fue el buen testimonio que recibió. Caminar con Dios agrada a Dios. No podemos caminar con Dios de una manera que le agrade si no lo hacemos por fe. Dios mismo honra a quienes, por la fe, caminan con él y le agradan. Él los reconoce ahora y dará testimonio de ellos delante de los ángeles y de las personas en el gran día.
Quienes viven vidas santas en este mundo descubrirán que su partida de él es verdaderamente bendecida. El traslado de Enoc no solo fue una evidencia para la fe de que existe una vida futura y de que el cuerpo puede existir allí en gloria, sino también un estímulo para todos los que caminan con Dios a esperar estar con él para siempre. Una piedad extraordinaria será coronada con un honor extraordinario.
De este capítulo
Génesis 5:1
"Esta es la lista de los descendientes de Adán. Cuando Dios creó al hombre, lo hizo semejante a él;"
Génesis 5:2
"los creó varón y mujer, y les dio su bendición. El día en que fueron creados, Dios dijo: «Se llamarán hombres»."
Génesis 5:3
"Adán tenía ciento treinta años cuando nació su hijo, al que llamó Set y que era semejante a él en todo."
Génesis 5:4
"Después de esto, Adán vivió ochocientos años más y tuvo otros hijos e hijas;"
Génesis 5:5
"así que vivió novecientos treinta años en total. A esa edad murió."
Génesis 5:6
"Set tenía ciento cinco años cuando nació su hijo Enós."
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