Versículo destacado
Génesis 49:28 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" Estas son las doce tribus de Israel, y esto es lo que su padre dijo a sus hijos al dar a cada uno su bendición. "
Génesis 49:28
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
26 Tu padre te bendijo más de lo que mis padres me bendijeron. Hasta el fin de los montes eternos, estas bendiciones estarán sobre la cabeza de José, que fue escogido entre sus hermanos.
27 Benjamín es un lobo feroz que por la mañana se come a su víctima y por la tarde reparte las sobras.
28 Estas son las doce tribus de Israel, y esto es lo que su padre dijo a sus hijos al dar a cada uno su bendición.
29 Un día, Jacob dio esta orden a sus hijos: Ya me falta poco para morir. Entiérrenme junto a mis antepasados en la cueva que está en el terreno de Efrón el hitita,
30 allá en la tierra de Canaán; es decir, la cueva que está en Macpelá, frente a Mamré, la que Abraham compró junto con el terreno mismo de Efrón para que fuera el sepulcro de la familia.
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Aquí se resumen las bendiciones que Jacob dio a sus hijos en Génesis 49:28. Rubén, Simeón y Leví fueron señalados por el desagrado de su padre; sin embargo, Jacob todavía dice que bendijo a cada uno conforme a su bendición. Ninguno de ellos fue rechazado como Esaú. Aunque enfrentemos las reprensiones de la Palabra de Dios o de su providencia, si todavía pertenecemos a su pacto, tenemos un lugar y un nombre entre su pueblo, y esperamos participar de la Canaán celestial, debemos seguir considerándonos bendecidos.
Jacob también dio instrucciones solemnes acerca de su sepultura, repitiendo lo que ya le había dicho a José. Observemos cómo habla ahora de la muerte, mientras está a punto de morir: «Estoy a punto de reunirme con mi pueblo» (Génesis 49:29). Es sabio pensar en la muerte de la manera más esperanzadora posible, para que su temor disminuya. Aunque la muerte nos separa de nuestros hijos y de nuestro pueblo en este mundo, nos reúne con nuestros padres y con nuestro pueblo en el mundo venidero.
Es posible que Jacob haya hablado así de la muerte para darles a sus hijos una razón para sepultarlo en Canaán. En efecto, les estaba diciendo: «Mi alma debe ir a estar con los espíritus de los justos hechos perfectos; por eso, sepúltenme junto a mis padres, Abraham e Isaac, y junto a sus esposas» (Génesis 49:31). Su corazón estaba puesto en esto, no principalmente por amor a su tierra natal, sino por su fe en la promesa de Dios de que Canaán pertenecería algún día a sus descendientes. De esta manera, mantuvo la tierra prometida presente en la mente de sus hijos y avivó tanto su deseo de recibirla como su esperanza en ella.
También dio instrucciones muy precisas acerca del lugar, incluyendo su ubicación y la compra que Abraham había hecho del sepulcro (Génesis 49:30, Génesis 49:32). Jacob temía que, después de diecisiete años en Egipto, sus hijos hubieran olvidado Canaán, incluso el lugar donde allí estaban sepultados sus antepasados. Tal vez también temía que los cananeos cuestionaran el derecho de su familia sobre ese lugar. Por eso mencionó cuidadosamente el sitio y habló de la compra aun mientras moría, no solo para evitar cualquier confusión, sino también para mostrar cuánto seguía teniendo presente aquella tierra. Es, y debe ser, un gran consuelo para los creyentes que están muriendo fijar sus pensamientos en la Canaán celestial y en el descanso que esperan recibir allí después de la muerte.
Luego viene la muerte de Jacob, en Génesis 49:33. Cuando terminó tanto su bendición como sus instrucciones, y completó así su testimonio, se dedicó a su última tarea. Se preparó para morir recogiendo los pies en la cama, de modo que pudiera acostarse, no solo como alguien que acepta la muerte con paciencia, sino también como quien se dispone gustosamente a descansar, ahora que estaba cansado. El sentido es: «Me acostaré y dormiré».
Entonces entregó su espíritu en las manos de Dios, el Padre de los espíritus; entregó su último aliento. Su alma, ya liberada de la carga del cuerpo, pasó a estar con la comunidad de los fieles, donde hay gozo y bendición. Se reunió con su pueblo. Si el pueblo de Dios es también nuestro pueblo, entonces la muerte nos reunirá con ellos.
De este capítulo
Génesis 49:1
"Jacob llamó a sus hijos y les dijo: Acérquense, y les diré lo que les sucederá en el futuro:"
Génesis 49:2
"Acérquense para oír, hijos de Jacob; escuchen a su padre Israel."
Génesis 49:3
"Tú, Rubén, eres mi hijo mayor, mi fuerza y el primer fruto de mi vigor, el primero en honor y poder."
Génesis 49:4
"Pero ya no serás el primero, porque eres como un torrente incontenible, pues deshonraste mi cama al acostarte con mi concubina."
Génesis 49:5
"Simeón y Leví son hermanos; sus armas son instrumentos de violencia."
Génesis 49:6
"¡Jamás quiero estar presente en el lugar de sus reuniones! Pues, cuando estaban enojados, mataron gente y, por puro capricho, les rompieron las patas a los toros."
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