Versículo destacado
Génesis 3:9 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" Pero Dios el Señor llamó al hombre y le preguntó: —¿Dónde estás? "
Génesis 3:9
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
7 En ese momento se les abrieron los ojos, y ambos se dieron cuenta de que estaban desnudos. Entonces cosieron hojas de higuera y se cubrieron con ellas.
8 El hombre y su mujer oyeron que Dios el Señor caminaba por el jardín a la hora en que sopla el viento de la tarde, y corrieron a esconderse de él entre los árboles del jardín.
9 Pero Dios el Señor llamó al hombre y le preguntó: —¿Dónde estás?
10 El hombre respondió: —Oí que andabas por el jardín y tuve miedo porque estoy desnudo; por eso me escondí.
11 Entonces Dios le preguntó: —¿Quién te ha dicho que estás desnudo? ¿Acaso comiste del fruto del árbol del que te dije que no comieras?
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Aquí tenemos a Adán y Eva, los primeros seres humanos, llevados ante el Juez justo del cielo y de la tierra. Dios no está sujeto a formalidades legales, pero aun así trata con ellos con completa justicia, de modo que se demuestra que tiene razón en lo que dice. Observemos primero la sorprendente pregunta con la que Dios buscó a Adán y lo llamó a rendir cuentas: «¿Dónde estás?». Dios no preguntaba porque le faltara información; estaba comenzando el caso contra Adán.
Algunos entienden esta pregunta como una expresión de tristeza: «Pobre Adán, ¿qué te ha pasado?». «¡Ay de ti!», como la interpretan algunos. Es como si Dios estuviera diciendo: «¿Cómo caíste del lugar de favor que te había dado? Eras mi amigo, yo había hecho tanto por ti y habría hecho aún más. ¿Ahora te has apartado de mí y te has arruinado?». Sin embargo, es más probable que fuera una pregunta destinada a dejar al descubierto la culpa de Adán y a humillarlo: «¿Dónde estás ahora?». No se refería al lugar donde estaba dentro del jardín, sino a la condición en la que se encontraba. «¿Esto es todo lo que ganaste al comer del fruto prohibido? Querías ser como yo, y ahora te estás escondiendo de mí».
Debemos reflexionar seriamente en esto si nos hemos apartado de Dios por causa del pecado. Estamos lejos de todo lo bueno, rodeados de enemigos, bajo el poder de Satanás y en el camino hacia la ruina. La pregunta de Dios a Adán también fue una búsqueda llena de gracia, destinada a recuperarlo. Si Dios no lo hubiera llamado, la condición de Adán habría sido tan desesperada como la de los ángeles caídos. Esta oveja perdida habría seguido vagando si el buen Pastor no la hubiera buscado, recordándole dónde estaba, dónde no debía estar y dónde jamás podría encontrar felicidad o paz. Si los pecadores tan solo consideran dónde se encuentran, no descansarán hasta volver a Dios.
La respuesta de Adán fue temblorosa: «Escuché tu voz en el jardín y tuve miedo» (Génesis 3:10). No confiesa claramente su pecado, pero sí reconoce lo suficiente para mostrar su vergüenza y su temor. Así suelen actuar las personas después de hacer algo malo. Cuando se les pregunta, admiten solo lo que no pueden negar. Adán tenía miedo porque estaba desnudo, no solo sin protección, sino también descubierto y avergonzado de presentarse ante Dios. Tenemos buenas razones para temer acercarnos a Dios si no estamos vestidos con la justicia de Cristo, es decir, si no somos considerados justos delante de Dios por medio de Cristo. Solo esa justicia puede protegernos y cubrir nuestra vergüenza. Por eso, vistámonos del Señor Jesucristo y acerquémonos a Dios con una confianza humilde.
De este capítulo
Génesis 3:1
"La serpiente era más astuta que todos los animales salvajes que Dios el Señor había creado, y le preguntó a la mujer: —¿De modo que Dios les ha dicho que no coman del fruto de ningún árbol del jardín?"
Génesis 3:2
"La mujer le respondió: —Podemos comer del fruto de cualquier árbol,"
Génesis 3:3
"excepto del árbol que está en medio del jardín. Dios nos ha dicho que no debemos comer ni tocar el fruto de ese árbol, porque, si lo hacemos, moriremos."
Génesis 3:4
"Pero la serpiente le dijo a la mujer: —Eso no es cierto. No morirán."
Génesis 3:5
"Dios sabe muy bien que, cuando ustedes coman del fruto de ese árbol, podrán saber lo que es bueno y lo que es malo, y entonces serán como Dios."
Génesis 3:6
"La mujer vio que el fruto del árbol era hermoso, y deseó comerlo y llegar a tener entendimiento. Así que cortó uno de los frutos y se lo comió. Después se lo dio a su esposo, y él también comió."
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