Versículo destacado
Génesis 26:12 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" Ese año Isaac sembró en aquel lugar y recogió una muy buena cosecha, pues el Señor lo bendijo. "
Génesis 26:12
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
10 Pero Abimélec le dijo: —¿Por qué nos has hecho esto? Por poco alguno del pueblo se habría acostado con tu esposa, y tú nos habrías hecho pecar.
11 Entonces Abimélec ordenó a todo su pueblo: —Si alguien molesta a este hombre o a su esposa, será condenado a muerte.
12 Ese año Isaac sembró en aquel lugar y recogió una muy buena cosecha, pues el Señor lo bendijo.
13 Se hizo muy rico y llegó a tener muchas posesiones.
14 Eran tantas sus ovejas y vacas, y tantos sus siervos, que los filisteos le tenían envidia.
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Aquí vemos las señales del favor de Dios hacia Isaac. Dios lo bendijo, lo prosperó y hizo que todo lo que tenía tuviera éxito. Primero, su grano creció de una manera extraordinaria, como vemos en Génesis 26:12. Isaac no tenía tierras propias, sino que rentaba tierras de los filisteos y las sembraba. Esto debe animar a los arrendatarios de escasos recursos que trabajan honradamente en las tierras de otra persona, porque Dios bendijo a Isaac con una cosecha abundante. Recogió cien veces más de lo que había sembrado, y el momento también fue significativo: ocurrió durante el mismo año en que hubo hambre en la tierra. Mientras otros apenas podían recoger lo suficiente, él cosechó con gran abundancia. Compárese con Isaías 65:13 y Salmo 37:19.
Después aumentó su ganado, como se menciona en Génesis 26:14. También tenía muchos siervos, a quienes empleaba y mantenía. Como aumentan los bienes de una persona, también aumentan quienes viven de ellos, como dice Eclesiastés 5:11. La bendición de Dios produjo crecimiento en cada área de la casa de Isaac.
Los filisteos mostraron lo contrario: lo envidiaron, como dice Génesis 26:14. Esto demuestra cuán vacío es el mundo, porque mientras más tiene una persona, más pueden envidiarla y atacarla los demás. ¿Quién puede resistir delante de la envidia? Véase Proverbios 27:4 y también Eclesiastés 4:4. Esto también muestra la corrupción de la naturaleza humana, porque es un corazón triste el que se aflige por el bien de otra persona, como si nuestra vida tuviera que empeorar porque a nuestro prójimo le va mejor.
Ya habían mostrado su mala voluntad hacia la familia de Isaac al tapar los pozos que su padre había cavado, como se relata en Génesis 26:15. Fue un acto malicioso. Como ellos no tenían rebaños propios que usaran esos pozos, tampoco quisieron dejárselos a nadie más. Así de insensata puede ser la malicia. También fue una traición al pacto de amistad que habían hecho con Abraham en Génesis 21:31-32. El mal genio y la mala disposición terminan rompiendo cualquier vínculo.
Después expulsaron a Isaac de su territorio, en Génesis 26:16-17. El rey de Gerar comenzó a mirarlo con desconfianza. La casa de Isaac parecía una corte real, y su riqueza y sus siervos hacían que Abimelec pareciera menos importante. Por eso le dijeron que se alejara más. Estaban cansados de tenerlo cerca porque veían que el SEÑOR lo bendecía. En realidad, debieron querer que se quedara, pues ellos también podían haber recibido bendición por medio de él.
Isaac no luchó por sus derechos, aunque había hecho un acuerdo con ellos sobre las tierras que usaba. No insistió en el asunto ni intentó resolverlo por la fuerza, aunque se había vuelto muy poderoso. En cambio, se alejó tranquilamente de la ciudad real, quizá hacia una parte menos fértil del territorio. Debemos estar dispuestos a renunciar tanto a nuestros derechos como a nuestras comodidades antes que provocar pleitos. Una persona sabia y buena muchas veces se retirará para vivir en quietud, como Isaac, en vez de permanecer en un lugar elevado solo para convertirse en blanco de la envidia.
Isaac se mantuvo firme en su trabajo. Siguió cultivando la tierra y buscando pozos de agua, como muestran Génesis 26:18 y los versículos siguientes. Aunque se había vuelto muy rico, todavía se preocupaba por la condición de sus rebaños y ganados. Cuando las personas alcanzan una posición importante, deben cuidarse de no pensar que están por encima de su trabajo. Aunque lo habían obligado a alejarse de condiciones más fáciles y favorables, hizo lo mejor que pudo con la tierra a la que se había mudado. Eso es sabio para cualquiera.
Volvió a abrir los pozos que su padre había cavado, en Génesis 26:18, y por respeto a su padre conservó los mismos nombres. En nuestra búsqueda de la verdad, del agua viva de la enseñanza de Dios, es bueno aprovechar lo que descubrieron las generaciones anteriores, aun cuando errores posteriores lo hayan cubierto. Debemos buscar las sendas antiguas y los pozos que cavaron nuestros padres, pero que los enemigos de la verdad han tapado. También es bueno acudir a los mayores y aprender de ellos.
Sus siervos también cavaron nuevos pozos, en Génesis 26:19. Debemos aprovechar la luz de las generaciones anteriores, pero no detenernos allí. Todavía necesitamos edificar sobre ese fundamento y seguir aprendiendo, como dice Daniel 12:4. La verdad debe seguir extendiéndose y creciendo.
Mientras cavaba, Isaac enfrentó mucha oposición, como se relata en Génesis 26:20-21. Quienes abren las fuentes de la verdad deben esperar discusiones. Los dos primeros pozos recibieron los nombres de Esec y Sitna, que significan contienda y enemistad. Esto muestra varias cosas. Los bienes de este mundo con frecuencia provocan pleitos. Aun las personas más tranquilas y pacíficas suelen encontrar oposición, como dice Salmo 120:7. Jeremías fue un hombre de contienda, según Jeremías 15:10, y hasta Cristo, el Príncipe de paz, enfrentó oposición.
También es una misericordia tener suficiente agua sin tener que pelear por ella. Cuanto más común sea esa bendición, más agradecidos debemos estar por ella. Finalmente, Isaac se mudó a un lugar tranquilo. Se aferró a su manera pacífica de vivir en vez de devolver el golpe y no quiso vivir entre personas que odiaban la paz, como dice Salmo 120:6. Valoró la quietud más que la victoria. Cavó otro pozo y, esta vez, no discutieron por él, en Génesis 26:22. Quienes buscan la paz, con el tiempo encontrarán la paz. Las personas que procuran conservar la calma por lo general lo logran. Isaac era muy distinto de su hermano Ismael, quien, según Génesis 16:12, se aferraría a lo que consideraba suyo frente al mundo entero, tuviera razón o no. Su ejemplo nos muestra con claridad qué clase de persona conviene imitar.
Llamaron a ese pozo Rehobot, que significa espacio suficiente o ensanchamiento. Los dos primeros pozos representan la tierra, que es estrecha y está llena de conflictos. Las personas no pueden prosperar allí sin sentir la presión de quienes las rodean. Este pozo nos señala el cielo, donde hay amplitud y paz, y espacio suficiente para muchos, porque allí hay muchas moradas.
Isaac también permaneció firme en su fe y se mantuvo cerca de Dios. Dios se le apareció bondadosamente en Génesis 26:24. Cuando los filisteos lo expulsaron y siguieron causándole problemas, Dios lo visitó y le dio una nueva seguridad de su favor. Cuando las personas demuestran ser falsas y poco amables, podemos consolarnos con esto: Dios es fiel y bondadoso. Muchas veces lo deja ver con mayor claridad cuando estamos más decepcionados de las personas.
Cuando Isaac llegó a Beerseba, en Génesis 26:23, probablemente se sentía preocupado por su vida inestable y por no poder permanecer mucho tiempo en ningún lugar. En medio de esas inquietudes, esa misma noche Dios le dio consuelo y fortaleció su alma. Isaac quizá temía que los filisteos tampoco le permitieran descansar allí, pero Dios le dijo: «No temas, yo estoy contigo y te bendeciré». Quienes saben que Dios va con ellos adondequiera que vayan pueden avanzar en paz.
Isaac tampoco descuidó su deber para con Dios. Allí edificó un altar e invocó el nombre del SEÑOR, en Génesis 26:25. Adondequiera que vayamos, debemos llevar nuestra fe con nosotros.
Es posible que los altares y los actos de adoración de Isaac molestaran a los filisteos y los hicieran mostrarse aún más hostiles hacia él. Aun así, continuó cumpliendo con su deber, aunque eso lo expusiera a su mala voluntad.
El consuelo y el ánimo que Dios nos da en su palabra deben impulsarnos a practicar toda forma de devoción. De esta manera, Dios es honrado y se mantiene viva nuestra comunión cercana con él.
De este capítulo
Génesis 26:1
"En aquel tiempo hubo una gran escasez de alimentos en toda esa región, además de la que hubo cuando Abraham aún vivía. Por eso Isaac se fue a Guerar, donde vivía Abimélec, rey de los filisteos."
Génesis 26:2
"Allí el Señor se le apareció y le dijo: No vayas a Egipto. Quédate donde yo te diga,"
Génesis 26:3
"y por ahora sigue viviendo en este país. Yo estaré contigo y te bendeciré, porque a ti y a tus descendientes les daré todas estas tierras. Así cumpliré la promesa que le hice a tu padre Abraham."
Génesis 26:4
"Haré que tus descendientes sean tantos como las estrellas del cielo y les daré todas estas tierras. Además, todas las naciones de la tierra serán bendecidas por medio de tus descendientes,"
Génesis 26:5
"porque Abraham me obedeció y cumplió mis órdenes, mis mandamientos, mis leyes y mis enseñanzas."
Génesis 26:6
"Entonces Isaac se quedó en Guerar."
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