Versículo destacado

Génesis 12:6 - Significado y aplicación

Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy

Traducción: Biblia BibleGuided — Español

" Abram atravesó toda aquella región hasta llegar a Siquem, donde está la encina sagrada de Moré. En aquel tiempo, los cananeos vivían en esa región. "

Génesis 12:6

menu_book El versículo en contexto

4 Abram salió de Harán tal como el Señor se lo había ordenado. Tenía setenta y cinco años cuando salió de allí para ir a la tierra de Canaán.

5 Se llevó consigo a su esposa Sarai y a su sobrino Lot, así como todas las cosas que tenían y la gente que habían adquirido en Harán. Cuando llegaron a Canaán,

6 Abram atravesó toda aquella región hasta llegar a Siquem, donde está la encina sagrada de Moré. En aquel tiempo, los cananeos vivían en esa región.

7 Allí el Señor se le apareció y le dijo: «Esta tierra se la daré a tu descendencia». Entonces Abram construyó un altar en honor del Señor, porque allí se le había aparecido.

8 Luego se fue a la región montañosa que está al este de la ciudad de Betel, y allí instaló su campamento. Betel quedaba al oeste de donde él había acampado, y la ciudad de Ai, al este. En ese lugar, Abram construyó otro altar e invocó el nombre del Señor.

auto_stories

Explora estudios bíblicos guiados

Sesiones estructuradas con notas, preguntas y perspectivas del asesor

Micro-Study 5 días

Las bienaventuranzas (microestudio de 5 días)

Un estudio breve sobre las bendiciones de Jesús y el camino del Reino.

Vista previa de la sesión 1:

Dichosos los humildes

schedule 6 min

Micro-Study 5 días

Salmos de consuelo (microestudio de 5 días)

Sesiones breves y tranquilizadoras basadas en los Salmos.

Vista previa de la sesión 1:

El cuidado del Pastor

schedule 5 min

lock_open Crea una cuenta gratis para guardar notas, dar seguimiento a tu progreso y desbloquear todas las sesiones

person_add Crear cuenta gratis

auto_stories Comentario de Bible Guided

Uno podría haber esperado que, después de que Abram recibiera un llamado tan extraordinario para ir a Canaán, algo grande sucediera al llegar allí. Tal vez lo habrían recibido con honor y respeto, y los reyes de Canaán se habrían inclinado rápidamente ante él. Pero eso no fue lo que ocurrió. Llegó sin llamar mucho la atención, porque Dios todavía quería que viviera por fe y que considerara Canaán, aun mientras vivía allí, como una tierra prometida. Observemos, en primer lugar, cuán poco consuelo encontró en la tierra misma.

No tenía la tierra para él solo. «En aquel tiempo, el cananeo estaba en la tierra». El territorio ya estaba habitado y pertenecía a los cananeos, quienes probablemente serían malos vecinos y peores propietarios. Por lo que podemos entender, Abram ni siquiera podía encontrar un lugar donde instalar su tienda si ellos no se lo permitían. Así que los cananeos malditos parecían estar en mejores condiciones que el bendecido Abram. Con frecuencia, los hijos de este mundo tienen más cosas de este mundo que los hijos de Dios.

Tampoco tenía allí un hogar permanente. Atravesó la tierra (Génesis 12:6), se trasladó a una montaña (Génesis 12:8) y siguió avanzando (Génesis 12:9). A veces, el destino de las personas buenas es vivir sin estabilidad y mudarse con frecuencia. David tuvo sus tiempos de andar errante y de cambiar de lugar (Salmos 56:8). Los cambios de esta vida suelen llevarnos por distintas circunstancias, así como Abram primero vivió en una llanura (Génesis 12:6) y después en una región montañosa (Génesis 12:8). Dios ha puesto una condición junto a otra.

Todo el pueblo de Dios debe considerarse extranjero y peregrino en este mundo. Por la fe, debe aferrarse a él con libertad, como si se tratara de un país ajeno. Abram vivió de esa manera (Hebreos 11:8-14). Mientras estemos en esta vida presente, debemos seguir avanzando, pasando de fortaleza en fortaleza, porque todavía no hemos llegado a nuestra meta.

Consideremos ahora cuánto consuelo tenía Abram en el Dios a quien seguía. Podía encontrar poca satisfacción al tratar con los cananeos que lo rodeaban, pero hallaba una profunda alegría en la comunión con el Dios que lo había llevado hasta allí y no lo había abandonado. La comunión con Dios se mantiene viva por medio de la palabra y la oración. De esa manera, conforme a la práctica de aquel tiempo, Abram mantuvo su comunión con Dios en la tierra donde vivía como peregrino.

Dios se apareció a Abram, probablemente en una visión, y le habló palabras de consuelo: «A tu descendencia daré esta tierra». Ningún lugar ni circunstancia de la vida puede impedirnos recibir las visitas llenas de gracia de Dios. Abram era un viajero sin estabilidad, rodeado de cananeos, pero aun allí se encontró con Aquel que lo veía y vivía con él. Los enemigos pueden separarnos de nuestras tiendas y de otras personas, pero no pueden separarnos de nuestro Dios. Y cuando Dios, en su fidelidad, aleja a su pueblo de sus amigos, compensa esa pérdida al aparecerse a ellos con su gracia.

Las promesas de Dios son seguras y satisfactorias para todos los que obedecen cuidadosamente sus mandamientos. Quienes dejan atrás algo querido por obedecer el llamado de Dios pueden confiar en que él les dará algo mucho mejor en su lugar. Abram había dejado su tierra natal, y Dios respondió, en efecto: «Yo te daré esta tierra» (Mateo 19:29). Dios también revela poco a poco su persona y su bondad a su pueblo. Primero había prometido mostrarle la tierra a Abram, y ahora le prometía dársela. A medida que crece la gracia, también crece el consuelo.

Es un gran consuelo recibir de Dios una tierra que él ha dado, no solo por su providencia, sino también por su promesa. Y las bendiciones para los hijos también son bendiciones para los padres. Dios dijo: «Yo la daré, no a ti, sino a tu descendencia». La promesa llegaría a cumplirse plenamente más adelante, por medio de los descendientes de Abram. Sin embargo, parece que Abram entendió esto como una promesa de una tierra aún mejor, de la cual aquella tierra era solo una representación. Él esperaba una patria celestial (Hebreos 11:16).

Abram también honró a Dios por medio de la adoración que Dios había establecido. Construyó un altar al Señor que se le había aparecido y proclamó el nombre del Señor (Génesis 12:7, Génesis 12:8). Lo hizo, en primer lugar, como una respuesta especial a la aparición de Dios. Cuando Dios vino a él, Abram construyó allí un altar, fijando su mirada en el Dios que se le había aparecido. Así correspondió a la visita de Dios y mantuvo su amistad con el cielo, mostrando que de su parte se proponía ser fiel. También le dio gracias a Dios por la promesa llena de gracia y demostró que confiaba en la palabra que Dios había pronunciado. Un creyente activo puede alabar sinceramente a Dios por una promesa que todavía no se ha cumplido y construir un altar para honrar al Dios que se aparece, aun antes de que se manifieste a su favor.

También lo hizo como una práctica habitual dondequiera que iba. Una vez que Abram llegó a Canaán, aunque allí solo era extranjero, estableció y mantuvo la adoración a Dios en su hogar. Dondequiera que tenía una tienda, Dios tenía un altar, y ese altar era santificado por la oración. Abram no prestaba atención únicamente al acto externo del sacrificio. También se tomaba en serio buscar a Dios e invocar su nombre, que es el sacrificio espiritual en el que Dios se deleita. Enseñaba acerca del nombre del Señor; es decir, instruía a su familia y a sus vecinos en el conocimiento del Dios verdadero y de su camino santo. Las personas que había reunido en Harán y que ahora estaba formando como seguidores todavía necesitaban más enseñanza.

Quienes quieran demostrar que son verdaderos hijos del fiel Abram y recibir la bendición de Abram deben tomar muy en serio el deber de mantener la adoración habitual de Dios, especialmente en sus familias, siguiendo el ejemplo de Abram. El culto familiar es una buena práctica antigua. No es una invención reciente, sino la costumbre ancestral de todos los santos. Abram era muy rico, tenía un hogar numeroso, vivía sin estabilidad y estaba rodeado de enemigos; aun así, dondequiera que instalaba su tienda, construía un altar. Dondequiera que vayamos, no dejemos de llevar nuestra fe con nosotros.

IA cristiana que tiene en cuenta tu denominación

Aplica Génesis 12:6 a tu vida hoy

Recibe orientación basada en las Escrituras, consciente de tu denominación y personalizada para tu situación.

1 Haz tu pregunta arrow_forward 2 Considera tu tradición arrow_forward 3 Aplica las Escrituras

✓ No necesitas tarjeta de crédito • ✓ 100 % privado • ✓ Obtén 30 créditos gratis para comenzar

De este capítulo

Oración diaria

Recibe por correo electrónico una reflexión bíblica diaria

Comienza cada mañana con un versículo, una oración y un siguiente paso sencillo.

Gratis. Cancela tu suscripción cuando quieras. Nunca compartimos tu correo electrónico.

Aviso importante: Esta guía bíblica no sustituye la atención profesional de salud mental. Si estás experimentando síntomas de una crisis, comunícate con la Línea 988 de Prevención del Suicidio y Crisis o busca ayuda profesional inmediata.

Bible Guided ofrece orientación basada en la fe y debe complementar, no reemplazar, el apoyo terapéutico profesional.