Versículo destacado
Efesios 5:21 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" Estén sujetos unos a otros por reverencia a Cristo. "
Efesios 5:21
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
19 Háblense unos a otros con salmos, himnos y cantos espirituales, y canten y alaben de todo corazón al Señor.
20 Den siempre gracias a Dios el Padre por todas las cosas, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.
21 Estén sujetos unos a otros por reverencia a Cristo.
22 Las esposas deben estar sujetas a sus esposos como al Señor.
23 Porque el esposo es cabeza de la esposa, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo; y él es también su Salvador.
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Aquí el apóstol comienza a enseñar acerca de los deberes que las personas tienen en sus diferentes relaciones. Como regla general para todos esos deberes, presenta el mandato de Efesios 5:21. Los cristianos deben someterse unos a otros y estar dispuestos a llevar las cargas de los demás. No deben ponerse por encima de los demás, gobernarse unos a otros ni actuar como si pudieran establecer las reglas para todos.
Pablo mismo mostró este espíritu cristiano, pues se hizo de todo para todos. Nosotros también debemos tener un espíritu amable y dispuesto a ceder, listos para cumplir los deberes correspondientes al lugar que Dios nos ha dado en la vida. Esto debe hacerse en el temor de Dios, es decir, de una manera que concuerde con la reverencia que le tenemos, por amor a él y con una conciencia que desea honrarlo. De esta manera demostramos que verdaderamente tememos a Dios.
Cuando existe esta humildad y sumisión mutuas, los deberes de todas las relaciones se cumplen mejor. Desde Efesios 5:22 hasta el final del pasaje, Pablo habla de los deberes de esposos y esposas. Lo hace de una manera claramente cristiana: presenta a la iglesia como ejemplo de la sumisión de la esposa, y a Cristo como ejemplo del amor del esposo.
El deber de las esposas es someterse a sus esposos en el Señor (Efesios 5:22). Esto incluye honrarlos y obedecerlos, y hacerlo por amor. Deben hacerlo porque Dios lo ha ordenado; por eso, su obediencia es en realidad obediencia al Señor. O quizá Pablo quiere decir que, así como los creyentes están dedicados a Dios y se someten a él, las esposas deben mostrar ese mismo espíritu dispuesto hacia sus esposos.
Del primer sentido aprendemos que, cuando cumplimos fielmente nuestros deberes hacia otras personas, obedecemos y agradamos a Dios mismo. Del segundo aprendemos que Dios no solo exige deberes relacionados directamente con él, sino también los que tienen que ver con nuestro prójimo. Pablo da la razón de esta sumisión: el esposo es cabeza de la esposa (Efesios 5:23).
La imagen proviene del cuerpo humano. La cabeza es el centro de la razón, la sabiduría y el conocimiento, y es la fuente de los sentidos y del movimiento. Por eso es más excelente que el resto del cuerpo. Dios le dio al hombre un lugar de liderazgo desde la creación, y ese lugar forma parte del orden original del matrimonio: «Tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti». Cualquier dificultad que provenga de esto es resultado de la entrada del pecado en el mundo.
En general, el hombre también tiene, y debe tener, mayor sabiduría y conocimiento. Por eso es cabeza, así como Cristo es cabeza de la iglesia. Existe una semejanza entre la autoridad de Cristo sobre la iglesia y la responsabilidad del esposo como cabeza, porque ambas fueron ordenadas por Dios. Pablo añade que Cristo es el Salvador del cuerpo.
Cristo ejerce su autoridad sobre la iglesia para el bien de ella: la salva del mal y le provee lo que es bueno. De la misma manera, el esposo debe procurar la protección y el bienestar de su esposa. Por esa razón, ella debe someterse a él con mayor disposición. Así que Pablo dice: «Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo» (Efesios 5:24); es decir, en todo aquello en lo que su autoridad se extiende legítimamente, y en todo lo que sea lícito y compatible con el deber hacia Dios.
Por otro lado, el deber de los esposos es amar a sus esposas (Efesios 5:25). Sin amor, abusarían de su posición de liderazgo. Cuando este amor está presente como debe estarlo, incluye naturalmente los demás deberes del matrimonio. Se trata de un amor especial y particular, requerido para el bien de la esposa.
El amor de Cristo por la iglesia es el modelo para este amor. Su amor es sincero, puro, fuerte y constante, aunque la iglesia tenga faltas y fracasos. La grandeza de su amor se manifestó en que se entregó a la muerte por ella. Observemos que Pablo presenta la sumisión de la iglesia a Cristo como modelo para las esposas, y el amor de Cristo por la iglesia como modelo para los esposos. Puesto que a ambos se les da un ejemplo que seguir, y puesto que se exige tanto de cada uno, ninguno tiene razón para quejarse del mandato de Dios.
Lo que Dios pide de los esposos —que amen a sus esposas— compensa la sumisión que pide de las esposas. Y la sumisión que se requiere de la esposa es una respuesta plena al amor que el esposo le debe. Después de mencionar el amor de Cristo por la iglesia, Pablo lo explica con más detalle al mostrar por qué Cristo se entregó por ella: para santificarla en esta vida y glorificarla en la vida venidera.
Se entregó para santificarla y limpiarla «en el lavamiento del agua por la palabra» (Efesios 5:26). Esto significa que da a su pueblo una naturaleza santa y lo libera de la culpa, la contaminación y el poder del pecado. Entre los medios que usa están las señales establecidas del evangelio, especialmente el bautismo, así como la predicación y la recepción del evangelio.
También se entregó para presentarse a sí mismo la iglesia (Efesios 5:27). El Dr. Lightfoot piensa que Pablo se refiere a los cuidadosos lavamientos que practicaban los judíos para purificarse. Se aseguraban de que nada impidiera que el agua llegara a cada parte del cuerpo y de que ninguna mancha o suciedad quedara sin lavar. Otros piensan que Pablo tiene en mente una prenda recién salida de las manos del lavandero, limpia de manchas y estirada hasta quedar sin arrugas, ya fueran nuevas o formadas por el uso prolongado.
El propósito de Cristo es presentarse a sí mismo la iglesia en el gran día como una iglesia gloriosa, perfecta en conocimiento y santidad, sin que quede en ella ninguna mancha, arruga o cosa semejante. No permanecerá en ella nada deformado ni impuro. Será completamente agradable a sus ojos, santa y sin defecto, libre hasta de los más pequeños restos de pecado. La iglesia en conjunto, y los creyentes individualmente, no estarán libres de manchas ni arrugas hasta que lleguen a la gloria.
A partir de estos dos versículos debemos notar que la gloria de la iglesia es el objetivo de su santificación. Quienes son santificados ahora son los que serán glorificados después. Por eso, los esposos deben amar a sus esposas como a sus propios cuerpos (Efesios 5:28). Puesto que la esposa llega a ser una con su esposo, no por naturaleza, sino en la vida civil y relacional, esto es una razón para que él la ame con la misma calidez y afecto con que se ama a sí mismo.
«Porque nadie aborreció jamás su propia carne» (Efesios 5:29); es decir, ninguna persona sana ha llegado a odiarse verdaderamente, por marcadas que estén sus debilidades o defectos. Más bien, el hombre alimenta y cuida su propio cuerpo. Lo trata con cuidado y ternura, y procura proveerle lo que es útil y bueno, como alimento, ropa y otras necesidades.
Así como el Señor alimenta y cuida a la iglesia, dándole todo lo que considera necesario o bueno para ella, también cuida de todo lo que conduce a su felicidad y bienestar duraderos. El apóstol añade: «Porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos» (Efesios 5:30). Da esto como razón por la que Cristo alimenta y cuida a la iglesia: todos los que pertenecen a ella son miembros de su cuerpo, es decir, de su cuerpo espiritual.
También podemos decir que somos miembros que proceden de su cuerpo. Toda la gracia y la gloria que tiene la iglesia provienen de Cristo, así como Eva fue tomada de Adán. Sin embargo, como señala un escritor, la Escritura a menudo habla de un todo mencionando sus partes. Por eso, aquí, mediante las palabras «cuerpo, carne y huesos», debemos entender a Cristo mismo. El significado es que somos miembros de Cristo.
«Por esto», porque Cristo y su iglesia son uno, «dejará el hombre a su padre y a su madre». El apóstol se refiere a las palabras de Adán cuando Eva le fue dada como ayuda idónea (Génesis 2:24). Esto no significa que, al casarse, el hombre deje de tener deberes hacia sus demás familiares. Significa que esta relación debe ocupar el primer lugar, porque el vínculo entre esposo y esposa es más estrecho que cualquier otro. El hombre debe estar dispuesto a dejar cualquier otra relación terrenal antes que a su esposa.
«Y los dos serán una sola carne»; es decir, mediante el matrimonio quedan unidos como uno solo. «Grande es este misterio» (Efesios 5:32). Las palabras de Adán que el apóstol acaba de citar hablan claramente del matrimonio. Pero también contienen un significado espiritual oculto acerca de la unión entre Cristo y su iglesia. El matrimonio de Adán con la madre de todos nosotros era una imagen de esa unión. No fue establecido principalmente para representar esa realidad, pero de manera natural apuntaba a ella por la semejanza que existe entre ambas. «Mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia».
Después de esto, el apóstol concluye esta parte de su enseñanza con un breve resumen del deber de los esposos y las esposas (Efesios 5:33). «Sin embargo», aunque hay un significado espiritual profundo, el sentido claro y directo también se aplica a ustedes: que cada esposo ame a su esposa como a sí mismo, con un afecto sincero, especial, constante y fuerte, como el amor que siente por sí mismo. Y que la esposa respete a su esposo. El respeto incluye amor y estima, que la llevan a querer agradarlo, así como una cautela apropiada para no ofenderlo innecesariamente. La voluntad de Dios y la norma para esta relación son que la esposa respete a su esposo.
De este capítulo
Efesios 5:1
"Ustedes, como hijos amados de Dios, procuren imitarlo."
Efesios 5:2
"Traten a todos con amor, de la misma manera que Cristo nos amó y se entregó por nosotros como ofrenda y sacrificio de olor agradable a Dios."
Efesios 5:3
"Ustedes deben comportarse como corresponde al pueblo santo: ni siquiera hablen de inmoralidad sexual, de ninguna otra clase de impureza ni de avaricia."
Efesios 5:4
"No digan indecencias, tonterías ni vulgaridades, porque estas cosas no convienen; más bien alaben a Dios."
Efesios 5:5
"Pues tengan por cierto que quien comete inmoralidades sexuales, hace cosas impuras o se deja llevar por la avaricia —que es una especie de idolatría— no puede tener parte en el reino de Cristo y de Dios."
Efesios 5:6
"Que nadie los engañe con palabras huecas, porque precisamente por estas cosas viene el terrible castigo de Dios sobre quienes no lo obedecen."
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