Versículo destacado

Colosenses 4:7 - Significado y aplicación

Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy

Traducción: Biblia BibleGuided — Español

" Nuestro querido hermano Tíquico, que ha sido un ayudante fiel y ha servido al Señor conmigo, les llevará noticias mías. "

Colosenses 4:7

menu_book El versículo en contexto

5 Compórtense sabiamente con los no creyentes y aprovechen bien el tiempo.

6 Su conversación debe ser siempre agradable y de buen gusto, y también deben saber cómo responder a cada uno.

7 Nuestro querido hermano Tíquico, que ha sido un ayudante fiel y ha servido al Señor conmigo, les llevará noticias mías.

8 Por esto lo envío a ustedes: para que les diga cómo estamos y los anime.

9 Con él también va Onésimo, nuestro querido y fiel hermano, que es uno de ustedes. Ellos les contarán todo lo que sucede por aquí.

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auto_stories Comentario de Bible Guided

Al final de esta carta, el apóstol Pablo honra a varios amigos al mencionar sus nombres. Sus nombres han quedado preservados junto con palabras de respeto, y la iglesia ha conservado ese testimonio desde entonces. Comienza con Tíquico, a quien envió para llevar esta carta a los colosenses. Pablo no escribe en detalle acerca de su propia situación, porque Tíquico podía contarles personalmente todo con mayor amplitud.

Pablo sabía que los colosenses querrían saber cómo se encontraba. Las iglesias naturalmente se interesan por los ministros fieles y desean conocer su situación. Por eso describe a Tíquico como un hermano amado y un ministro fiel. Aunque Pablo era un gran apóstol, llamaba con gusto hermano —e incluso hermano amado— a un ministro fiel. La fidelidad es verdaderamente hermosa y merece nuestro amor y respeto.

Tíquico también es llamado consiervo en el Señor. Los ministros son siervos de Cristo y consiervos unos de otros. Sirven al mismo Señor, aunque sus dones y responsabilidades sean diferentes. El ministerio del evangelio adquiere mucha fuerza y belleza cuando los ministros se tratan con bondad y ayudan a proteger la buena reputación de los demás. Pablo envió a Tíquico no solo para hablarles de sus asuntos, sino también para enterarse de cómo estaban ellos y animar sus corazones (Colosenses 4:8).

Pablo quería recibir noticias de ellos tanto como ellos querían saber de él. Se sentía obligado a interesarse por ellos, así como esperaba que ellos se interesaran por él. En medio de las dificultades y las cargas de la vida, es un gran consuelo contar con el interés afectuoso de otros creyentes.

Después menciona a Onésimo, un hermano fiel y amado, que era uno de ellos. Onésimo había sido enviado desde Roma junto con Tíquico. Era el hombre a quien Pablo había engendrado espiritualmente mientras estaba encarcelado (Filemón 1:10). Antes había sido siervo de Filemón y probablemente era miembro de su iglesia, si no es que también servía en ella. Había huido del servicio de su amo y se había convertido en Roma. Ahora probablemente era enviado de regreso con la carta a Filemón, para que volviera a ser recibido en la casa de su amo.

Pablo todavía lo llama hermano fiel y amado, aunque antes había sido un siervo desdichado y un hombre malo. En Cristo, la posición que una persona tuvo antes en la vida o su maldad pasada no cambian el vínculo entre los creyentes sinceros. Todos comparten los mismos privilegios y reciben la misma bienvenida. La justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo es para todos los que creen, porque no hay diferencia entre ellos (Romanos 3:22). Ya no hay judío ni griego, esclavo ni libre, porque todos son uno en Cristo Jesús (Gálatas 3:28). Es posible que para entonces Onésimo llevara algún tiempo convertido e incluso hubiera entrado al ministerio, ya que Pablo lo llama hermano.

Pablo también envía saludos de parte de Aristarco, su compañero de prisión. Quienes comparten la misma obra y los mismos sufrimientos deben permanecer unidos en un amor santo. Pablo sentía un afecto especial por quienes servían y sufrían con él.

Luego menciona a Marcos, el sobrino de Bernabé y uno de los escritores del evangelio. Pablo dice que, si Marcos iba a visitarlos, debían recibirlo. En otro tiempo, Pablo había tenido un fuerte desacuerdo con Bernabé acerca de Marcos, porque Marcos los había dejado en Panfilia y no había continuado en la obra (Hechos 15:38). Entonces Pablo se había negado a llevarlo consigo, y Bernabé lo había llevado. Pero ahora Pablo no solo se había reconciliado personalmente con Marcos, sino que también lo recomendaba a las iglesias. Este es un ejemplo poderoso de un espíritu verdaderamente cristiano y perdonador. Si alguien ha caído en una falta, esa falta no debe ser recordada en su contra para siempre. Debemos aprender a perdonar y a olvidar. Si alguien es sorprendido en alguna falta, quienes son espirituales deben restaurarlo con mansedumbre y cuidado (Gálatas 6:1).

Después habla de Jesús, llamado Justo. Jesús es la forma griega del nombre Josué. Es posible que este hombre hubiera cambiado su nombre a Justo como una manera de honrar al Redentor. O quizá Jesús era su nombre judío, puesto que pertenecía a los de la circuncisión, y Justo era su nombre romano o latino. Pablo dice que estos hombres eran sus colaboradores para el reino de Dios y que habían sido un consuelo para él. ¡Cuánto consuelo encontraba el apóstol en la comunión de los santos y de los ministros! Uno era su consiervo, otro su compañero de prisión, y todos eran colaboradores. Trabajaban por su propia salvación y ayudaban a otros a avanzar hacia la salvación. Los buenos ministros encuentran gran consuelo en quienes trabajan con ellos por el reino de Dios. Su amistad y comunión son un verdadero alivio en medio del sufrimiento y las dificultades.

Luego Pablo menciona a Epafras, el mismo hombre que Epafrodito. Era uno de los colosenses, miembro de su propia iglesia, y les enviaba saludos. Siempre luchaba fervientemente por ellos en oración. Epafras había aprendido de Pablo a orar con frecuencia y con fervor por sus amigos. No oraba con pereza ni de vez en cuando. Se esforzaba en la oración, oraba fervientemente y perseveraba haciéndolo por ellos. Todo el que desea crecer en la oración debe estar dispuesto a esforzarse en ella. Debemos orar con fervor, no solo por nosotros mismos, sino también por los demás. La oración ferviente del justo tiene mucho poder y produce grandes resultados (Santiago 5:16).

El propósito de su oración era que ellos permanecieran firmes, maduros y plenamente convencidos de toda la voluntad de Dios. Ese es un objetivo que debemos desear profundamente tanto para nosotros como para los demás. Debemos vivir plenamente conforme a toda la voluntad de Dios: a la voluntad expresada en sus mandamientos, obedeciéndolos por completo, y a la voluntad de su providencia, sometiéndonos a ella con alegría. Solo podemos permanecer perfectos y completos en ambas cosas mediante la firmeza y la perseverancia hasta el final. Pablo daba testimonio de que Epafras sentía un gran celo por ellos. Podía afirmar que Epafras realmente se preocupaba por su bien y que todo lo que hacía por ellos nacía de ese interés sincero. Su preocupación se extendía más allá de Colosas, hasta los creyentes de Laodicea y Hierápolis. Le importaba profundamente la obra cristiana en los lugares cercanos, no solo entre los colosenses.

También se menciona a Lucas, el médico amado. Es el mismo Lucas que escribió el Evangelio y Hechos, y que viajó con Pablo. Era médico y evangelista. Cristo mismo enseñaba y sanaba, y es el gran médico de la iglesia, además de su profeta. Lucas es llamado el médico amado porque se había ganado el afecto especial de sus amigos. La habilidad de un médico es un don útil en un ministro y puede emplearse para servir más ampliamente y ser de mayor utilidad entre los cristianos.

No es seguro si esta carta fue escrita antes o después de la segunda carta a Timoteo. En esa carta posterior leemos que Demas abandonó a Pablo porque amaba este mundo presente (2 Timoteo 4:10). Algunos han pensado que esta carta fue escrita después; si fuera así, demostraría que, aunque Demas abandonó a Pablo, no abandonó a Cristo. También pudo haberse alejado por un tiempo, haber regresado después, y haber sido perdonado por Pablo, quien continuó considerándolo un hermano.

Otros piensan que es más probable que esta carta haya sido escrita antes: esta, alrededor del año 62, y la otra, alrededor del año 66. Si así fue, entonces muestra cuánta importancia tuvo Demas en otro tiempo, aunque después se apartó. Muchas personas que han hecho una firme profesión pública de fe y se han ganado una buena reputación entre los cristianos más tarde han caído en vergüenza y se han apartado. Salieron de entre nosotros, pero en realidad no eran de los nuestros (1 Juan 2:19).

También se menciona a los creyentes de Laodicea, ya que vivían cerca de Colosas. Pablo les envía saludos y les dice a los colosenses que hagan leer esta carta en la iglesia de los laodicenses (Colosenses 4:16). Probablemente eso significa que debían enviarles una copia para que se leyera públicamente en su reunión. Algunos piensan que Pablo también envió en ese mismo tiempo otra carta a Laodicea y que les indicó a los colosenses que llevaran esa carta de regreso para leerla en su iglesia. Si fue así, esa carta se perdió y nunca formó parte de la colección final de los escritos de la Biblia, pues no todas las cartas escritas por los apóstoles fueron preservadas, así como tampoco se puso por escrito todo lo que Jesús dijo e hizo. Si se hubiera escrito todo, ni siquiera el mundo entero habría tenido espacio para contener los libros que se escribirían (Juan 21:25). Otros piensan que se trataba de la carta a los Efesios, que todavía conservamos.

Se menciona a Ninfas como un creyente de Colosas que tenía una iglesia en su casa. Eso puede referirse a un hogar piadoso donde se celebraba regularmente el culto, o a que una parte de la congregación se reunía allí cuando no había un lugar público disponible. Como estaban bajo la amenaza de sus enemigos, tenían que reunirse en casas particulares. Los discípulos se reunieron con las puertas cerradas por temor a los judíos (Juan 20:19), y Pablo mismo predicaba en la casa que alquilaba y en su propio alojamiento (Hechos 28:23, Hechos 28:30). En el primer sentido, Ninfas mostró una clara devoción personal. En el segundo, mostró celo y disposición para servir públicamente a la iglesia.

También se menciona a Arquipo, uno de los que servían en Colosas. Se les pide a los creyentes que le recuerden que preste atención a su ministerio, que lo cuide con esmero y que lo lleve a buen término. Debía mantenerse diligente en cada aspecto de su servicio y perseverar hasta el final. No debían permitir que los distrajeran asuntos secundarios ni cuestiones menos importantes que el propósito principal del ministerio.

Esto nos enseña que el ministerio que recibimos es un gran honor, porque lo recibimos en el Señor y por mandato suyo. También significa que quienes lo reciben deben cumplirlo plenamente. Quienes hacen la obra del Señor con descuido traicionan la confianza que se les ha dado y al final tendrán que rendir cuentas con tristeza. El pueblo puede recordarles a sus ministros cuál es su deber y animarlos a cumplirlo, tal como se les dijo que hicieran con Arquipo: «Presta atención a tu ministerio». Pero esto debe hacerse con respeto y sensatez, no con orgullo ni con una actitud de superioridad.

Pablo concluye con estas palabras: «Este saludo lo escribo yo, Pablo. Recuerden mis cadenas». Había hecho que un escriba escribiera el resto de la carta, pero estas palabras las escribió él mismo. No dice: «Recuerden que estoy preso y envíenme ayuda». Más bien, dice: «Recuerden mis cadenas» como apóstol de los gentiles, para que esto fortalezca su fe en el evangelio de Cristo. Su sufrimiento daba mayor peso a su exhortación, como también dice: «Por eso yo, prisionero del Señor, les ruego que vivan de una manera digna del llamamiento que han recibido» (Efesios 4:1). «Que la gracia esté con ustedes» significa: que el favor de Dios, y todo el bien que proviene de él, esté con ustedes y sea su porción.

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