Versículo destacado
2 Reyes 16:1 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" En el año diecisiete del reinado de Pécah, hijo de Remalías, Ahaz, hijo de Jotam, rey de Judá, comenzó a reinar. "
2 Reyes 16:1
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
1 En el año diecisiete del reinado de Pécah, hijo de Remalías, Ahaz, hijo de Jotam, rey de Judá, comenzó a reinar.
2 Tenía veinte años cuando comenzó a reinar, y reinó dieciséis años en Jerusalén; pero sus hechos no fueron rectos a los ojos del Señor su Dios, como los de su antepasado David,
3 sino que siguió los pasos de los reyes de Israel, pues hasta hizo quemar a su hijo en sacrificio, conforme a las prácticas infames de las naciones que el Señor había arrojado de la presencia de los israelitas.
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Aquí tenemos un panorama general del reinado de Acaz. Fue breve y malvado. Sus días fueron pocos, porque murió a los treinta y seis años, y fueron malos porque se apartó del Señor.
Primero, no hizo lo que era recto, como David (2 Reyes 16:2). Esto significa que no tenía el interés ni el amor de David por la adoración que Dios había establecido. No amaba el templo, no se preocupaba realmente por su deber para con Dios y no respetaba la ley de Dios. Esto hacía que su pecado fuera aún más grave, porque descendía de David y ocupaba el trono debido a la antigua promesa de Dios a David. Tenía el honor de pertenecer a la familia de David, pero cubrió ese nombre de vergüenza. Una familia honorable se convierte en motivo de deshonra para quien se aparta de ella, y Acaz disfrutó de los frutos de la fe de David sin seguir su ejemplo.
Segundo, siguió el camino de los reyes de Israel (2 Reyes 16:3), los reyes del norte que adoraban a los becerros. No fue llevado a esto por un matrimonio o una alianza, como les había ocurrido a otros reyes. Lo escogió por su propia voluntad, sin excusa ni presión. Los reyes de Israel al menos habían intentado defender su idolatría como una política prudente, aunque en realidad era pecaminosa. Acaz no tenía esa excusa. Sus dioses eran falsos y su camino ya los había llevado a la ruina; aun así, él los imitó.
Tercero, hizo que sus hijos pasaran por el fuego para honrar a sus ídolos sin valor. La Escritura dice claramente que quemó a algunos de ellos (2 Crónicas 28:3). También es posible que hiciera pasar a otros entre dos fuegos o a través de una llama como señal de que pertenecían al ídolo. Hasta sus propios hijos fueron entregados a esta terrible forma de adoración, y ni siquiera Ezequías fue exceptuado, aunque después Dios lo preservó.
Cuarto, cometió las mismas abominaciones que las naciones paganas que el Señor había expulsado. Esto muestra tanto su insensatez como su pecado. Fue insensato seguir a pueblos que ya habían caído bajo el juicio. Fue mucho peor imitar precisamente las prácticas que Dios había declarado detestables e impuras. Acaz caminaba directamente en contra de Dios, tomando como modelo a las naciones que Dios había expulsado.
Quinto, ofrecía sacrificios en los lugares altos (2 Reyes 16:4). Si su padre hubiera eliminado esos lugares, como debía hacerlo, quizá habría podido evitar que sus hijos cayeran en esta corrupción. Quienes permiten que el pecado continúe a menudo dejan trampas peligrosas para la siguiente generación. Acaz abandonó la casa de Dios y se cansó de adorarlo allí. Escogió las colinas altas, desde donde podía ver más lejos, y los árboles frondosos, donde podía disfrutar de más sombra. Era una forma deficiente de religión, moldeada por las preferencias personales en lugar de la fe.
De este capítulo
2 Reyes 16:2
"Tenía veinte años cuando comenzó a reinar, y reinó dieciséis años en Jerusalén; pero sus hechos no fueron rectos a los ojos del Señor su Dios, como los de su antepasado David,"
2 Reyes 16:3
"sino que siguió los pasos de los reyes de Israel, pues hasta hizo quemar a su hijo en sacrificio, conforme a las prácticas infames de las naciones que el Señor había arrojado de la presencia de los israelitas."
2 Reyes 16:4
"Además, ofreció sacrificios y quemó incienso en los santuarios de los lugares altos, en las colinas y debajo de todo árbol frondoso."
2 Reyes 16:5
"Por aquel tiempo, Resín, rey de Siria, y Pécah, hijo de Remalías, rey de Israel, se dirigieron a Jerusalén para atacarla. Sitiaron a Ahaz, pero no pudieron tomar la ciudad."
2 Reyes 16:6
"Entonces el rey de Edom recuperó para Edom la ciudad de Elat; los edomitas llegaron y, después de expulsar de Elat a los de Judá, se quedaron a vivir allí hasta el día de hoy."
2 Reyes 16:7
"Entonces Ahaz envió mensajeros a Tiglat-piléser, rey de Asiria, para que le dijeran de su parte: «Este servidor tuyo es como un hijo tuyo. Por lo tanto, ven y líbrame del rey de Siria y del rey de Israel, que me están atacando»."
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