Versículo destacado
2 Crónicas 12:13 - Significado y aplicación
Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy
Traducción: Biblia BibleGuided — Español
" El rey Roboam aumentó su poder en Jerusalén y continuó reinando. Tenía cuarenta y un años cuando comenzó a reinar, y reinó diecisiete años en Jerusalén, ciudad que el Señor escogió entre todas las tribus de Israel para residir en ella. La madre de Roboam se llamaba Naamá y era de Amón. "
2 Crónicas 12:13
El versículo en contexto
Comprender los versículos que lo rodean evita interpretaciones erróneas:
11 Cada vez que el rey iba al templo del Señor, los guardias iban y los llevaban. Después volvían a ponerlos en el cuarto de guardia.
12 Así pues, como Roboam se había humillado, la ira del Señor contra él se calmó y no lo destruyó por completo. A pesar de todo, también había cosas buenas en Judá.
13 El rey Roboam aumentó su poder en Jerusalén y continuó reinando. Tenía cuarenta y un años cuando comenzó a reinar, y reinó diecisiete años en Jerusalén, ciudad que el Señor escogió entre todas las tribus de Israel para residir en ella. La madre de Roboam se llamaba Naamá y era de Amón.
14 Sus acciones fueron malas, pues no trató sinceramente de buscar al Señor.
15 La historia de Roboam, desde el principio hasta el fin, está escrita en las crónicas del profeta Semaías y del profeta Iddo, en el registro familiar.
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El relato del reinado de Roboam llega aquí a su conclusión, como suele suceder con los relatos de los demás reyes. En este versículo destacan dos cosas.
En primer lugar, por fin estaba relativamente afianzado en su reino, aunque no de una manera segura que honrara a Dios. Las ciudades fortificadas de Judá no habían cumplido sus expectativas, así que se dedicó a fortalecer Jerusalén y la convirtió en su principal preocupación defensiva. Allí reinó diecisiete años, en la ciudad que el Señor había elegido para poner allí su nombre. Esto era una señal de honor y privilegio, porque su trono real estaba en la ciudad santa. Sin embargo, también hacía más grave su pecado, porque vivía cerca del templo y aun así se mantenía lejos de Dios. Había frecuentes enfrentamientos entre su pueblo y el de Jeroboam, que equivalían a una guerra continua (2 Crónicas 12:15), pero conservó su trono y, al parecer, no volvió a caer en el mismo apartamiento manifiesto de Dios que había mostrado en el cuarto año de su reinado (2 Crónicas 12:1).
En segundo lugar, nunca estuvo verdaderamente firme en su relación con Dios. Nunca abandonó por completo al Señor y, aun así, hizo lo malo porque no dispuso su corazón para buscarlo. Observa dónde se coloca la culpa: no sirvió al Señor porque no buscó al Señor. No oró, como lo había hecho Salomón, pidiendo sabiduría y gracia. Si oráramos mejor, también seríamos mejores en todo lo demás. O quizá no acudió a la palabra de Dios ni la tomó como su guía y su respuesta.
También restó importancia a la fe porque no puso su corazón en ella. Nunca le prestó una atención seria ni tuvo un deseo sincero de vivir para Dios. Nunca tomó una decisión firme a favor del Señor. Cualquier bien que hubiera en él fue pasajero, como una nube de la mañana que pronto desaparece. Hizo lo malo porque nunca se decidió verdaderamente a hacer lo bueno. Satanás conduce fácilmente al mal a quienes vacilan, son inestables y nunca resuelven de verdad hacer de su relación con Dios el asunto más serio de su vida.
De este capítulo
2 Crónicas 12:1
"Cuando el reinado de Roboam quedó consolidado y él se sintió fuerte, dejó de obedecer la ley del Señor, y todo Israel hizo lo mismo."
2 Crónicas 12:2
"Pero, como fueron infieles al Señor, en el quinto año del reinado de Roboam, Sisac, rey de Egipto, fue y atacó Jerusalén"
2 Crónicas 12:3
"con mil doscientos carros de combate, sesenta mil soldados de caballería y una tropa innumerable que venía con él desde Egipto: libios, suquienos y etiopes."
2 Crónicas 12:4
"Conquistó las ciudades fortificadas de Judá y llegó hasta Jerusalén."
2 Crónicas 12:5
"Entonces el profeta Semaías se presentó ante Roboam y los jefes de Judá, que se habían reunido en Jerusalén ante el avance de Sisac, y les dijo: —El Señor dice que ustedes lo han abandonado y que, por eso, él ahora los abandona en manos de Sisac."
2 Crónicas 12:6
"Los jefes de Israel y el rey reconocieron humildemente: —¡El Señor tiene razón!"
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