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1 Corintios 9:19 - Significado y aplicación

Comprende cómo este versículo habla de lo que estás enfrentando y cómo aplicarlo hoy

Traducción: Biblia BibleGuided — Español

Aunque no soy esclavo de nadie, me he hecho esclavo de todos, con el fin de ganar para Cristo al mayor número posible de personas.

1 Corintios 9:19

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auto_stories Comentario de Bible Guided

El apóstol usa lo que ya ha dicho para presentar más ejemplos de su abnegación y de su disposición a renunciar a su libertad por el bien de los demás.

Pablo comienza diciendo que era libre de todos, pero que se hizo siervo de todos para ganar a más personas. Había nacido libre y era ciudadano romano. No pertenecía a ningún amo humano ni dependía de nadie para su sustento. Aun así, eligió vivir y trabajar como siervo, para que más personas llegaran a la fe en Cristo. Se hizo siervo para que ellos pudieran llegar a ser libres.

Luego Pablo explica algunas maneras en que hizo esto. Con los judíos y con quienes estaban bajo la ley, se hizo como judío y vivió como alguien bajo la ley, para ganarlos. Él creía que la ley ceremonial, es decir, el conjunto de leyes rituales del Antiguo Testamento, ya no era obligatoria porque Cristo la había cumplido. Aun así, en muchos asuntos seguía las costumbres judías. Lo hacía para quitar sus objeciones, abrirles el camino para escuchar el evangelio y guiarlos a Cristo.

Con quienes no tenían la ley, es decir, con los gentiles, fueran cristianos o no, vivía como alguien que no estaba bajo la ley judía. En asuntos que no implicaban pecado, podía adaptarse a sus costumbres y maneras de vivir para su bien. Podía razonar con los filósofos usando su propia forma de pensar. Con los gentiles convertidos, no actuaba como si estuviera obligado a cumplir las normas judías, porque ya les había enseñado que eran libres de ellas. Sin embargo, nunca vivió como si la ley de Dios ya no importara. Siempre estuvo sujeto a la ley de Cristo. No quebrantaría los mandamientos de Cristo solo para agradar a alguien, pero, cuando podía hacerlo legítimamente, se adaptaba a los demás para ganar a algunos.

Pablo era el apóstol de los gentiles, así que podría haberse sentido libre de ignorar por completo las prácticas judías. Sin embargo, para hacerles bien a los judíos y llevarlos a Cristo, dejó de lado su propia libertad en asuntos que no implicaban pecado. Del mismo modo, aunque tenía autoridad entre los gentiles, se adaptaba, hasta donde podía hacerlo sin pecar, a sus prejuicios y maneras de pensar. Hacer el bien era la obra de su vida, y no se aferraba a sus privilegios ni a pequeños reconocimientos cuando estaban en juego las almas.

Con los débiles, Pablo se hizo débil para ganar a los débiles. Tenía paciencia con ellos y procuraba comprenderlos. No los menospreciaba ni los juzgaba. En vez de eso, renunciaba a usar su libertad cuando podía hacerles daño y se aseguraba de no ponerles ningún tropiezo. Si alguien corría el riesgo de caer en pecado, o incluso de apartarse del evangelio y volver a la idolatría por la manera en que Pablo ejercía su libertad, él se restringía. Se negaba a sí mismo por el bien de ellos, con la esperanza de ganar su confianza y sus almas.

En resumen, se hizo de todo para todos, a fin de salvar a algunos por todos los medios legítimos. No pecaría contra Dios para salvar el alma de su prójimo, pero con gusto renunciaba a sus propios derechos. Nunca podía ceder los derechos de Dios, pero con frecuencia renunciaba a los suyos por el bien de los demás.

Pablo dice que actuaba así por causa del evangelio y para participar con ellos de sus bendiciones. Lo hacía para honrar a Cristo, a quien pertenece el evangelio, y por la salvación de las almas, que es el propósito del evangelio. Quería que tanto él como ellos disfrutaran juntos de los privilegios del evangelio. Por estas razones se humillaba, renunciaba a su libertad y se adaptaba a las personas con quienes trataba, hasta donde podía hacerlo legítimamente. Un corazón lleno de celo por Dios y de un deseo sincero de salvar a las personas no insistirá en sus derechos personales cuando hacerlo obstaculice la obra. Quienes usan el poder del evangelio para derribar a las personas en vez de edificarlas lo están empleando claramente de manera incorrecta. Demuestran que no comparten el espíritu del evangelio.

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